Hoy termina el sueño en la nube de Google, ¿no es una pena?

Hoy termina el sueño en la nube de Google, ¿no es una pena?

José Luís Sanz

Ha llegado el día. Hoy, 18 de enero de 2023, Google desconectará definitivamente los servidores de Stadia y dejará de apostar por los videojuegos tras algo más de 36 meses penando en el mercado. Ahora bien, ¿vamos a ganar o vamos a perder los que hemos utilizado la nube para jugar con ellos en los últimos años? ¿Se adelantó a su tiempo o estaba claro que iba a fracasar? Siempre nos quedará la duda.

Unos comienzos prometedores

Stadia se estrenó un 19 de noviembre de 2019 en los EE.UU. con el aval de una Google decidida a triunfar en el terreno de los videojuegos. Había puesto a trabajar a algunos estudios en títulos exclusivos, a otros third party y dentro de sus oficinas aprovechaban la experiencia de veteranos del sector como la propia Jade Raymond, ex-Ubisoft y una de las culpables del éxito de Assassin’s Creed.

Los primeros tiempos fueron perfectos porque el catálogo de juegos no estaba nada mal («ya tendrán tiempo de ampliarlo», decíamos) y, sobre todo, sorprendía la perfección de la señal que recibíamos da igual el dispositivo desde el que nos conectáramos: jugar con Stadia era absolutamente perfecto, sin fallos y en muchos casos con una calidad y estabilidad soberbias. Y qué decir del 4K a través de los Chromecast Ultra en una Smart TV de muchas pulgadas.

Pero tras unos meses de mucho ruido quedó claro que algo fallaba ahí. Las novedades no se actualizaban con la misma periodicidad que en el resto de stores digitales, los éxitos multiplataforma siquiera terminaban aterrizando a tiempo para saciar las ansias de los gamers más recalcitrantes y pronto esa desconexión comenzó a pasar factura a todos los que querían un plus más del servicio de Google.

Cantidad Servidores Stadia

El cátálogo, es siempre el catálogo

Stadia es la demostración de que el hardware es importante, pero ni remotamente tanto como el propio catálogo, los juegos. Da igual el maquinón que puedas desarrollar si luego no tienes una lista de juegazos que la respalden, y con Stadia siempre tuvimos esa sensación. Salvo éxitos puntuales que terminaban aterrizando en ella, todo lo demás estaba lejos siempre de la plataforma de Google, que cuando llegaba prácticamente no era ni noticia.

Con su cierre siempre nos quedará la duda de si se pudo hacer mejor, si Google sufrió el veto de los publishers que querían protegerse de un potencial crecimiento de los de Mountain View evitando que conquistaran otro nuevo territorio de los muchos que ya poseen; o incluso si Stadia llegó demasiado pronto a una revolución que todo el mundo apenas duda que se producirá a lo largo de la presente década, donde nos desconectaremos de las máquinas para utilizarlas siempre en remoto, desde servidores en la nube.

De Stadia nos quedamos con un final en el que Google ha pensado en los usuarios, reembolsando todas las compras hechas en su tienda, incluyendo los mandos, y que su tecnología debería poderse seguir disfrutando porque de todas las existentes (GeForce NOW o Xbox Cloud Gaming) es la mejor, la que más calidad ofrece y con menores problemas técnicos. Con MUCHA diferencia.

Pero todo eso ha dado igual. Stadia ya es historia. El tiempo dirá si fue una pionera o solo una marca más que no alcanzó el éxito.

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