Cuando nos ponemos a jugar en una consola portátil, elegir la configuración gráfica tiene bastante más importancia que en un PC de sobremesa. No siempre tenemos un enchufe cerca, y tampoco buscamos necesariamente lo mismo cuando jugamos conectados a la corriente que cuando dependemos de la batería. Por eso, para comprobar cómo se comporta Phantom Blade Zero en la ASUS ROG Xbox Ally X20, hemos querido ir más allá de ponerlo todo al máximo y mirar el contador de FPS.
En resumen
- Phantom Blade Zero alcanza entre 120 y 130 FPS en la ASUS ROG Xbox Ally X20 con el ajuste gráfico Baja y el modo Turbo de 25 vatios.
- El ajuste Alto en modo Turbo ofrece entre 90 y 95 FPS, combinando calidad gráfica elevada con buen margen de rendimiento en Phantom Blade Zero.
- Jugando con batería en modo Silencio de 13 vatios, Phantom Blade Zero mantiene entre 60 y 65 FPS con el ajuste gráfico Media.
Hemos probado sus cinco ajustes de calidad gráfica en tres modos de potencia, manteniendo la resolución de salida nativa en 1920 x 1080 y FSR en modo Equilibrado. Los resultados dejan opciones para distintos objetivos: desde rondar los 60 FPS con un perfil de 13 W hasta alcanzar entre 120 y 130 FPS con la consola enchufada, aunque esto último exige bajar la calidad al mínimo. Lo interesante es descubrir dónde merece la pena quedarse entre ambos extremos.
Phantom Blade Zero
Phantom Blade Zero alcanza hasta 130 FPS, pero el ajuste Alto tiene mucho que decir
Para estas pruebas hemos utilizado el modo Turbo de 25 W con la consola conectada a la corriente, y los modos Rendimiento de 17 W y Silencio de 13 W funcionando con batería. En todos los casos hemos mantenido la resolución de salida en 1920 × 1080, con FSR en modo Equilibrado y la generación de fotogramas activada. Por tanto, los resultados incluyen los fotogramas generados y no representan el rendimiento a resolución nativa ni la tasa de renderizado base.
Las cifras que recogemos son los intervalos aproximados observados durante las pruebas. Sirven para comparar las configuraciones, pero no deben interpretarse como FPS medios ni como una garantía de que el rendimiento vaya a permanecer dentro de esos márgenes en cualquier momento del juego.
| Calidad gráfica | Turbo, 25 W, enchufada | Rendimiento, 17 W, batería | Silencio, 13 W, batería |
|---|---|---|---|
| Ultra | 50–60 FPS | 35–40 FPS | 25–30 FPS |
| Muy alto | ≈70 FPS | 55–60 FPS | 40–45 FPS |
| Alto | 90–95 FPS | 65–75 FPS | 55–65 FPS |
| Media | 100–105 FPS | 75–85 FPS | 60–65 FPS |
| Baja | 120–130 FPS | 90–100 FPS | 75–80 FPS |
Con la consola enchufada y el modo Turbo activado, Phantom Blade Zero se mueve entre 50 y 60 FPS en Ultra. Es un resultado que permite contemplar la opción de jugar con el ajuste gráfico más elevado, pero también deja claro que, si nuestro objetivo es mantenernos por encima de los 60 FPS, este perfil no ofrece suficiente margen en las pruebas realizadas.
Bajar a Muy alto cambia el panorama: el rendimiento se sitúa alrededor de los 70 FPS. Sin embargo, el siguiente escalón resulta especialmente interesante, porque en Alto obtenemos entre 90 y 95 FPS. Para quien quiera conservar un preajuste gráfico elevado y disponer de bastante más margen que en Ultra, es una de las combinaciones más atractivas de esta comparativa.
Pasar de Alto a calidad Media eleva el resultado hasta los 100 – 105 FPS. Hay una mejora, aunque los intervalos quedan bastante más cerca entre sí que al pasar de Muy alto a Alto. Por eso, atendiendo al rendimiento, no parece imprescindible bajar hasta Media si ya nos conformamos con movernos alrededor de los 90 FPS.
En Baja encontramos el techo de estas pruebas: entre 120 y 130 FPS. Es la configuración que más FPS entrega con el perfil de 25 W, pero hay que poner el dato en contexto: se obtiene con el preajuste gráfico más reducido y FSR Equilibrado. Es una alternativa para priorizar la tasa de FPS, mientras que Alto ofrece un punto de partida más interesante si queremos mantener una calidad gráfica superior.
En batería: 65–75 FPS en Alto y una alternativa a 60 FPS con solo 13 W
Al desconectar el cargador y seleccionar el modo Rendimiento de 17 W, Ultra cae hasta los 35 – 40 FPS. La diferencia respecto a Turbo es clara, y este ajuste deja de ser una opción para quien busque acercarse a los 60 FPS. Muy alto sí ronda ese objetivo, con un intervalo de 55 – 60 FPS, aunque sigue quedándose por debajo en parte de las pruebas.
Nuestra elección inicial para jugar con batería sería Alto, que registra entre 65 y 75 FPS. Es el preajuste más elevado cuyo intervalo observado queda íntegramente por encima de los 60 FPS en este modo. Eso no equivale a prometer que nunca habrá caídas en otras situaciones, pero sí proporciona una referencia bastante útil para empezar a configurar el juego.
Si buscamos más margen, la calidad Media sube hasta los 75 – 85 FPS, mientras que Baja alcanza los 90 – 100 FPS. Dicho de otro modo, no hace falta activar Turbo para acercarse a los 100 FPS, aunque a 17 W tendremos que recurrir al nivel gráfico más bajo para hacerlo. El modo Silencio de 13 W también ofrece resultados interesantes, siempre que ajustemos nuestras expectativas. Ultra se queda entre 25 y 30 FPS y Muy alto entre 40 y 45 FPS. Para buscar una tasa próxima a los 60 FPS hay que bajar a Alto, donde hemos registrado entre 55 y 65 FPS.
Ahora bien, en este perfil elegiríamos calidad Media como punto de partida para un objetivo de 60 FPS. Su intervalo de 60 – 65 FPS evita las bajadas hasta 55 FPS que hemos observado en Alto, aunque deja un margen pequeño para escenas más exigentes. Si preferimos disponer de más holgura, Baja eleva el resultado hasta los 75 – 80 FPS.
¿Qué ajuste gráfico es el mejor para jugar en una ROG Xbox Ally?
Con los datos sobre la mesa, nos quedaríamos con tres configuraciones de referencia: Alto en Turbo para jugar enchufados a 90 – 95 FPS; Alto en Rendimiento para obtener 65 – 75 FPS con batería; y Media en Silencio para movernos entre 60 y 65 FPS con el perfil de 13 W. Son puntos de partida basados en los resultados, que cada jugador podrá adaptar según prefiera una configuración gráfica más elevada o más FPS.
La conclusión es que Phantom Blade Zero ofrece varias combinaciones aprovechables en la ASUS ROG Xbox Ally X20 con los ajustes probados. Los 130 FPS llaman la atención, pero nos parece más relevante poder superar los 60 FPS en Alto a 17 W, o rondar ese objetivo bajando a Media con 13 W en el perfil de silencio. Más que ponerlo todo en Ultra, aquí merece la pena elegir el preajuste en función de cómo vayamos a jugar.
