La Steam Deck fue la primera consola portátil que permitía jugar a juegos de PC desde cualquier lugar. Su bajo precio, la convirtió rápidamente en un éxito de ventas que otros fabricantes como ASUS y Lenovo replicaron, aunque no con el mismo éxito de ventas. Pero, tras la subida de precio que experimentó la Steam Deck hace unas semanas, esta ha dejado de ser la consola del pueblo.
Cada vez que le pegábamos un vistazo a lo más vendido en Steam, siempre aparecía la Steam Deck entre las primeras posiciones, incluso cuando el stock empezó a ser limitado debido a la crisis de la DRAM, crisis que obligó a la compañía a retirar la versión más económica, la que contaba con panel LCD, del mercado.
Una subida de precio que le está costando muy caro a Valve
Sin embargo, la última subida que experimentó la consola, una subida de más de 200 euros ha provocado que la consola baje varias posiciones entre las más vendidas. Según el análisis que ha realizado el medio Boiling Steam, las ventas estimadas de la Steam Deck han caído en hasta un 82%. Sin embargo, ese escenario ha cambiado de forma abrupta en 2026, y todo apunta a un único detonante: la subida de precios.
Aunque no existen cifras oficiales (Valve nunca publica unidades vendidas), la caída en el ranking semanal de Steam es un indicador claro de que el interés del público no es el mismo.
Antes del ajuste, la Steam Deck se movía entre la cuarta y quinta posición del top de ventas, generando entre 6 y 10 millones de dólares semanales en ingresos estimados. Tras la subida de precio que experimentó, la Steam Deck ha caído hasta la posición 14 desde mediados de julio y donde se encuentra actualmente.
Valve justificó el ajuste por el encarecimiento de la memoria y el almacenamiento, pero el impacto en la percepción del consumidor ha sido inmediato. Según afirman desde Boiling Steam, antes del aumento, la consola portátil de Valve vendía entre 11.000 y 18.000 unidades por semana. Tras el ajuste, las cifras habrían caído a un rango de 1.400 a 3.000 unidades. Aunque estos números son aproximaciones basadas en rangos de ingresos y precios medios, la tendencia es clara: el mercado ha reaccionado negativamente.
En un mercado donde las portátiles de gama alta ya rozan los 1.000 euros, la Steam Deck ha dejado de ser “la opción potente y asequible” para convertirse en un producto que compite directamente con dispositivos más caros… sin ofrecer un salto equivalente en prestaciones. De hecho, ofrece un rendimiento inferior al de modelos gestionados por el Ryzen Z2 Extreme de AMD.
La Steam Deck ya no merece la pena
El caso abre un debate interesante: ¿hasta qué punto puede Valve mantener el atractivo de la Steam Deck si su precio se acerca al de otras consolas portátiles más potentes y versátiles al incorporar Windows? No cabe ninguna duda de que la Steam Deck ha dejado de ser una compra compulsiva y, si Valve no lanza una segunda generación, tiene un futuro muy negro por delante.
