Donkey Kong Bananza ha supuesto el esperado regreso del célebre personaje de Nintendo y lo ha hecho variando considerablemente el tipo de juego que nos propone. Tras muchos años en muchas consolas —pero muchas— asentado sobre plataformas, que el bueno de Donkey haya dado el salto a un concepto como el de esta entrega resulta sorprendente y, claro, además, tenía en sus manos la obligación de mostrar el salto tecnológico que ha supuesto la llegada de Nintendo Switch 2.
Así que es normal que este juego, en el que prácticamente podemos destruir todo el escenario para buscar el camino hacia los preciados plátanos gigantes, esté causando sensaciones intensas en muchos jugadores… y no todas son positivas. Como os decimos, si bien su propuesta está centrada en entornos completamente «demolibles» y ha sido elogiada de forma general por la crítica y los propios jugadores, además de por su originalidad, también ha desatado quejas por mareos, fatiga visual e incluso náuseas.
¿Donkey Kong Bananza te sienta mal?
El problema de destruirlo todo no es que nos maree per se esa acción, sino todo lo que rodea a la cámara y la velocidad con la que lo hace todo Donkey Kong. Eso provoca que haya movimientos bastante bruscos, rápidos, con infinidad de elementos volando por la pantalla y un montón de vibraciones por las rocas que se desprenden de todas partes. Eso forma un cóctel explosivo que lleva a muchos jugadores a no aguantar sesiones de juego de más de media hora o 40 minutos.
Las consecuencias de esta acción tan trepidante de Donkey Kong Bananza es justo que el jugador comienza a sentir ese malestar en el estómago que va subiendo hasta que se transforma en mareo, si no en la sensación de sentir náuseas que pueden jorobarle a uno el día. Porque a partir de ese momento, no es ya que no podamos seguir jugando, es que tampoco vamos a poder hacer otra cosa porque tendremos el cuerpo dado, literalmente, la vuelta.
Este fenómeno no es nuevo en videojuegos y algunas personas sufren síntomas parecidos con FPS clásicos. Quien suscribe, todavía recuerda sufrir sensaciones así con un clásico como fue Dark Forces en los años 90, y por supuesto casi en todos los juegos en primera persona con gafas de realidad virtual. No es algo generalizado a todo el mundo, sino casos puntuales, pero que es mejor prevenir antes de vernos ya con el mareo encima tras una breve partida de media hora.
Sea como fuere, no parece haber solución a este problema porque, como os decimos, es más una cuestión de la tolerancia de cada jugador a las situaciones que plantea Donkey Kong Bananza, aunque sí es cierto que podemos atenuar los efectos de los movimientos bruscos de cámara tocando algunos parámetros dentro del juego. Como comentan desde VidaExtra, el problema puede reducirse un pelín tocando las funciones de la cámara: reducir a «normal» los ejes horizontal y vertical, reducir a «Baja» la sensibilidad y desconectar tanto los controles de movimiento como la vibración de la cámara.
