Valve lanzó una Steam Machine con la idea de que sea una mezcla entre una consola y un ordenador, pero con la diferencia de que se podría reparar, ampliar y modificar de una forma mucho más simple que otro tipo de dispositivos. Sin embargo, parece que no es así, y aumentar la RAM en una Steam Machine es difícil.
Es posible que a muchos esto no les importe, y hayan adquirido el equipo sabiendo la cantidad de memoria que tiene, y que no van a necesitar más, pero para otros tantos, puede ser un problema, ya que su idea era, a medio y largo plazo, poder mejorarla sin mucha complicación.
Por qué es difícil aumentar la RAM de la Steam Machine
En un primer momento, Valve presentó la consola y mostró que la memoria no iba soldada a la placa, por lo que muchos dieron por hecho que ampliarla sería tan sencillo como abrir la carcasa, sacar los módulos y poner otros con más capacidad (al igual que en un PC de sobremesa). El problema es que no era del todo así.
La RAM sí se puede cambiar, pero llegar hasta ella obliga prácticamente a desmontar el equipo entero. No es cuestión de quitar una tapa y listo, sino de ir retirando piezas una detrás de otra. Hay que desmontar el sistema de refrigeración, desconectar varios cables y manipular conectores bastante delicados. Si ya has abierto algún portátil o una Steam Deck seguramente no te asuste demasiado, pero para alguien que nunca ha desmontado un dispositivo, no es precisamente una operación de cinco minutos.
Y eso es lo que más llama la atención, ya que Valve siempre ha presumido de hacer productos fáciles de reparar y modificar, así que muchos esperaban que ampliar la memoria fuera algo bastante más accesible (pese a que, al menos, es posible). En cambio, parece una mejora pensada casi para usuarios con experiencia o para quien no tenga problema en llevar el equipo a un servicio técnico, los cuales sí lo harán sin problema, pero nos saldrá más caro que cambiarla por nosotros mismos, que era la intención en un primer momento.
Lo curioso es que no se debe a que la RAM esté bloqueada o soldada, sino simplemente a cómo está organizado el interior del equipo. Los módulos están ahí y son reemplazables, pero han quedado escondidos debajo de otros componentes, de manera que acceder a ellos supone desmontar media máquina antes de poder tocarlos, cuando lo normal sería al revés, ya que desmontar el sistema de refrigeración nunca será necesario salvo si tiene un problema, por lo que lo normal es que la RAM y los componentes que sí se pueden ampliar, estuvieran antes del proceso, no después.
De todas formas, para la mayoría de usuarios esto probablemente nunca será un problema. Si la Steam Machine se va a utilizar únicamente para jugar, los 16 GB de memoria que trae de serie deberían seguir siendo suficientes durante bastante tiempo.
Eso sí, da un poco de rabia que una de las cosas que podemos pensar en ampliar en el futuro, sea de las más complicadas de hacer. No porque sea imposible, sino porque requiere bastante más paciencia de la que muchos esperaban cuando se presentó como un dispositivo fácil de modificar. Se puede hacer, sí, pero no es la clase de ampliación que cualquiera se animará a realizar una tarde en casa, sobre todo por miedo a que algo salga mal.
