Decían que las tablets se iban a «comer» al PC, pero, ¿dónde se han quedado?

Decían que las tablets se iban a «comer» al PC, pero, ¿dónde se han quedado?

Josep Roca

Hace unos años, se decía que las tablets iban a comerse el mercado de los ordenadores e incluso reemplazarlos. A día de hoy no son más que un producto marginal que muy poca gente utiliza y, por tanto, no han llegado a ser lo que sé prometió en su día. ¿Por qué nunca se realizó dicha transición? ¿Están acaso las tablets condenadas a ser un producto de nicho incapaz de superar a un portátil?

Muchos de nosotros tenemos una tableta en el cajón, la solemos usar para leer libros en formato digital o en su defecto para navegar por internet. Pero su uso no es el del un ordenador. Es más, si tienes un móvil con una pantalla lo suficientemente grande, puedes prescindir de ellas. ¿A qué se debe su baja popularidad?

El concepto PostPC

Cuando el iPad fue presentado por primera vez, el tristemente fallecido Steve Jobs, empezó a acuñar el concepto PostPC, en referencia a un cambio en la forma de consumir los ordenadores por parte del público general. En concreto, las palabras se dieron en un entrevista concedida a All Things Digital. Las palabras del fundador de Apple fueron las siguientes:

Verás, estoy intentando hacer una buena analogía. Cuando éramos una nación agraria todos los coches eran camiones, debido a que esto es lo que necesitabas en la granja. Pero tan pronto como los coches empezaron a ser usados en los centros urbanos y los americanos empezaron a moverse hacia las ciudades, los coches se volvieron más populares y las innovaciones como la transmisión automática, la dirección asistida y cosas por las cosas de un camión a la que no les dabas importancia empezaron a integrarse en los coches.  Y ahora, probablemente no sé cuáles son las estadísticas, posiblemente uno de cada 25 o 30 vehículos es un camión, donde antes eran el 100%. Los PC van a ser como camiones.

Pues bien, ha pasado el tiempo y nos encontramos con que las tablets no han reemplazado para nada en su uso a los ordenadores, incluso nos encontramos casos como el iPad de Apple en su versión profesional que lo único que han hecho es encarecer a los portátiles de la marca y con funciones artificialmente limitadas. Y sí, es muy de capitán obviedad el hablar del fracaso de las tablets, sin embargo, es un tema que creemos que merece ser puesto en relieve y con un análisis.

Steve Jobs iPad

El problema de la interfaz en las tablets

Hemos de partir del hecho de que la mayoría de aplicaciones que usamos a diario en un sistema operativo han de tener una coherencia en la presentación visual de sus aplicaciones. Por eso usan elementos visuales comunes ordenados de la misma manera. Lo que hace que la curva de aprendizaje sea más liviana.

Cuando hubo el boom de las tablets, muchas aplicaciones estaban pensadas para móvil, y debido a usar la misma familia de procesadores, ARM, y los mismos sistemas operativos, Android e iOS, muchas aplicaciones tuvieron que ser adaptadas a un formato de pantalla más grande. Sin embargo, hemos de partir del hecho de que la interfaz de una tablet no es igual que la de un PC, por lo que la gran cantidad de aplicaciones se tuvieron que adaptar a una forma de uso totalmente distinta.

Así pues, las empresas de software tenían que gastar recursos económicos y de personal para adaptar sus aplicaciones a un dispositivo que usaba una interfaz de usuario distinta y que era totalmente incipiente en el mercado. Si bien la capacidad de proceso iba a evolucionar con el tiempo hasta permitir un uso como el de un ordenador portátil, no había incentivo para ello y el trabajo de adaptar una aplicación a usarse de un PC convencional a una pantalla táctil era cuanto menos titánico y no funcionaba para todas las aplicaciones.

Interaccionar tablets

Las limitaciones del formato

Coger un chip de móvil y escalarlo hacia arriba para colocarlo en una tablet es fácil, hacerlo, en cambio, desde un procesador de PC es mucho más difícil. Es por ello que han tenido ecosistemas de software dispares. Algunas empresas han intentado llevar a cabo el proceso de conversión, pero se ha quedado en nada. Aunque la demostración más grande del fiasco es la aparición de portátiles convencionales con chips para tablet que son mucho más populares entre la gente de a pie. Nos referimos a los MacBook con chips M1 y M2 de Apple o las Surface X con chips de Snapdragon Qualcomm.

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