MSI Infinite X

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En el día de hoy volvemos a la carga para mostraros otro sistema preconfigurado de MSI, pero en ésta ocasión se trata de un análisis muy especial puesto que lo que pasa por nuestro laboratorio es el Infinite X, un equipo tope de gama equipado con procesador Intel Coffee Lake que promete el mejor rendimiento sin miramientos y bajo cualquier circunstancia.

MSI ha puesto toda la carne en el asador con estos equipos, pretendiendo convertirlo en los equipos OEM para Gaming más potentes del mundo. Y por hardware lo son. Y es que no solo incorporan los nuevos procesadores Intel Core i7 8700K de última generación, sino que también equipan las tarjetas gráficas NVIDIA GeForce GTX 1080 Ti, hasta 64 GB de memoria RAM DDR4 a 2400 Mhz, SSDs M.2 NVMe y, en general, todo el hardware de última generación para hacer que ningún juego se le pueda resistir y así los usuarios puedan disfrutar al máximo sin tener que preocuparse de ajustes gráficos o ninguna otra cuestión relativa al hardware del equipo.

Todo esto va empaquetado en una caja de edición personalizada por MSI, con iluminación RGB Mystic Light personalizable y con una disposición interna que no solo favorece una buena refrigeración de los componentes, sino también un fácil acceso al hardware interno por si se quieren realizar tareas de limpieza o modificar algún componente (añadir más RAM, cambiar de gráfica, etc.). Todo ello está además refrigerado con un sistema que MSI ha llamado Storm Cooling 3, que según ellos mantiene todo el hardware a una excelente temperatura de funcionamiento y, al mismo tiempo, proporciona el mayor silencio posible incluso mientras estamos jugando y por ello dándole caña a los componentes.

MSI ha dicho que éste Infinite X estará disponible en tiendas de todo el mundo a partir de éste mismo mes de Noviembre (de hecho a la hora de redactar éstas líneas todavía no aparece ni en su página web), pero no ha dicho nada del precio. Contad con que será caro incluso en su combinación de hardware más básica, porque con todo y con eso es un equipo tope de gama.

CARACTERÍSTICAS TÉCNICAS

En este caso, como el Infinite X no está todavía a la venta ni aparece listado en la web del fabricante, os hacemos un resumen de su hardware a mano:

  • Intel Core i7-8700K (con perfil OC pre configurado a 5 Ghz).
  • MSI Z370 Gaming PRO AC.
  • 2×8 GB DDR4 a 2400 Mhz (OEM, fabricadas por Kingston).
  • MSI GeForce GTX 1080 Ti Armor OC.
  • Fuente de alimentación Delta Electronics de 550W 80Plus Bronze.
  • 2x SSD Intel 600P 256 GB en SuperRAID.
  • Disco mecánico 3.5” de 2 TB.
  • Sistema de refrigeración líquida AIO para la CPU con radiador de 120 mm.
  • Caja MSI Infinite X con iluminación Mystic Light.

Como podéis apreciar, éste equipo monta el nuevo y más potente procesador de Intel para PCs de sobremesa, el Core i7 8700K (que ya analizamos de manera individual en su día) y una GeForce GTX 1080 Ti, así que desde luego en términos de rendimiento el equipo no va a quedarse corto. Esto va acompañado de dos SSDs NVMe en SuperRAID para el mejor rendimiento de almacenamiento.

Las partes negativas son claramente dos: monta 16 GB de RAM DDR4, sí, pero solo a 2400 Mhz y aunque sean fabricadas por Kingston son OEM, que no llevan ni disipadores, vamos. La otra parte mala es la fuente de alimentación: Delta Electronics no es un mal fabricante, y de hecho fabrica muchas fuentes para Antec o Dell por ejemplo, fuentes que tienen fama de ser bastante robustas, pero en un equipo de éste precio la verdad es que me habría gustado ver algo mejor que una fuente OEM de 550W y certificación solo 80 Plus Bronze. Es una fuente que en éste equipo va con lo justo, y eso no me gusta verlo cuando hablamos de algo “tope de gama”.

ANÁLISIS EXTERNO

El MSI Infinite X viene embalado en una caja de cartón grueso de color neutro en cuyo exterior solo podemos ver el logo de MSI y poco más. En éste caso la caja nos llegó en un estado poco presentable (tened en cuenta que las muestras para review pasan por muchas manos y tienen muchos viajes), así que vamos a enseñaros directamente el equipo. Sabed, no obstante, que como siempre el equipo venía perfectamente protegido en el interior, de manera que no sufra ningún problema durante el transporte.

Aquí lo tenéis.

Vamos a ver primero el frontal. Como podéis ver, la zona izquierda es brillante mientras que la derecha es mate. Esto es así puesto que éste, al igual que el Infinite A, tiene la zona brillante que se iluminará cuando el equipo esté encendido.

En la parte superior, el equipo cuenta con una unidad de DVD de forma curiosa (luego os la enseñamos), el botón de encendido (que se iluminará) y los puertos de conexión frontales, que en este caso incluyen un USB 2.0, dos USB 3.1 (uno de ellos Type-C) y los minijacks de audio habituales.

En la zona inferior, un pequeño respiradero debajo y el logo de MSI adornando la zona.

El lateral izquierdo está dominado por un gran panel de cristal templado oscurecido.

Está anclado a la caja con solo cuatro tornillos como este, sin gomas ni nada. Eso no me gusta pues hay que recordar que el cristal es frágil.

A través del cristal podemos ver el interior, como la tarjeta gráfica que en éste caso ha sido colocada girada 90 grados precisamente para poder verla desde fuera.

También la zona superior.

Recordemos que éste equipo está dividido en tres cámaras: la inferior subdividida en dos con la fuente de alimentación, la gráfica y los discos y la superior con la placa, procesador, etc.

Continuamos con el lateral opuesto, en el que solo encontramos una cubierta de metal del color negro, opaca y sin rejillas.

Sí que hay una pequeña rejilla vertical justo pegando al frontal, para que el ventilador frontal pueda succionar aire por ahí.

Vamos a la parte trasera. Tiene la estructura habitual con la salvedad de que dado que la tarjeta gráfica está montada en vertical con un riser, lógicamente sus puertos se ubican en vertical a la derecha y no en horizontal en el centro.

En la zona superior tenemos un asa y una rejilla, tras la cual hay un ventilador de salida de aire.

En la parte inferior tenemos una gran pata de goma delante y dos pequeñas detrás. Una rejilla anti polvo tapa la entrada de aire a la fuente de alimentación.

ANÁLISIS INTERNO

Retiramos los cuatro tornillos que mantienen fijo el cristal templado lateral y podemos acceder automáticamente al hardware interno.

Aquí tenéis la tarjeta gráfica, una GTX 1080 Ti Armor OC. Está conectada con un riser PCI-Express para poder ubicarla en ésta posición, pero la parte mala es que tendremos que desmontar la base de la cámara superior y quitar el riser para poder cambiar de gráfica.

En la zona superior, el sistema de refrigeración líquida AIO con radiador de 120 mm y base personalizada con el dragón de MSI, que se iluminará cuando el equipo esté encendido.

Aquí tenéis los ventiladores trasero y superior. Son transparentes pero carecen de iluminación.

Justo al lado del socket, tenemos un zócalo M.2 con un SSD Intel 600P de 256 GB instalado. El otro SSD está en el zócalo M.2 inferior de la placa y está tapado por la gráfica, así que habría que desmontarla para acceder a él.

La memoria RAM, en dos módulos de 8 GB fabricados por Kingston. Son OEM, sin disipador ni nada.

Vamos a la parte trasera. Aquí encontramos una pequeña apertura para acceder a la parte trasera del socket.

Hay un hueco para poder instalar un SSD de 2.5 pulgadas, con los cables SATA y de alimentación ya preparados.

En la parte inferior, al lado de la fuente, el disco mecánico de 2 Tb entre la maraña de cables.

TESTEO

Visto el equipo por fuera y por dentro, es hora de ponerlo en funcionamiento y ver qué tal se comporta. Pero antes, vamos a enseñaros algunas cosas, empezando por la unidad de DVD pues necesitamos que el equipo esté encendido para extraerla.

Funciona de igual manera a las unidades slim de los portátiles. Pulsamos un botón y sale.

También, claro, la iluminación. Aquí podéis ver el bloque de CPU iluminado.

El frontal, con un entramado bastante estético en la zona brillante.

Y finalmente el interior. Aunque lo parezca, los ventiladores no son lo que se ilumina, sino un par de tiras LED instaladas en la zona superior. Al ser transparentes, reflejan la luz.

El software

El software de MSI se llama Command Center, y nos permite tocar diversos parámetros del equipo: desde la velocidad de funcionamiento del procesador y las memorias, hasta configurar los perfiles de funcionamiento de los ventiladores. En el caso del Infinite X, como decíamos al principio el procesador ya viene con un perfil de Overclock a 5 Ghz, mientras que ya cuenta también con perfiles pre configurados para los ventiladores.

Así mismo, nos permite monitorizar temperaturas de los diferentes componentes. Fijaos en el detalle: si los 8700K ya son procesadores “calentitos”, a 5 Ghz y con un disipador que no es para nada de gama alta, se llega a poner a 52ºC o más en reposo. Cuidado con la temperatura. Por cierto, cuando lo sometemos a carga es bastante ruidoso, todo sea dicho.

También tenemos Dragon Center, Mystic Light, configuración de audio Nahimic y un puñado de cosas que, bajo mi punto de vista, creo que MSI debería trabajar en aunarlo todo en el mismo software para no tener que tener instalados 3-4 programas para poder manejarlo todo. Es ineficaz, ineficiente e incluso frustrante, por no hablar del impacto de rendimiento que tiene en el sistema, o como mínimo en el tiempo de arranque. No vamos a ver el resto porque a estas alturas ya los tenemos trillados.

Vamos a comenzar como siempre con las habituales capturas para ver el hardware de que disponemos. Aquí tenéis la correspondiente captura de CPU-Z, en la que se puede ver el procesador a 5 Ghz y la RAM a 2400 Mhz.

Y no puede faltar la captura de GPU-Z, mostrando la GeForce GTX 1080 Ti con la que cuenta el equipo.

Vamos ahora sí con las pruebas.

Temperatura

En un equipo pre configurado, y más con un disipador AIO con radiador de 120 mm, la temperatura es un tema a tener en cuenta, especialmente porque como decíamos antes los 8700K son procesadores que generan bastante calor. MSI presume de contar con una inteligente disposición del flujo de aire y así es, ya que como poco el radiador del sistema de disipación del procesador no “traga” aire caliente de la gráfica, y eso es una buena ventaja.

Para medir la temperatura hemos realizado las pruebas de siempre: en reposo (dejándolo sin hacer nada durante 20 minutos), en carga (estresando el procesador con Prime95 y la gráfica con Furmark al mismo tiempo durante 20 minutos, a la vez que hacíamos un test de lectura secuencial para los discos duros con Aida64). Se ha tomado el dato de temperatura más elevado en cada caso con el software propio de MSI (normalmente utilizamos Open Hardware Monitor pero todavía no es compatible con los nuevos Coffee Lake). Hay que tener en cuenta que el dato de temperatura que se muestra en la siguiente gráfica es el Delta, es decir, la temperatura medida menos la temperatura ambiente. De esta manera se muestra el incremento de temperatura sin importar qué temperatura ambiente tengamos en cada momento.

Como podéis ver la temperatura, especialmente del procesador, es como nos temíamos bastante elevada, incluso por encima del de la tarjeta gráfica que normalmente siempre es bastante más alta. También los SSDs NVMe muestran una temperatura máxima bastante alta, corriendo probablemente el riesgo de que se produzca Thermal Throttling, al menos en el instalado en el zócalo M.2 superior dado que carece de M.2 Shield (el de abajo sí que lo tiene).

Consumo

El consumo lo hemos medido como siempre con un medidor de enchufe Efergy eSocket, al que conectamos únicamente el equipo, sin monitor ni otros aparatos. Éste ha sido el resultado.

Éstos datos recogidos vienen a darme la razón en cuanto a lo que comenté al principio sobre la fuente de alimentación. El equipo a máximo consumo está prácticamente en el límite de la fuente, y correremos el riesgo de tener problemas especialmente a futuro, cuando los componentes de la fuente empiecen a tener cierta edad.

Pruebas sintéticas

CrystalDisk Mark

SSD (SuperRAID):

HD:

El rendimiento de los SSDs es excelente, tal y como se podía esperar de la pareja de discos Intel NVMe. Pero lo que me ha sorprendido de verdad es el rendimiento del disco mecánico, sobrepasando los 200 MB/s, y eso que no hay instalada memoria Intel Optane (aunque el equipo es compatible, tiene ya los dos zócalos M.2 ocupados).

Aida64 (memoria RAM)

El rendimiento de la memoria RAM es el esperado: bastante bajo. Aunque en éste caso tenemos una pareja de módulos que aprovechan el dual channel, su velocidad de solo 2400 Mhz va a penalizar los procesos relacionados con la memoria. Creo que en un equipo de alta gama como es éste, MSI podría haber optado sin duda por memoras bastante más rápidas.

Cinebench (CPU y GPU)

El rendimiento en cinebench es excelente, tanto con el Core i7 8700K de 12 hilos en el renderizado como de la GTX 1080 Ti en la prueba OpenCL.

3DMark

Como de costumbre, éste es el mejor benchmark para medir el rendimiento 3D del equipo. Recordad que en éste caso tenemos entre manos una GTX 1080 Ti con OC de fábrica, una de las gráficas más potentes del mercado ahora mismo solo por detrás de las Titan Xp.

El rendimiento en 3DMark es excelente también, aunque está por debajo de nuestro equipo de pruebas que también monta un 8700K (sin Overclock) y una GTX 1080 Ti (podéis ver los resultados de éste equipo en el análisis del 8700K). Los porqués, bajo mi punto de vista, son dos: por un lado el pobre rendimiento de la memoria. Por otro lado, creo que se está produciendo thermal throttling tanto en los SSDs como en el procesador en éste equipo.

SteamVR

Cerca de terminar y antes de ponernos con los juegos, éste es el resultado que nos ha dado el benchmark SteamVR para sistemas de realidad virtual.

Como era de esperar, se trata de un equipo ideal para realidad virtual, y de hecho me extraña que MSI no haya instalado un HDMI frontal como ha hecho en otros de sus sistemas completos de sobremesa.

Juegos

Como de costumbre, hemos probado unos cuantos juegos para ver el rendimiento real de este equipo en la que es al fin y al cabo su finalidad: juegos. Lo hemos hecho como de costumbre: a resolución Full HD, WHD (3440 x 1440) y Ultra HD, con los ajustes gráficos al máximo para representar la opción más exigente.

Éste ha sido el resultado:

Como era de esperar, el MSI Infinite X puede de sobra con cualquier juego de última generación, incluyendo Destiny 2, incluso a resolución 4K.

CONCLUSIÓN

No cabe duda de que si eres de esos usuarios que buscan poder jugar a todos los últimos títulos a todo lujo de detalles y sin tener que preocuparte por nada y no te importa el precio, el MSI Infinite X es una de las opciones que deberías de considerar. Cuenta con el mejor procesador para sobremesa y con la mejor tarjeta gráfica del momento, así como con las últimas tecnologías de almacenamiento y conectividad para que no haya que preocuparse por nada, ni ahora ni de cara al futuro puesto que será un equipo sencillo de ampliar o sustituir cualquier pieza de hardware.

Como puntos negativos, he de destacar el uso de memoria RAM lenta y OEM, y una fuente de alimentación que si bien es de buena calidad, va demasiado justa en cuanto a potencia y eficiencia. También que sufre y bastante en cuanto a la temperatura del procesador y los SSDs.

PROS:

  • Excelente rendimiento, es una bestia en juegos incluso a 4K.
  • Fácil acceso a prácticamente todo el hardware.
  • Compatible con todas las últimas tecnologías.
  • Almacenamiento especialmente rápido.
  • Estéticamente me parece bastante correcto.

CONTRAS:

  • RAM lenta, no pega en un equipo “top”.
  • Fuente de alimentación demasiado justa.
  • Temperaturas elevadas.
  • Ruidoso cuando se le somete a carga.

Por todo ello, éste MSI Infinite X se lleva nuestro galardón de oro y la obligada recomendación por su rendimiento. También por diseño, puesto que nos parece que tiene una distribución muy inteligente del interior.

Revisado por Rodrigo Alonso el 09 noviembre 2017