Europa se equivoca, usar el mismo cargador para portátiles y móviles es mala idea

Europa se equivoca, usar el mismo cargador para portátiles y móviles es mala idea

Josep Roca

Uno de los problemas de cara a la contaminación es la cantidad de desechos electrónicos y uno de ellos en especial es de las fuentes de alimentación. Es por ello que la Unión Europea ya puso de forma obligatoria que a partir de una fecha todos los móviles que salgan en el viejo continente han de usar el mismo tipo de cargador. Pues bien, parece ser que también veremos un cargador universal para los ordenadores portátiles.

Los que seáis más veteranos, o no tanto, tendréis en vuestros cajones varios cargadores distintos de diferentes dispositivos que no funcionan ya a día de hoy. Por suerte, los cargadores se han ido universalizando con el tiempo y un ejemplo de ello lo tenemos en la aparición del USB del Tipo C. Aunque, claro está, aún tenemos a empresas que venden móviles de más de 1000 euros sin carga rápida y con velocidades de transferencia de USB 2.0. Y si, te estamos mirando a ti Apple y algún que otro fabricante de terminales con Android, aunque en ese caso no están en la misma liga de precio.

Los problemas del cargador universal para portátiles

La existencia del cable y conector de carga rápida USB-C con potencia de hasta 240 W lo tenía escrito en la frente, y es que dicha potencia es suficiente para alimentar al 99.9% de los ordenadores portátiles del mercado. Esto ha llevado a que la unión europea extienda la petición del cargador universal a los portátiles después de hacerlo en los móviles. ¿Qué consecuencias tiene esto? Pues muchas más que un simple cambio de la clavija y es importante recalcar que el diseño de un portátil se hace a partir de su potencia de consumo, ya que esto afectará a su configuración interna y de ahí a su diseño.

Portátiles con cargador USB-C

Por el momento tenemos tres potencias de carga con el USB-C, estas son 60 W, 100 W y 240 W. En el caso de los portátiles para gaming de alto calibre y estaciones de trabajo para la creación de contenido nos podemos ver con que los modelos que salgan en Europa si superan dicha potencia lo hagan con severos recortes en velocidades de reloj y con ello en rendimiento.  Lo mismo ocurre con el resto de portátiles de especificaciones menores y es que hemos de partir que el hecho de que sean los fabricantes los que hagan sus propias PSU externas les da versatilidad en cuanto a la potencia utilizada en sus modelos.

El otro problema es la calidad de las fuentes de alimentación.  Si bien es cierto que en el estándar USB-C tenemos potencias dispares, y gracias al mecanismo handshake entre ambos extremos la potencia se ajusta a lo que necesita el dispositivo. Lo que evita problemas como los cambios de tensión y los cortocircuitos. Hemos de decir que para los móviles ya hemos visto fuentes de muy mala calidad y con poca vida útil. A todo ello no podemos olvidarnos de la tentación que pueden tener varios fabricantes de no incluir uno en el paquete del producto.

Las consolas se podrían ver también afectadas

Ninguna de las consolas supera los 240 W de potencia de consumo, es por ello que en un futuro podríamos ver la misma propuesta de cara a las potenciales versiones Slim de Xbox Series y PS5. Por el momento la única consola que usa USB-C es la Nintendo Switch, pero es porque usa un cable con soporte DisplayPort integrado para emitir como salida de vídeo hacia el Dock y hablamos de una portátil muy por debajo de los 60 W de potencia.

Un sinsentido ecológico y burocrático

Hemos de aclarar que en ningún momento estamos en contra de reducir la cantidad de desechos electrónicos y reducir la contaminación ambiental. El problema es que vamos a ver una guerra burocrática contra sistemas domésticos de alto rendimiento. La excusa será que si se puede usar un ordenador con una baja potencia para hacer la gran mayoría de tareas, entonces no harán falta torres potentes consumiendo varios cientos de vatios. Recordad que ya hubo un ataque directo contra los mineros caseros en pleno boom reciente de la minería.

Banderas Europa

En todo caso, ya tenemos una gran cantidad de portátiles ultrafinos de baja potencia que usan el cargador USB-C e incluso mucha gente ya lo usa para sus portátiles como alternativa. Por lo que el cambio no afectará a dicha gama. El problema más bien viene por el hecho que existe un enorme rango entre los 100 W y los 240 W que descarta en el proceso una gran cantidad de configuraciones distintas. Quizás ese sea al objetivo, reducir la cantidad de opciones en el mercado y eso en el fondo es malo para los consumidores. A no ser, claro está que los fabricantes consensúen una solución en común y el resto de zonas económicas se pongan de acuerdo.

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