BallxPit llegó como uno de esos juegos que en su lanzamiento no hizo nada de ruido. Una dinámica que ocurre con juegos de bajo presupuesto. Sin embargo, la industria tiene que irse muy atrás para recordar un fenómeno que, con mecánicas tan simples, sea tan increíblemente adictivo.
Este título ha logrado «colarse» en muchos PCs -y cerebros- gracias a un uso simple, pero magistral, de las mecánicas roguelike y acción frenética, y una progresión justa que recompensa la paciencia del usuario. Todo, bajo un bucle prácticamente hipnótico que hace que a los usuarios les cueste soltar el mando una vez hemos empezado.
Pero como ocurre con cualquier gran fenómeno, ahora los jugadores quedan huérfanos de una experiencia así, y buscan el «sustituto perfecto». Aunque en ocasiones, puede ser algo difícil de encontrar. Por ello, vamos a intentar echarle el guante a más de un juego de este mismo. El estudio de Kenny Sun lo ha puesto muy difícil con esta aventura de disparo, fusión y evolución de bolas junto a acción desenfrenada. Como siempre, una recomendación personal, pero con argumentos de sobra como para atrapar a jugadores de este perfil.
Brotato
El primer ejemplo que comparte gran parte de su ADN con BallxPit es Brotato. Es cierto que visualmente opta por una estética más minimalista, y no enfocada en pixelart, pero el juego basa su éxito en la creación y combinaciones de armas y objetos increíblemente poderosos durante las partidas.
Al igual que vemos en las partidas de BallxPit, donde la sinergia entre tus armas (bolas) forjan tu destino, en Brotato, cada elección del siguiente objeto puede transformar a tu personaje en una bomba de destrucción masiva… o no estar a la altura de los enemigos. La rapidez de sus oleadas y la infinita cantidad de personajes, junto a estilos de juegos únicos, lo convierten en el compañero perfecto para quienes buscan esa sensación de frenesí y destrucción inmediata y constante.
Vampire Survivors
Uno de los referentes más reconocidos de «no dejar de moverte una sola décima de segundo» mientras destruyes oleadas de cientos o miles de enemigos. Si lo que te apasiona de BallxPit es ver cómo las bolas evolucionan y llegan con poderes más bestias, Vampire Survivors es una parada obligatoria en tu camino.
El juego puede ser perfectamente el máximo exponente de una progresión acumulativa, donde cada vez cuentas con más armas, más potencia y más destrucción de oleadas. La satisfacción de ver cientos de proyectiles viajando a toda velocidad por tu pantalla, mientras tu poder crece exponencialmente, es una reproducción perfecta de la sensación «snowball» avanzando por un escenario. Algo que también ocurre con las mejores partidas de BallxPit, y que mantiene un ritmo de juego tan frenético que olvidas que has pasado horas a sus mandos.
Cult of the Lamb
«La madre del cordero» para los que disfrutan no solo de acción frenética, sino de toques profundos de gestión de tu base. Cada edificio que creas te otorga nuevos recursos y personajes con sus correspondientes mejoras. Cult of the Lamb equilibra como casi ningún otro en la industria las incursiones roguelike en mazmorras con la gestión y la expansión de una aldea… con el pequeño detalle de que realmente lo que estás expandiendo es tu propia secta.
El ciclo de recolectar recursos para fortalecer tu base, que a su vez te proporciona ventajas para el combate, es muy similar al de BallxPit. La necesidad de cuidar de tus «seguidores» y mejorar tus instalaciones suponen un paso estratégico más allá de la simple acción frenética. Por lo que nos encontramos ante una obra redonda y, sobre todo, adictiva.
