80 PLUS Bronze, Silver, Gold, Titanium y Platinum: diferencias entre certificaciones de fuentes de alimentación

Escrito por Juan Diego de Usera

A la hora de comprar nuestra nueva fuente de alimentación, uno de las características en la que más nos deberemos fijar, a parte de la potencia del modelo, es en el tipo de certificación 80 PLUS que tenga el modelo que vamos a adquirir. En este tutorial os hablaremos de las diferencias entre ellas de manera exhaustiva.

Lo primero que haremos es aclarar qué significan las letras “80 PLUS”, aplicadas en relación a una fuente de alimentación. No es, como muchos usuarios piensan, un tipo de estándar o una característica de la fuente de alimentación. En realidad, más bien se trata de una certificación (voluntaria) que lleva a cabo Ecos Consulting con el objetivo de promover productos más eficientes a nivel energético. Esta certificación se creó en el año 2004.

Algo similar a las certificaciones que suelen llevar todos los electrodomésticos hoy en día y que nos indica más o menos lo que consume este y la energía que deja de aprovechar, esta certificación asegura al usuario que la fuente de alimentación que quiere adquirir tiene una eficiencia energética de al menos el 80% bajo cualquier carga de potencia. Esto significa que, de toda la potencia que llega a la fuente, al menos el 80% de ella se convierte en energía útil, mientras que el 20% restante se pierde como energía calorífica.

Sin embargo, a medida que ha ido pasando el tiempo, los usuarios han ido demandando modelos de fuentes de alimentación más eficientes y, con ellos, han llegado nuevas topologías internas más eficientes.

Las certificaciones 80 PLUS Bronze, Silver y Gold se añadieron en 2008

A medida que se incrementaba la eficiencia interna de las fuentes de alimentación, se crearon sub categorías dentro de la certificación 80 PLUS. Las primeras en aparecer fueron las certificaciones 80 PLUS Bronze, 80 PLUS Silver y 80 PLUS Gold en el año 2008, siendo seguidas al año siguiente por la certificación 80 PLUS Platinum. Para llegar a la certificación 80 PLUS Titanium hubo que esperar hasta el año 2012, en el que Delta Electronics desarrolló las primeras fuentes de alimentación con esta certificación.

Una desventaja que tiene la certificación 80 PLUS es que no requiere medir la eficiencia energética de las fuentes de alimentación cuando se hayan en condiciones de muy baja o ninguna carga, como puede ser cuando el ordenador está apagado o en stand by. En estas circunstancias, fuentes de alimentación con una buena eficiencia energética con el sistema en carga pueden presentar una eficiencia energética bastante mala, que la lleve a consumir bastante más de lo requerido. De hecho, solo la certificación Titanium impone una eficiencia mínima del 90% con una carga de tan solo el 10% sobre la potencia total de la fuente.

Una ventaja añadida al menor consumo que tiene una fuente con una certificación mayor es que suelen ser mucho menos sonoras que las de menor eficiencia. Dado que menos energía se convierte en calor, el ventilador no tiene que girar a más revoluciones por minuto. Muchos fabricantes han aprovechado esta característica para crear fuentes híbridas, en las que su ventilador no se pone en marcha hasta que se alcanza cierto consumo de potencia.

De todas formas, si queréis saber a ciencia cierta si vuestro modelo está realmente certificado 80 PLUS, podéis comprobarlo directamente en la web de PLUG LOAD Solutions.

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