Cuando compramos un SSD, generalmente nos vamos en la configuración compatible con nuestra placa base para así sacarle el máximo partido, aunque en ocasiones, nos encontramos con problemas que afectan a su rendimiento.
Si quieres sacarle el máximo partido a tu SSD y disfrutar de la máxima velocidad que sea capaz de ofrecer en base a la placa, podemos hacerlo realizando una serie de ajustes que os mostramos a continuación.
Evitar que el SSD se apague
Windows, en los planes de energía Alto rendimiento, Equilibrado y Economizador, configura el funcionamiento del SSD para que se apague cuando el equipo no está utilizándolo. Si queremos que el SSD siempre esté listo para funcionar, debemos modificar la configuración del plan de energía de Windows que utilicemos para desactivar esta función.
Para hacerlo, accedemos al Panel de control de Windows, > Hardware y sonido > Opciones de energía. A continuación, pulsamos en Cambiar la configuración del plan, texto que se muestra a la derecha del plan que estamos utilizando, y, seguidamente, pulsamos en Cambiar la configuración avanzada de energía.
En el apartado Disco duro > Apagar disco duro, en Configuración (Minutos) remplazamos el número que aparece a 0 (cero) para que se muestre el valor Nunca.
Desactivar el ahorro de energía PCIe
Además de evitar que el SSD entre en reposo, si queremos maximizar su funcionamiento en todo momento, debemos desactivar el ahorro de energía PCIe. Esta función, está disponible en el mismo apartado que permite evitar que el disco duro se apague, concretamente el apartado PCI Express.
Dentro de esta sección, pulsamos en Administración de energía del estado de vínculos y, en el cuadro desplegable, seleccionamos la opción Desactivar.
Comprobar si tenemos activado TRIM
Windows, de forma predeterminada, activa la función TRIM cuando detecta que se está utilizando un SSD. Esta función optimiza el rendimiento de las unidades SSD para gestionar de forma más eficiente la gestión de los archivos eliminados que permite mantener el rendimiento a largo plazo.
Para comprobar si tenemos TRIM activado, debemos acceder a CMD y escribir el siguiente comando:
fsutil behavior query DisableDeleteNotify
Si el número que se muestra es 0, significa que TRIM está activado, pero si es 1, significa que está desactivado, por lo que debemos activarlo, un proceso que podemos hacer con el siguiente comando:
fsutil behavior set DisableDeleteNotify 0
Reducir la temperatura
Si cuando el SSD está realizando tareas intensivas de lectura y escritura notamos que la velocidad baja considerablemente y nuestra unidad es compatible con PCIe 4 o PCIe 5, significa que se está calentando más de lo normal. Para evitar que se dañe, reduce la velocidad de funcionamiento. Podemos evitar que esto suceda instalando un disipador directamente sobre la unidad que se encargue de extraer el calor cuando trabaja a pleno rendimiento.
Si no se trata de una unidad PCIe, lo más probable es que el problema radique en el flujo de aire del PC, un flujo de aire insuficiente o mal diseñado que facilita la acumulación de calor en el interior en lugar de hacer fluir el aire fresco del exterior (generalmente desde la parte frontal) y expulsarlo por la parte trasera.
No utilizar más del 90% de espacio
Seguro que, en más de una ocasión, has notado que, cuando tu SSD tiene poco espacio libre, el funcionamiento del PC se ralentiza, tarda más tiempo del habitual en hacer cualquier cosa. Windows necesita de un colchón de espacio libre en el SSD para mantener en funcionamiento el sistema operativo, espacio que, además, también se utiliza como memoria virtual para que el equipo siga funcionando cuando la memoria RAM está agostada.
Con un margen del 10% es más que suficiente para que el SSD siga funcionando a pleno rendimiento, aunque algunos expertos afirman que es recomendable un 20%, algo que personalmente no recomiendo porque, en un SSD de 1 TB, significa renunciar a 200 GB y 100 GB en uno de 512 GB.
Todo esto se explica porque los SSD organizan el espacio mediante lo que se conoce como over-provisioning (OP). Esto es un mecanismo que reserva entre un 7 y un 25 % de las celdas NAND invisibles para distribuir la escritura uniformemente y para limpiar bloques inválidos. Cada bloque NAND se borra entero antes de reutilizarse, no celda por celda como ocurre en los discos HDD. Cuando el espacio libre baja del 10-15%, el espacio se satura. Debe consolidar datos válidos dentro de bloques sucios, fragmentando el espacio y elevando las latencias de escritura hasta en 10 veces el tiempo que utiliza de manera normal.
El sistema TRIM notifica bloques libres al controlador, pero si dispone de menos de un 10% libre, el OP se agota. Y esto fuerza escrituras directas en bloques casi llenos. De ahí que el 90% sea la barrera más importante, porque es el límite donde encontramos caídas de rendimiento. Si sobrepasamos ese umbral, las velocidades pueden pasar, por ejemplo, de 7000 MB/s a menos de 2000 MB/s. Así que mantén siempre al menos un 10% libre, y evitarás cuellos de botella mientras prolongas su vida útil.
