Durante los últimos años hemos visto cómo la industria del gaming se ha desarrollado mucho alrededor de la movilidad. Los ordenadores portátiles, las consolas portátiles y los propios handheld PC han conseguido mucha fama. Pero todos estos cuentan con diferencias entre sí, y este es uno de los motivos por los que es complicado compararlos a la hora de jugar.
Los dispositivos para videojuegos han evolucionado mucho con el paso de los años, es por ello que cada vez vemos más sistemas que ofrecen una potencia que permite jugar a cualquier lanzamiento sin necesidad de estar completamente estático. Originalmente esto era posible con juegos que no tenían demasiados requisitos, pero ahora las cosas han cambiado bastante. Durante la época en la que conocimos algunos de los modelos más influyentes de la industria como los que desarrollaba Nintendo, había muchos juegos que no funcionaban por limitaciones del hardware, algo que ahora ya no vemos gracias a la llegada de versiones como la Switch 2.
Pero esto ha creado algo similar a lo que encontramos en la guerra de consolas en la que se compara el rendimiento de cada juego en diversos dispositivos, pero es algo que no resulta equivalente por diversos motivos.
Es algo que también vemos en los modelos de sobremesa
Para comenzar a hablar sobre cómo las comparaciones entre una consola portátil y un handheld PC no resultan realmente viables primero debemos hacer un repaso por la historia de la guerra que ha habido desde siempre en PC y consolas. En este aspecto conocemos que muchas veces se habla sobre que un juego tiene mejor rendimiento en un ordenador o en sistemas como la PlayStation 5/Xbox Series, pero muchas veces tratar de equipararlos es un error. Esto tiene que ver con las funciones y características que tiene cada dispositivo. Mientras que las consolas están diseñadas para un solo propósito, los PC ofrecen una variedad más amplia de usos.
Esto significa que el sistema operativo que utilizan la mayoría de los ordenadores (Windows) de normal consume muchos más recursos que los de una consola, mientras que también está diseñado para ser compatible con distintos tipos de hardware.
En un principio podemos pensar que esto no es un problema ya que de base un PC tiene mejores prestaciones que una consola, pero el problema no está en los componentes que tenga sino en cómo se optimizan. Para que un juego funcione correctamente en una plataforma debe desarrollarse un sistema de compatibilidad con la misma. Si se desarrolla un título para PC y luego se hace un port a consola implica que habrá que adaptar el código al otro hardware y viceversa.
El problema lo encontramos en que los desarrolladores tienen unos parámetros más claros para optimizar un juego en consola que en un ordenador ya que es un hardware estandarizado. La optimización en consolas es drásticamente más eficiente debido a su hardware cerrado, siendo el principal motivo por el cuál es más complicado encontrar un juego que tenga problemas de rendimiento en consolas que en PC.
Por qué no se puede comparar una consola portátil con un handheld PC
Una vez sabemos el motivo por el cuál muchas veces resulta complicado hacer una comparación entre un ordenador y una consola, ahora lo debemos llevar al campo de los sistemas portátiles. En el caso de los handheld PC nos encontramos literalmente ante un proyecto de «consola» que integra hardware para PC, pero que en esencia sigue siendo un ordenador que se ejecuta con Windows. Esta es la principal diferencia que encontramos entre aquellos sistemas que realmente están diseñados para jugar como sucede con la Nintendo Switch o incluso la Steam Deck de otros como la ROG Xbox Ally o la Lenovo Legion Go.
El problema de que los juegos se ejecuten de esta forma no lo encontramos en el propio hardware, de hecho el principal motivo por el que los handheld PC son tan caros tiene que ver con la implementación de componentes de última generación y alta gama (24 GB de RAM, 1 TB de almacenamiento, APU de AMD con una iGPU potente…). Pero al ser una plataforma que utiliza el mismo sistema operativo que los ordenadores esto implica que los juegos están optimizados para PC, no para consola. Para ponerlo en perspectiva, ejecutar un videojuego en uno de estos dispositivos está mucho más cerca de jugar en un ordenador portátil que en una consola.
Esto implica que heredará los mismo problemas que encontramos en un ordenador de sobremesa, si un juego da error en una configuración que cuesta más de 3000€, también lo dará en una «consola» de este tipo que cuesta 600-800€. Pero a su vez también es posible que este juego no presente fallos en las consolas tradicionales ya que está mejor optimizado, al igual que puede ir perfectamente en un dispositivo como la Steam Deck ya que usa un SO distinto basado en Linux.
En el mercado actual, hay una tendencia que está cobrando importancia, y es la diversificación de las propuestas y precios entre los dispositivos portátiles. Por un lado, fabricantes como Valve han rebajado el precio de los primeros modelos de Steam Deck (el LCD) para hacer que sea más asequible, intentando con ello hacerlo más atractivo. Por otro lado, están surgiendo las consolas portátiles basadas en Android con orientaciones específicas, como la emulación retro o juegos en la nube, que sitúan éstas en rangos de precio y enfoque distintos a las handheld convencionales.
