El futuro del estándar SATA: cómo ha evolucionado para mejorar su rendimiento

El futuro del estándar SATA: cómo ha evolucionado para mejorar su rendimiento

Juan Diego de Usera

Desde su llegada a nuestras placas base, el estándar SATA se ha convertido en el de facto en nuestras unidades de almacenamientom ya sean estas discos duros, SSD o unidades ópticas, todos usan este mismo estándar. Pero, aun así, el estándar SATA ha ido avanzando a lo largo de todos estos años de su existencia. Es hora de echar la vista atrás y comprobar cómo ha evolucionado el estándar. Y hacia dónde podría estar dirigiéndose.

Corría el año 2000 cuando se anunciaba un nuevo estándar para un nuevo bus de datos. Este nuevo bus, denominado Serial AT Attachment, llegaba con la intención de arreglar las deficiencias que se habían detectado, a lo largo de los años, con el bus estándar de la época: el Parallel AT Attachment (PATA). Y bien que las arregló. Desde usar un bus con mayor ancho de banda. Hasta usar nuevas tecnologías que permitían conectar y desconectar los discos duros en caliente. Este nuevo estándar hizo desaparecer al antiguo PATA en cuestión de unos pocos años.

Disco duro SATA

Versiones del estándar SATA

SATA 1.0

También denominado Serial ATA 150, esta fue la primera versión de este estándar. Fue presentada en el año 2003. Originalmente no soportaba la característica del NCQ (Native Command Queuing). Algo que se solventó al poco tiempo.

La tasa de transferencia de archivos máxima teórica de este estándar, era de 150 MB/s y por eso el nombre.

SATA 2.0

Esta nueva revisión se presentaría justamente un año después. También se la denomina Serial ATA 300, dado que doblaba la tasa de transferencia de archivos máxima que permitía el anterior estándar. Este incremento en el ancho de banda disponible para las unidades de almacenamiento comenzó a usarse cuando comenzaron a llegar al mercado los primeros SSD.

Docking para discos duros con estándar SATA

Como indica su nombre, la velocidad máxima que soporta el estándar Serial ATA 300 es de 300 MB/s.

SATA 3.0

Esta revisión data del año 2008, y es la que se utiliza todavía a día de hoy porque no ha habido una cuarta versión del mismo. También se la conoce como Serial ATA 600. Dado que, de nuevo, se consiguió doblar el ancho de banda disponible para los dispositivos de almacenamiento. Y, de nuevo, los únicos dispositivos que son capaces de aprovechar este ancho de banda son los SSD.

La velocidad máxima de los dispositivos con este estándar es de 600 MB/s como máximo, aunque no hay ninguno que llegue a coparlo.

SATA Express

Esta especificación junta el bus SATA de la placa base, con el bus PCIe de la misma. Con este estándar ya se podían emplear los protocolos AHCI o NVMe de transmisión de archivos. Y fue una manera de conseguir incrementar la tasa de transferencia de datos del SATA.

¿Qué nos depara el futuro del estándar SATA?

A pesar de haberse convertido en el estándar de facto de las unidades de almacenamiento. No se ha realizado mucho trabajo en vistas a un posible SATA 4.0, que elevara la tasa de transferencia hasta los 1200 MB/s. Según los responsables de la organización que se encarga de desarrollar el estándar, los cambios que habría que realizar al entorno físico de las unidades y conectores son demasiados.

Ordenadores por detrás

Y, hay que tener también en cuenta que, ahora mismo, el protocolo NVMe ya consigue alcanzar esas tasas de transferencia (e incluso superiores). Por tanto, los responsables han tomado la determinación de seguir manteniendo el estándar en la actual revisión SATA 3. Sí, seguirán realizando revisiones menores, para garantizar la compatibilidad entre dispositivos de almacenamiento. Pero no se va a desarrollar SATA 4.0 en un futuro.