Cuando parecía que nada podría competir con un smartphone, aparecieron las gafas inteligentes, un dispositivo que ofrece muchas de las funciones de los móviles, como recibir notificaciones, mostrar todo tipo de indicaciones e información extra además de la capacidad de hacer fotos y grabar vídeos, una función que, para muchos, es su principal problema.
Y decimos que es su principal problema, no de cara a utilizarlos en el día a día, sino de cara los que interactúan con personas que utilizan este tipo de dispositivo en el día a día, especialmente ahora que su precio ha bajado considerablemente en el mercado en comparación con generaciones anteriores.
¿Merecen la pena unas gafas inteligentes?
Si estás dándole vueltas a la posibilidad de comprar unas gafas de este tipo, debes analizar en primer lugar, cuáles son todos los riesgos en materia de seguridad y sobre todo de privacidad ya que, aunque las pintan muy bien, no dependen solo de nosotros, sino de nuestro entorno.
Este tipo de gafas analizan todo el contenido que se encuentra delante de las cámaras, tanto si están grabando como si únicamente analizan el entorno para mostrar información adicional (por lo que necesitan de una conexión a Internet en tiempo real), registrando desde rostros hasta lugares además de otro tipo de datos que pueden acabar en manos de los amigos de lo ajeno, con todo lo que ello implica, especialmente si son datos sensibles como datos personales, información bancaria entre otros.
Si bien es cierto que algunos modelos incluyen un pequeño led que se ilumina cuando las gafas están grabando, no todo el mundo sabe que significa esa luz por lo que en la mayoría de las ocasiones acabarás grabando a personas que no han dado su consentimiento. Si utilizas esas imágenes de forma pública, puedes tener serios problemas con las autoridades si te demandan por el uso indebido de su imagen sin consentimiento.
Mismo problema al que nos enfrentamos si utilizamos este tipo de dispositivo en un hospital, en un colegio, en un gimnasio, en vestuarios, reuniones de empresas entre otros, no solo por el contenido que puedan grabar, sino también por el audio que se graba junto al vídeo. Algunos modelos, como las Xiaomi Smart Audio Glasses, carecen de cámara, pero cuenta con hasta 4 micrófonos.
Más que un problema de privacidad y seguridad asociado al uso de las gafas inteligentes se encuentra en que también pueden afectar a nuestras relaciones personales y familiares. Si nuestro entorno sabe que utilizamos este tipo de gafas, puede tener miedo hacer o decir alguna tontería y que esta quede inmortalizada o simplemente hablar de determinados temas. Puede parecer una tontería, pero cada persona es un mundo y no todo el mundo se despreocupa tanto de su privacidad como hacen la mayoría.
Dependiendo de que gafas inteligentes utilicemos y a que plataforma estén asociadas, estas pueden ofrecer información no real y/o ajustada para mostrar determinada información de un anunciante u ocultar información.
Estas gafas, cuenta con una pequeña pantalla donde se muestra la información que solicitamos. Al tener que fijar la mirada para visualizar la información, si las utilizamos de forma habitual, podemos sufrir de fatiga ocular o incluso dolores de cabeza, de igual forma que sucede habitualmente cuando pasamos muchas horas delante de un ordenador.
Otro aspecto negativo que asociado al uso de gafas inteligentes lo encontramos en que implican una mayor distracción por parte de los usuarios, especialmente si las utilizamos mientras andamos por calle (reducen considerablemente el ángulo de visión) como si vamos conduciendo.
