Magic: The Gathering lleva más de tres décadas reinando como el juego de cartas coleccionables más influyente, jugado y respetado del mundo, un universo que ha sabido reinventarse constantemente sin perder su esencia y, con ella, su enorme comunidad global. En 2019, Wizards of the Coast dio un paso inesperado pero muy acertado con el lanzamiento de Secret Lair, una serie de drops exclusivos y de tirada limitada que apuestan por reinterpretaciones artísticas, colaboraciones improbables y presentaciones de lujo pensadas exclusivamente para coleccionistas. Y tan acertado fue Secret Lair que, literalmente, estas colecciones se agotan en cuestión de minutos, consolidándose como el lado más selecto a la vez que efímero de la marca.
Y es que en Wizards han conseguido convertir lo exclusivo en una forma de arte. Desde hace años, las colecciones de Secret Lair se han posicionado como el lado más selecto e incluso caprichoso para coleccionistas; productos que a veces duran menos de lo que tardas en leerte este párrafo, con ediciones que se evaporan en apenas un par de minutos y con algunos lanzamientos que son casi casi pequeñas obras de arte encapsuladas.
Pero entre todas estas propuestas, algunas inverosímiles como la de Bob Esponja o ansiadas como la de Final Fantasy, algunas brillan con más fuerza que otras. Y este año, dos de ellas han sobresalido como auténticos fenómenos: Astarion’s Thirst, un drop oscuro y elegante inspirado en Baldur’s Gate 3, y Hatsune Miku, la faceta más colorida, brillante y completamente única de la icónica diva virtual.
Hemos tenido la oportunidad de echarles un vistazo de primera mano, y a continuación os las enseñamos.
La exclusividad llevada al extremo: Secret Lair es un fenómeno único
Lo primero que sorprende de estos drops (es cómo Wizards ha decidido llamar a cada lanzamiento) es hasta qué punto Wizards of the Coast ha sabido perfeccionar el concepto de producto boutique. Secret Lair nació prácticamente como un experimento, pero hoy en día es un escaparate en el que convergen estudios, colaboraciones casi absurdas y reinterpretaciones visuales que jamás veríamos en las colecciones estándar de Magic: The Gathering.
Es un espacio donde el diseño es más importante que la jugabilidad, y donde el embalaje, la textura del cartón y la aplicación de tintas se cuidan con un mimo casi ceremonial.
La ventana de venta limitada (a veces cruelmente) es otra parte clave de su encanto. Y es que no es exagerado decir que algunos de estos drops duran menos que una piruleta en la puerta de un colegio. Esa mezcla de urgencia, escasez y exclusividad ha convertido a estas colecciones en objetos de deseo incluso para quienes no juegan de forma habitual, y prueba de ello es que cada vez que sale a la venta un nuevo drop los servidores de Wizards se colapsan, se crean colas y las unidades «vuelan» en cuestión de minutos.
Astarion’s Thirst: elegancia oscura para fans de Baldur’s Gate 3
A nadie le cabe duda de que Baldur’s Gate 3 ha sido uno de los juegos con mayor éxito y más influyentes de los últimos años. Y como tiene licencia de Dungeons & Dragons y ésta es propietaria de Wizards of the Coast, lo tenían «a huevo» para hacer una colaboración como esta. Como su nombre indica, se basa en el carismático vampiro Astarion, centrándose en su atmósfera oscura con cinco cartas reinterpretadas que capturan su esencia con estilo gótico, íntimo y lleno de dramatismo.
Como podéis apreciar, en esta colección tenemos dos encantamientos, dos hechizos instantáneos y dos criaturas, una de ellas el propio Astarion. Pero dejando de lado sus facultades o mecánicas para integrarse en partidas de Magic, lo realmente llamativo de este drop son sus ilustraciones. A continuación os dejamos una galería para que podáis verlas más de cerca.
Cada carta cuenta su propia historia, y su arte transmite esa mezcla de seducción y peligro que rodea al personaje, con una paleta de colores apagada pero poderosa. Y quizá por eso es una colección que se agotó prácticamente al instante.
Hatsune Miku: luminosidad absoluta de la diva digital en formato carta
En contraste con los tonos apagados, misteriosos y violentos de la colección de Astarion tenemos el drop de Hatsune Miku, un homenaje a la diva digital más famosa de todos los tiempos y que rebosa luminosidad y la vibrante energía que la caracteriza. Aquí no hay aspectos góticos ni penumbras: el color, el brillo y el espectáculo son los protagonistas, con un uso magistral del tratamiento foil que tanto gusta a los coleccionistas de Magic.
Y es que esta es la edición Rainbow Foil, que no solo es llamativa sino que llega a ser casi hipnótica. Las ilustraciones abrazan la esencia holográfica de Miku y la representan en forma de carta con un lenguaje visual que encaja sorprendentemente bien en Magic: The Gathering.
Este es uno de esos drops que, cuanto lo tienes en las manos, entiendes por qué vuela tan rápido. Obviamente son cartas de colección, aunque Wizards ha tenido a bien poner una especie de subtítulo en cada carta indicando cuál es la carta de Magic original que «reemplaza».
En definitiva, tanto Astarion’s Thirst como la edición Rainbow Foil de Hatsune Miku resumen a la perfección lo que hace tan especial a los drops de Secret Lair: productos de coleccionista absolutamente exclusivos, que no solo se compran sino que se viven. Son piezas muy fugaces y que se venden en minutos, algo normal porque logran representar la esencia que buscan.
Y cuando la exclusividad se combina con universos tan emblemáticos como Baldur’s Gate 3 o la cultura pop de Hatsune Miku, el resultado es irresistible.
