Cuello de botella en un ordenador: qué es y cómo solucionarlo

Escrito por Juan Diego de Usera

¿Qué significa comentar que un componente está creando un cuello de botella dentro de un ordenador personal? Esta expresión hace referencia que el rendimiento de todo el ordenador se ve ralentizado por algún componente de su interior. Con nuestro tutorial aprenderéis cómo solucionarlos o, incluso mejor todavía, como evitar crearlos en primer lugar.

La expresión “crear un cuello de botella”, cuando estamos hablando de un ordenador personal, es una con un uso bastante frecuente en el argot. En general se aplica a aquellos sistemas cuya construcción o actualización se ha realizado de una manera tan mal planeada, que ha descompensado todo el rendimiento del sistema. Hay que tener en cuenta que un ordenador personal solo va a funcionar tan rápido como le permita su componente menos potente.

Da igual que os gastéis dinero en un procesador tope de gama que, si el resto de componentes que lo acompañan no están a su altura, el rendimiento del equipo se verá afectado y disminuido en proporción. Esto se produce porque, mientras que el procesador ya ha terminado su parte del trabajo, el resto de los componentes todavía no han terminado el suyo. Esto da como consecuencia que el procesador se pasa el tiempo esperando la información que le tienen que enviar, desperdiciando en vano ciclos de reloj.

Cuellos de botella típicos y cómo evitarlos

Cuellos de botella, dentro de un ordenador puede haber de muchos tipos, así que vamos a ver algunos muy típicos:

Procesador muy potente pero gráfica mediocre en rendimiento: En esta situación, el procesador nunca llegará a entregar toda la potencia de la que es capaz, dado que se va a pasar el tiempo esperando a que la tarjeta gráfica acabe de procesar la parte de los datos que él necesita para poder continuar trabajando. La única opción que tendréis es sustituir la tarjeta gráfica por una algo más potente. Una manera sencilla de detectar esta situación es vigilando la carga de trabajo de ambos componentes. Si el procesador tiene una carga de trabajo entre el 50 y70% pero la tarjeta gráfica está todo el rato al 100%, ahí tenéis un buen cuello de botella.

Tarjeta gráfica muy potente pero procesador de bajo rendimiento: Este escenario es de los más comunes, en el que un usuario actualiza su tarjeta gráfica por un modelo más potente, para encontrarse más adelante que el rendimiento general de su equipo no ha variado demasiado. Esta es una situación como la que he descrito antes, pero a la inversa: ahora es la tarjeta gráfica la que se queda esperando a que termine el procesador su parte del trabajo para poder continuar. Como en el caso anterior, la mejor manera de detectar esto es si vemos que la carga de trabajo de la gráfica no pasa del 70% pero el procesador está de manera permanente al 100% de rendimiento.

Disco duro muy lento: Algo que es típico de equipos que se compran con componentes muy potentes, pero flaquean en el apartado de los dispositivos de almacenamiento sólido. Especialmente cuando se montan discos duros mecánicos, obviándose los sólidos. Dado que un disco duro mecánico a duras penas pasa de los 150 MB/s tanto en lectura como en escritura, es obvio que su rendimiento va a ser siempre muy inferior al de uno sólido. Así que en este caso, la solución es bien sencilla: sustituir la unidad que ralentiza nuestro sistema por una sólida.

Poca cantidad de RAM en el sistema: algo muy típico de sistemas con muy poca cantidad de RAM, insuficiente para la actividad que queremos llevar a cabo, es el uso excesivo del archivo de paginación del sistema. Dado que cada vez que el equipo llena su memoria de datos, una parte de los datos almacenados en ella se copian al disco duro, esta acción y su correspondiente contraparte (volver a recuperar los datos almacenados para cargarlos en la RAM y poder usarlos de nuevo) suelen mermar de manera considerable el rendimiento de todo el sistema. La única solución que tenéis es, obviamente, instalar más RAM en vuestro sistema.

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  • Aquí hay dos problemas:

    – Respecto al rendimiento general.

    – Respecto a los requisitos de los programas, videojuegos, aplicaciones,…

    Respecto al rendimiento general si cobras un equipo con componentes cuyo rendimiento es similar o su ancho de banda entregado es parecido, tendremos un buen equipo. Ahora bien eso no significa que nos valga para cualquier cosa. Todo dependerá del máximo rendimiento que tengan sus componentes.

    Por eso si podemos gastarnos más comprar componentes de mayor calidad, y que den el máximo ancho de banda posible, es lo mejor. Ya que que efectivamente en el momento que un componente es muy inferior o muy superior a otro, tenemos “cuello de botella” garantizado.

    Imaginaros que es como en el trabajo en grupo o las cadenas de montaje en serie. Si una de las personas no tiene el mismo rendimiento más o menos que el resto, la cadena de montaje no podrá realizar tantos productos o piezas y eso penalizará a la empresa. Pues lo mismo si un componente tiene un rendimiento muy bajo o muy alto, respecto al resto, penalizará al ordenador o equipo informático.

    Salu2