Varias fuentes cercanas en la industria han comentado que no les gusta demasiado la nueva estrategia que ha empleado Nvidia con las gráficas Geforce de la serie 10 al sacar al mercado sus propias versiones de éstas, monetizando su inversión inicial por partida doble: vendiendo los núcleos gráficos a los ensambladores y vendiendo las tarjetas gráficas en su propia versión Founders Edition, comiendo de esta manera una parte importante del pastel inicial.
La verdad es que la llegada de las versiones Founders Edition al mercado creo que ha cogido por completo por sorpresa a propios y a extraños dado que Nvidia nunca había fabricado y vendido sus propias tarjetas gráficas. De siempre, ella había sido la encargada de desarrollar los núcleos gráficos y los ensambladores desarrollaban el resto. Sin embargo, este último movimiento de la compañía no ha acabado de gustar demasiado a éstos, que ven como Nvidia cada vez promociona de una manera mucho más activa sus propias gráficas, a expensas de las ventas de los ensambladores. La cuestión es que esto no es la primera vez que sucede. Ya en Octubre de 2010, Nvidia alcanzó un acuerdo con la cadena de grandes almacenes estadounidenses Best Buy para comenzar a vender directamente sus tarjetas gráficas, pasando por encima de sus propios socios (hablamos de los tiempos de las Geforce GTX 460, fijaos si ha llovido desde entonces).
