¿Tu SSD se calienta demasiado sin hacer nada? Prueba estas soluciones

A la hora de comprar un SSD NVMe muy pocos se informan de los rangos de temperatura que el dispositivo puede ofrecer e incluso tolerar. Pero lo cierto es que, aunque se avanza en el buen sentido, es realmente complicado para los fabricantes ofrecer SSD de alto rendimiento con bajas temperaturas bajo carga, pero ¿y si además nuestro SSD es demasiado caliente sin hacer nada? ¿qué puede estar pasando y cómo solucionarlo?

Ni seremos los primeros ni seremos los últimos en tener problemas de temperatura con un SSD M.2, pero las alarmas saltan cuando en reposo abrimos nuestro software preferido de monitorización y vemos temperaturas por encima de los 60 grados, incluso por encima de 70 grados. Si este es tu caso, aquí van unas posibles soluciones a este problema.

¿Cómo solucionar los problemas de un SSD caliente en reposo?

SSD 7000 MB/s

En primer lugar, tenemos que entender que un SSD en idle, es decir, en reposo, sin carga, no debe de llegar a temperaturas por encima de 60 grados y normalmente ni siquiera a dicha cifra. El por qué tiene que ver con la vida útil de las NAND Flash y sobre todo con la capacidad para almacenar los datos. Esta tecnología de celdas 3D sufre mucho con temperaturas altas o muy bajas, provocando fallos en el SSD que incluso en algunos casos puede repercutir en pérdida de capacidad total, que normalmente está compensada con el sobre aprovisionamiento.

Por ello y teniendo esto claro, lo primero que debemos comprobar es que no haya ningún proceso en segundo plano dando trabajo al SSD. Para ello podemos abrir simplemente el administrador de tareas de Windows y ver la carga del disco. Abrirlo es muy sencillo, ya que solo tendremos que pinchar con el botón derecho en la barra de tareas y seleccionar «Administrador de tareas»

administrador de tareas ssd

Lo normal es que nuestro SSD esté entre el 1% y el 2% en el peor de los casos. Viendo el proceso en concreto que consume los recursos podemos saber que programa, virus o servicio está dando trabajo a nuestro dispositivo y aumentando en idle su temperatura progresivamente.

Una instalación incorrecta puede agravar los problemas

Cómo instalar un SSD M.2

En el segundo caso partimos del supuesto de una placa base con un disipador para los SSD M.2. No son pocos los usuarios que instalando su disco no colocan correctamente el pad térmico del disipador y bien, o dejan la controladora sin cubrir o bien crean una distancia entre el pad y el disipador por un montaje incorrecto, permitiendo que el SSD coja temperatura poco a poco.

Por ello, es recomendable revisar que la instalación es correcta, que el pad térmico ha sido bien colocado y que hace contacto con el disipador de turno.

El tercer caso es una colocación incorrecta del SSD. Para aclarar esto hay que partir del caso de que la placa base tiene varios M.2 x4 disponibles para su uso o elección. Muchos usuarios piensan que un SSD instalado en el slot M.2 que hay debajo de la tarjeta gráfica es la elección correcta por influirle el flujo directamente.

SSD SATA

Pero la realidad es que, si la tarjeta consume muchos vatios, el aire que se proyecta al disipador del SSD es mucho más caliente del que debería de ser, aumentando la temperatura del mismo. En GPUs de gama muy alta esto puede ser un verdadero problema, llegando a causar thermalthottling y con ello reducir considerablemente el rendimiento.

Por último y siendo el caso más raro dada la calidad de fabricación actual de los SSD, a veces una unidad viene defectuosa en su controladora, lo que potencia un desgaste constante y permanente de las celdas en un trabajo de carga y descarga de la caché que hace que el SSD esté funcionando a un alto nivel de forma interna.

No hay forma de comprobar esto si no es con un controlador especial del fabricante, así que lo más sencillo es mandar a RMA la unidad y que nos faciliten otra si está en garantía. Si no, en breve tendremos un bonito coge papeles encima de la mesa.