A la hora de comprar unos auriculares, no solo debemos tener en cuenta el diseño. Si queremos disfrutar de la mejor experiencia sonora con unos auriculares, debemos tener en cuenta cuál es la respuesta de frecuencia, un factor muy importante que afecta directamente a la experiencia de uso.
Saber cuál es la frecuencia de unos auriculares o altavoces, nos permitirá saber si estos se adaptan al tipo a un determinado tipo de sonido o si, por el contrario, es capaz de reproducir todos por igual.
Qué es la respuesta de frecuencia de unos auriculares
Si has llegado hasta aquí es porque no eres un profesional del sonido y te has preguntado en muchas ocasiones, que significan los valores de respuesta de frecuencia disponibles en el mercado. Si hablamos de la respuesta de frecuencia, hablamos del rango de frecuencias de audio que son capaces de reproducir.
Las frecuencias se miden den Hz, medida utilizada para medir el número de ciclos por segundo y que en sonido se refiere al número de ondas sonoras que pasan por segundo. De esta forma, una frecuencia de 400 Hz emite 400 ondas por segundo, una de 20 Hz emite 20 ondas por segundo y así sucesivamente.
Rangos de frecuencia de los auriculares
Los rangos de frecuencia en auriculares podemos clasificarlos principalmente en 3: graves, medios y agudos.
Frecuencias graves
Las frecuencias altas, trabajan entre 20 Hz y 300 Hz y se encargan de dar profundidad al sonido.
Dentro de esta categoría encontramos:
- Subgraves, de 20 Hz a 60 Hz. Son las frecuencias más bajas, dan sensación de profundidad y potencia. Ejemplos: retumbar de escenas de acción en películas.
- Graves, de 60 Hz a 300 Hz. Define la calidez de la música y el ritmo. Ejemplos: bajo eléctrico, contrabajo, bombo de una batería.
Frecuencias medias
Las frecuencias medias trabajan en un rango de 300 Hz a 4 kHz, representan la mayoría de los instrumentos y la voz humana. Se dividen en 3 categorías.
- Medios bajos. Desde 300 Hz a 500 Hz. Aportan la sonoridad de muchos instrumentos. Ejemplos: notas de un piano o una guitarra.
- Medios. Entre 500 Hz y 2 kHz. Es el más reconocible por el oído humano y determina el carácter de la mayoría de los instrumentos y de la voz humana. Ejemplos: guitarra eléctrica, piano, violín y la voz humana.
- Medio altos. Desde 2 kHz a 4 kHz. Ayudan a la claridad y definición del sonido para que sienten más cercanos. Ejemplos: la pronunciación de determinadas consonantes y la púa de una guitarra al interactuar contras las cuerdas entre otros.
Frecuencias agudas
Las frecuencias agudas, también denominadas frecuencias altas, funcionan entre 4 kHz y 20 kHz. Se clasifican en dos categorías.
- Agudos. Entre 4 kHz y 6 kHz. Se encargan de darle brillo al sonido para que se sientan vivos. Ejemplos: la sibilancia en las voces al pronunciar la s, platillos de una batería.
- Agudos altos. Desde 6 kHz a 20 kHz. Añaden detalle, sensación de espacialidad a la música, aunque carece información fundamental. Ejemplos: armónica y flauta.
¿Qué frecuencias capta el oído humano?
Teniendo en cuenta los rangos de frecuencia que hemos indicado más arriba, es fácil llegar a la conclusión de que, si queremos disfrutar de la mejor calidad de sonido, debemos comprar unos auriculares que tengan una respuesta de frecuencia de entre 20 Hz y 20 kHz.
El oído humano es capaz de captar ese rango de frecuencias sin ningún problema, por lo que no tiene sentido, comprar auriculares que ofrezcan un mayor rango de frecuencia, a no ser que seamos capaces de distinguirlas.
Los sonidos que se encuentran fuera de este rango de frecuencias no son dañinos para el ser humano. Si lo es escuchar sonidos por encima de 90 dB durante largos períodos de tiempo causando daño auditivo que, en ocasiones, es imposible de revertir.
¿Existen auriculares que puedan ajustar su respuesta de frecuencia según el contenido que se escuche?
Aunque no es habitual, si existen auriculares que incluyan la capacidad de ajustar la frecuencia de respuesta en base al contenido que se escuche. Básicamente, lo hace a través de la función Adaptive EQ que utiliza micrófonos para escuchar lo que escuchamos midiendo como las frecuencias bajas y medias rebotan en nuestro oído. Si detectan falta de claridad, compensa automáticamente la frecuencia en milisegundos.
Otros auriculares utilizan un sistema de escenas que, en base al tipo de contenido que se reproduzca (música, audio, vídeo), ajusta la frecuencia para ofrecer la mayor claridad posible. Otros modelos emiten una serie de tonos que miden el eco producido por estas para crear un mapa auditivo y ajustar las frecuencias para ofrecer el equilibrio prefecto para nuestros oídos.
