¿Ganará la PS5 a la Xbox Series X? Este es el secreto de AMD y SONY

¿Ganará la PS5 a la Xbox Series X? Este es el secreto de AMD y SONY

Javier López

La semana pasada vimos como SONY se quitaba definitivamente la careta y mostraba gran parte de sus bazas para dar vida a su nueva consola PS5. Las críticas llegaron desde el primer momento por la menor potencia en TFLOPS que lo realizado por su rival Microsoft y su Xbox Series X. Pero aunque se deslizó, AMD y SONY han trabajado muy duro y de la mano para ofrecer una tecnología de optimización y rendimiento en su CPU y GPU: SmartShift, la cual puede marcar diferencia.

La potencia sin control no sirve de nada, un famoso eslogan que refleja una realidad que en muchos campos es cierta. En el de la informática, sea de alto rendimiento o no, se le denomina eficiencia, la cual es la piedra angular que toda plataforma ansía.

Con este precepto AMD y SONY han trabajado en su SoC para PS5 en base a una tecnología que se ha incluido por razones obvias también en los Ryzen 4000 para portátiles y que se denomina como el «rendimiento más inteligente».

AMD SmartShift: la optimización, la potencia y la energía ahora van de la mano

La eficiencia y la optimización es algo que en Japón lo tienen inculcado desde niños y como tal, sus productos suelen ir enfocados en esos términos. No sabemos que fue antes en este caso, si el huevo o la gallina, si la idea fue de SONY o de AMD, pero el resultado final es un nuevo concepto que va a ser implementado en primer lugar en los Ryzen 4000 Renoir para portátiles y que promete ponerle las cosas difíciles incluso a Intel.

En el apartado de consolas pasará algo similar si bien las diferencias sobre el papel entre PS5 y XSX son altas. Por resumirlo, XSX tendrá una CPU de 8 núcleos a 3,8 GHz o 3,6 GHz si activa el SMT, mientras que PS5 tendrá el mismo número de núcleos pero a 3,5 GHz con frecuencia variable y SMT activo siempre.

AMD SmartShift 2

En cuanto a sus GPU, XSX obtiene 52 CU a 1,825 GHz, lo que da como resultado 12 TFLOPS según la compañía. En cambio, PS5 tiene 36 CU a 2,23 GHz con una frecuencia variable y 10,28 TFLOPS de potencia de cálculo en FP32.

Los datos son comparables puesto que obtienen la misma arquitectura. La diferencia radica precisamente en SmartShift, ya que Microsoft no la incluye en su consola. Esta tecnología cambia dinámicamente la energía entre la CPU y la GPU para asignar una mayor cantidad a la tarea más pesada y con ello mejorar la frecuencia y por lo tanto el rendimiento.

Automático, inteligente y sobre todo programable

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Se necesita un procesador Ryzen y una GPU Radeon para que AMD SmartShift entre en funcionamiento. El cambio de energía entre ambos es totalmente automático e inteligente mediante una serie de algoritmos que pueden ser apoyados por el software para balancear todavía mejor el reparto de dicha energía.

Lo que se consigue con esto es que la CPU y la GPU de los Ryzen 4000 o PS5 consuman energía de un banco compartido, donde de forma dinámica se cambia la energía del sistema hacia el componente que más la necesita, con la particularidad de que la GPU puede consumir mucha más energía que la CPU cuando lo necesite.

AMD-SmartShift-4

La determinación de esta tecnología supone que PS5 pueda optar por mantener una frecuencia estable a esos 2,23 GHz y variarla si fuese necesario por una menor carga gráfica no consumiéndola o directamente permitiendo que la CPU adquiera gran parte de ella e impulse su rendimiento. Esto tiene dos ventajas, una temperatura mucho más estable, un rendimiento más optimizado y una programación mucho más personalizada en cada momento para esta consola frente a la de Microsoft.

La variación de las frecuencias es clave para maximizar el rendimiento

AMD-SmartShift-4

No tiene sentido, por tanto, mantener la frecuencia de la GPU muy alta y con ello el rendimiento si entramos en un momento de carga de nivel, donde la CPU va a necesitar toda la energía posible para elevar su frecuencia y rendimiento.

PS5 logrará con ello dividir la carga térmica mucho mejor que Xbox Series X y además permitirá a los programadores tener un mayor control del rendimiento en cada fase de los juegos. Esta tecnología tiene otra ventaja clave frente a lo presentado por Microsoft: es menos dependiente de la temperatura ambiente.

AMD SmartShift

Mientras que XSX funciona a una frecuencia fija sin posibilidad de que baje dicho valor, PS5 puede optimizarla en función de parámetros como exceso de temperatura, por ejemplo, en entornos con un valor muy alto. Esto mantiene el hardware a salvo y al mismo tiempo el ventilador o ventiladores a raya.

Como no conocemos por parte de SONY el sistema de refrigeración, no podemos saber si este será tan solvente como el de Microsoft y si tendrá que recurrir a bajar frecuencias, quizás no, pero al menos sí sabemos que tiene esta posibilidad si por ejemplo, la temperatura ambiente ronda los 35 o 40 grados.