Estos son los núcleos que necesita tu procesador para tener más FPS jugando

Una de las dudas más habituales de los usuarios es el número de núcleos de un procesador, que son necesarios, hoy en día, para poder mover un juego con soltura. Esto siempre va a depender bastante de cómo se programe el juego desde el principio. Pero, aun así, sería interesante ver cómo influye el número de núcleos del procesador en la fluidez de los juegos. Esto es lo que vamos a mostrar en este nuevo artículo.

Hay varios factores que influyen a la hora de que un juego de PC funcione de manera correcta:

  • Tener un procesador potente.
  • Usar una buena tarjeta gráfica.
  • Amplia cantidad de memoria RAM instalada en el equipo.

Por supuesto, antes de comprar un juego, lo que deberíamos de hacer es consultar los requisitos necesarios para poder moverlo. Esto nos puede ayudar y evitar posibles decepciones, cuando el juego que hayamos comprado se parezca más a un pase de diapositivas, que a un juego, por la baja tasa de FPS que es capaz de mover el PC.

¿Qué es un procesador potente?

El concepto de «procesador potente» no es demasiado descriptivo. Podemos tener un procesador Intel Xeon Cascade Lake-AP con 56 núcleos y 112 hilos, que es un procesador muy potente. Pero, en realidad, no es un procesador desarrollado para jugar con él. De la misma manera, podemos tener un procesador AMD Ryzen 5 1600X que, si bien no es extremadamente potente, sí es capaz de mover juegos con soltura.

Y es que, lo que necesita tener un procesador potente para juegos, es un elevado IPC. También es importante que tenga una elevada frecuencia de funcionamiento, pero este aspecto no es algo tan determinante como el IPC del procesador. Y, como colofón, que tenga un gran número de hilos de proceso. Porque cada vez más juegos están llegando al mercado programados para que empleen más de dos hilos.

Ahora bien, ¿cómo influye el número de núcleos en el rendimiento de los juegos?

Configuración del test

Para el test se ha empleado:

  • CPU: AMD Ryzen 9 3900X a 4.125 MHz
  • Placa base: GIGABYTE X570 AORUS PRO
  • RAM: 16 GB DDR4-3600
  • Gráfica: NVIDIA GeForce RTX 200 OC
  • S.O: Windows 10 Pro x64

Se han probado 5 juegos: Battlefield V, Rainbow Six Siege, Assassin’s Creed Odyssey, Hirman 2 y The Witcher 3

Las pruebas han consistido en ir desactivando núcleos de los 12 que posee el procesador originalmente, para obtener los resultados correspondientes a 4, 6, 8, 10 y 12 núcleos.

Resultados de los tests

Battlefield V

Battlefield V es un juego que escala bien en rendimiento hasta que llegamos a los 10 núcleos. A partir de este punto, no ha y ganancia significativa en rendimiento.

Si os fijáis en la imagen, con 4 núcleos es equipo va muy apurado de rendimiento. De hecho, se puede ver que el procesador es un importante cuello de botella para el rendimiento de la tarjeta gráfica, dado que ésta no pasa de un 47% de uso. 6 núcleos hacen que la gráfica empiece a funcionar algo mejor, pero 10 núcleos son los que nos permiten estirar la gráfica a todo lo que es capaz de dar en el juego.

Rainbow Six Siege

A diferencia de Battlefield V, Rainbow Six Siege funciona perfectamente con un procesador de 4 núcleos. En casi todas las configuraciones la tarjeta gráfica funciona por encima del 85% de tasa de uso. Aunque también es verdad que, en las configuraciones de menos de 8 núcleos, los núcleos del procesador están, casi todos casi al tope de lo que pueden dar. Sin embargo, entre 8 y 12 núcleos no hay casi diferencia en el rendimiento del juego.

Assassin’s Creed Odyssey

Assassin’s Creed Odyssey siempre ha sido famoso, desde que llegó al mercado, por ser un juego que era capaz de usar todos los núcleos del procesador. Y esta captura de pantalla lo deja bien a las claras. Para aprovechar bien la tarjeta gráfica, será necesario disponer de, como mínimo, 10 núcleos en nuestro procesador. Solo en ese momento es cuando vemos que la gráfica llega hasta el 90% de uso. Con menos núcleos, el uso de la gráfica cae bastante. Especialmente en las configuraciones con 4 y 6 núcleos activos.

Hitman 2

Hitman 2 es el ejemplo justamente contrario al del Assassin’s Creed Odyssey. Todas las configuraciones de núcleos son buenas para este juego, incluso la de 4 núcleos. Y es que Hitman 2 siempre ha valorado más la frecuencia de los núcleos, que la cantidad de estos.

The Witcher 3

Este juego ya tiene bastantes años y, aun así, sigue demostrando que, cuantos más núcleos pongas a su disposición, mejor funcionará. En la captura anterior podemos ver que, por debajo de 8 núcleos activos en el procesador, la tarjeta gráfica se encuentra con un cuello de botella bastante importante. Tanto, que con la configuración de 4 núcleos, la gráfica no llega a pasar del 59% de utilización.

Conclusión: cuantos más núcleos, mejor

Lo que acabamos de ver es una demostración práctica de que, a fecha de hoy, el número de núcleos sí comienza a tener una importancia bastante determinante en nuestra experiencia de juego. No solo eso, sino que comprarse un procesador con solo 4 núcleos es tirar el dinero. Al menos, si lo queremos para jugar. Es por ello por lo que siempre insistimos en que las configuraciones de los sistemas han de ser equilibradas entre sus componentes.

Los anteriores 5 juegos dejan bien a las claras que, el punto de inflexión a la hora de jugar con un PC está en los 8 núcleos. 6 núcleos pueden servir perfectamente, siempre y cuando nuestra tarjeta gráfica no esté muy por encima de las capacidades del procesador. Pero, si no se quiere que el procesador cree un buen cuello de botella con la gráfica, la mejor opción es un procesador de 8 núcleos.