Ahora que ya conocemos el hardware que tienen PS5 y Xbox Series X, es inevitable hacernos la pregunta de cuánto nos costaría un PC equivalente, ¿verdad? En este artículo vamos a ver si es posible hacerlo intentando ajustar lo más posible el precio a esos cerca de 500 euros que nos cuesta cada una (aunque la versión digital de la máquina de Sony se queda en 399).
Cuando se produce el lanzamiento de una nueva generación de consolas, es precisamente el instante en el que el mercado ofrece su mejor relación potencia/precio, puesto que con el paso de los años ese mismo hardware puede conseguirse a un precio cada vez menor. Es decir, los componentes con los que están fabricadas tanto PS5 como Xbox Series X no costarán lo mismo en 2020 que en 2026, momento en el que su ciclo es evidente que comenzará a estar en duda en favor de la siguiente remesa de máquinas.
Eso sí, con la llegada de PS5 Pro al mercado –disponible desde el pasado 7 de noviembre de 2024, las cosas han cambiado sensiblemente y esos requisitos técnicos necesarios en un PC se han vuelto un poco más complejos y exigentes de alcanzar. Es cierto que se han añadido nuevas exigencias que necesitarían en un PC un extra de potencia, tanto en la parte del procesador como en la de la gráfica —sobre todo—, pero no creáis que se irá muy lejos de lo que sigue pidiendo una PS5. A pesar de que Sony afirma que el rendimiento del nuevo hardware tiene un 50% más de potencia que el anterior. Al final, entre efectos y demás recursos que se aplican en la imagen, pocos fotogramas más obtenemos como resultado.
Pero, llegados a este punto, ¿te has preguntado por cuánto te saldría montar un PC gaming con la potencia de una PS5, una PS5 Pro o una Xbox Series X? Como te hemos contado, con la evolución constante del hardware y la demanda que no para de crecer, cada vez más gamers se plantean si merece la pena seguir con consola en casa o dar el salto al PC, que al fin y al cabo nos va a servir para muchas más cosas. Pero también es cierto que replicar la experiencia que ofrecen estas consolas de última generación no es tan sencillo, ni tan barato como podríamos creer en un principio.
A la hora de hacer las comparaciones, entran en juego aspectos como la tarjeta gráfica, el procesador, la memoria RAM y por supuesto, el almacenamiento, así como el precio real en el mercado de todos estos componentes. En este artículo vamos a analizar, de forma orientativa, cuánto os costaría montar un ordenador que iguale —o supere— a estas consolas de la actual generación en potencia bruta y qué factores debes tener en cuenta si estás pensando en dar el salto.
¿Por qué las consolas son más baratas?
Cuando se lanza una consola de nueva generación, el salto respecto a su antecesora es técnicamente apreciable, al menos en los números sobre el papel. Aunque existe la paradoja de que este es cada vez menor y hay menos diferencia entre el salto entre generaciones anteriores al que hemos vivido en esta nueva generación. Sin embargo, el valor que ofrecen por su precio es mucho mayor que el de un PC. Esto se debe a que su estructura de costes es más sencilla y en especial por cómo se encuentra organizada su arquitectura, en especial en temas como la memoria RAM.
Así pues, es típico en consolas ver un solo chip de gran tamaño, que incluye tanto el procesador como la gráfica en su interior, pero no hablamos de las típicas iGPU de PC de bajo rendimiento, sino equivalentes a tarjetas gráficas de gama media, y esto hace que se tengan que acompañar de memorias unificadas de alto ancho de banda como es el caso de la GDDR6 en PS5 y Xbox Series. Por lo que al final tenemos menos componentes y un coste mucho más bajo que permiten que el conjunto no suba tanto de precio como el que más tarde conseguimos cuando vamos a comprar, componente por componente, un ordenador de sobremesa. Ahí es donde están realmente las diferencias.
Tampoco tenemos puertos ni ranuras de expansión, excepto en casos concretos como el hecho de poder cambiar la unidad de almacenamiento. Si a esto le sumamos que el hardware no cambiará durante años y que esto permite a los fabricantes pedir grandes volúmenes de las piezas con grandes descuentos, al final tenemos todos los ingredientes para tener un dispositivo al menor precio posible. Es por estas cosas que un PC Gaming equivalente a una PS5 o una Xbox Series, sea S o X, costará siempre más dinero.
Prácticamente, desde la primera generación de consolas tanto de Sony como de Microsoft, ambos fabricantes nunca han ganado dinero con la venta de estas; siempre lo han hecho a pérdidas. Conforme pasan los años, el coste de fabricación de los componentes se reduce, al igual que se reducen las pérdidas, pérdidas que se recuperan en los años posteriores, ya que ambas empresas no son una ONG.
Las pérdidas generadas por la venta de consolas por debajo de los costes la recuperan a través de las suscripciones mensuales y de la venta de videojuegos, especialmente los exclusivos. Siempre se ha dicho que alguna de estas consolas, no se habría popularizado en el mercado si no fuera por uno u otro exclusivo. Pero, no solo son juegos exclusivos para una determinada consola, sino que, además, utilizar la tienda incluida en la consola es la única forma de poder comprar el juego, ya que no existe la posibilidad de instalar tiendas de terceros como sí sucede en los móviles Android.
Las suscripciones mensuales que Sony y Microsoft ofrecen a los usuarios, realmente no están regalando nada, sino que te permiten jugar a una serie determinada de juegos que, supuestamente, nos regalan todos los meses. Pero, si dejamos de pagar la suscripción, dejamos de poder a jugar a estos. Esto no justifica el precio tan elevado que tienen, y que, en ocasiones, sea necesario para jugar online a cualquier título multijugador. Esto es muy diferente a los juegos que todas las semanas regala Epic Games, donde no es necesario pagar una suscripción para poder utilizarlos.
Especificaciones de PS5 y Xbox Series X
Lo primero que debemos saber para realizar una equivalencia en PC es cuál es la potencia de estas consolas y es algo que ya conocemos al detalle. Así que vamos a echarle un vistazo a cada una. Para empezar, estas son las especificaciones tanto de PS5 como de Xbox Series X:
| Xbox Series X | PlayStation 5 | |
|---|---|---|
| CPU | AMD Zen 2 de 8 núcleos y 16 hilos | AMD Zen 2 de 8 núcleos |
| Velocidad CPU | Hasta 3.8 GHz (3.66 con SMT) | Hasta 3.5 GHz |
| GPU | RDNA 2 con 52 CUs | RDNA 2 con 36 CUs |
| Velocidad pico GPU | 1,825 GHz | 2,23 GHz |
| Rendimiento pico FP32 | 12,1 TFLOPs | 10,3 TFLOPs |
| Velocidad GPU sostenida | 1,825 GHz | 2 GHz (estimado) |
| Rendimiento sostenido FP32 | 12,1 TFLOPs | 9,2 TFLOPs (estimado) |
| Tamaño del SoC | 360,5 mm² | Sin confirmar |
| Proceso | 7nm Enhanced | 7 nm (no hay más datos) |
| Memoria | 16 GB GDDR6 con bus de 320 bit | 16 GB GDDR6 con bus de 256 bit |
| Ancho de banda | 10GB 560 GB/s / 6GB 336 GB/s | 448 GB/s |
| Almacenamiento | SSD NVMe Custom de 1 TB | SSD Custom de 825 GB |
| Ancho de banda | 2.4 GB/s (Raw) / 4.8GB/s (Comprimido) | 5.5 GB/s (Raw) |
| Almacenamiento expandido | Tarjetas de expansión de 1 TB | SSDs NVMe |
| Almacenamiento externo | Soporte para discos duros USB 3.2 | Soporte para discos externos USB |
| Unidad óptica | Blu-Ray 4K UHD | Blu-Ray 4K UHD |
| Conector de vídeo | HDMI 2.1 con variable refresh rate | HDMI 2.1 con variable refresh rate |
| Audio | Sin confirmar | “Tempest” 3D AudioTech |
En realidad no se trata de otra cosa que hardware de AMD para PC altamente integrado y con las particularidades de las que os hemos hablado en el primer párrafo, esto nos ayudará a construir un PC equivalente y hacernos una idea de cuál sería su coste final, en especial por el hecho que tenemos componentes en PC que hacen uso de dichas tecnologías de la veterana marca.
PC equivalente a PS5
Debido a que tenemos 3 consolas distintas en el mercado con especificaciones técnicas distintas, aunque usando las mismas tecnologías, hemos decidido tomar el más popular de estos sistemas, la PlayStation 5 o PS5, para construir nuestro PC equivalente y para que podáis ver cuánto costaría y con ello poder entender la diferencia en la estructura de precios entre un ordenador y una consola.
Procesador
Al contrario que en la PS5, deberemos separar lo que es el procesador central y el gráfico en dos chips distintos si queremos tener un PC del mismo rendimiento y sin cuellos de botella. La CPU de la consola tiene la particularidad de no tener soporte para Boost; esto le permite más margen a la GPU a la hora de alcanzar velocidades de reloj más altas cuando es necesario.
Por lo que deberemos buscar una CPU que tenga una velocidad de reloj base de 3.5 GHz, 8 núcleos con 16 hilos y arquitectura Zen 2. El AMD Ryzen 7 3700X de PC cumple con estos requisitos. Sin embargo, parte con varias ventajas respecto a su versión para consola, las cuales son las siguientes:
- No tiene la unidad AVX2 recortada.
- Mayor cantidad de caché L3.
- Su memoria RAM, DDR4, tiene una latencia mucho menor que la GDDR6.
- 3.7 GHz de velocidad versus 3.5 GHz y con capacidad de Boost a los 4.4 GHz.
En realidad el procesador más parecido sería el del Ryzen 7 4700G, el cual por desgracia no se encuentra en las tiendas. Aunque en la actualidad poco a poco vamos viendo como el stock de dichas generaciones de procesadores va desapareciendo. Por lo que la opción más cercana, aunque con arquitectura Zen 3, sería el AMD Ryzen 7 5700.
Placa base
A la hora de comprar una consola, no nos tenemos que preocupar por la placa base; sin embargo, estas tienen pocos puertos de entrada y salida y carecen además de capacidades para el overclocking de los componentes. Funciones que podemos encontrar en las motherboards de alta gama, por lo que no vamos a necesitar una de tal calibre y nos bastará para construir nuestro PC Gaming equivalente a una PS5 una más bien barata.
Hemos estado buscando opciones económicas de buena calidad y que no hagan que se dispare el presupuesto. Nos hemos encontrado con dos opciones muy interesantes, perfectas para este procesador y para el sistema que queremos montar. Hemos de decir que íbamos a escoger opciones con una A520, pero hemos optado por aquellas con chipset B550, más que nada por el soporte PCI Express 4.0 para el SSD. La placa base que hemos escogido es una ASUS TUF Gaming B550-PLUS WiFi II la cual lleva soporte Wi-Fi 6 integrado de serie y todo lo necesario para montar el procesador que hemos escogido.
Tarjeta gráfica
La configuración en cuanto a la cantidad de núcleos de la GPU integrada en el chip de PS5 es de 36 Compute Units, en cambio, la que usa el Ryzen 5700 es de 7 u 8 unidades y para colmo, de una generación muy anterior. Por lo que nos tocará buscar un equivalente en forma de tarjeta gráfica dedicada y por suerte, ésta existe en forma de la AMD Radeon RX 6700 XT. No obstante, no esperéis el mismo rendimiento en PC que en consolas. Dado que en los sistemas cerrados es posible optimizar el código para dicha configuración y no existe el problema de la compilación de shaders ni centenares de procesos ejecutándose en segundo plano.
El otro punto diferencial es el hecho que las consolas son un sistema de memoria físicamente unificada, esto significa que tanto CPU como gráfica usan el mismo pozo de memoria, pero para que no haya contenciones en al acceso una parte del espacio se reserva al procesador y el otro a la gráfica. Esto no ocurre en el PC donde necesitamos reservar parte de la RAM para que sirva como memoria de paso antes de enviarse a la RAM de vídeo. Dado que desconocemos las asignaciones dentro de los 16 GB de memoria GDDR6 de PS5 vamos a suponer una tarjeta gráfica con 16 GB de memoria GDDR6.
Y aquí ya nos encontramos con un problema: la RX 6700 tiene un bus de 192 bits para sí misma; vamos a suponer que en el caso de PS5 los otros 64 bits se los queda la CPU. También sabemos que la tarjeta gráfica tiene la ventaja de la Infinity Cache y los 4 núcleos adicionales, pero se trata del hardware equivalente más cercano.
Si no nos importa dar el salto a NVIDIA, una más que interesante alternativa la encontramos en la RTX 5070, una gráfica con 12 GB de VRAM, al igual que la RX 6700 XT, pero tipo GDDR7 y con la que vamos a tener más que de sobra, no solo para jugar a 1080p, sino también a 1440p con sin sacrificar calidad gráfica. Además, el estado actual de DLSS es mucho más avanzado que la tecnología FSR de AMD en, prácticamente, todos los aspectos. Si bien es cierto que es más cara, con esta gráfica no vamos a tener ningún problema en los próximos años para jugar a cualquier triple A.
Memoria RAM
Aquí entramos en un punto que es cuanto menos curioso: la memoria RAM en consolas es GDDR6, un tipo de memoria optimizada para ancho de banda y no latencia. Para colmo, la forma de comunicarse de los procesadores de AMD es sincronizando el reloj de la memoria, lo cual no es el ancho de banda con el del IMC dentro del chip. ¿La particularidad de la GDDR de sexta generación? Dicha velocidad es muy baja; así pues, su GDDR6 de 14 Gbps tiene una velocidad de 1.75 GHz en ese aspecto.
Aunque la cosa no termina aquí, el IMC del procesador está pensado para comunicarse con la RAM principal bajo un bus de 256 bits a esa velocidad. Esto significa que la comunicación entre la RAM y la CPU, que no la gráfica, es de 56 GB/s en el caso de PS5 del total de 448 GB/s. El ancho del bus equivale a dos módulos DDR4, 64 bits cada uno, que pueden transmitir 2 bits por ciclo de reloj de la memoria. En este caso, una DDR4-2667 MHz en forma de 2 módulos con 8 GB de capacidad cada uno hacen el trabajo.
Como curiosidad, debido a la que GDDR6 es de doble canal, en algunas partes de la memoria el acceso es llevado a cabo por CPU y GPU al mismo tiempo en PS5, la diferencia es que en dichas secciones de memoria se cierra el acceso al segundo canal de 224 GB/s de la memoria para que acceda la CPU a 56 GB/s. Dicho de otra manera, hay partes de la RAM de PS5 que se accede a los 448 GB/s al completo de forma exclusiva para la gráfica y en otras a 280 GB/s.
Unidad de almacenamiento SSD
PS5 dispone de un SSD soldado a placa bastante peculiar; para empezar, su capacidad es de 768 GB/s reales, por lo que no vamos a encontrar ninguna unidad de esa capacidad. El motivo de tal configuración es por el hecho que se ha desarrollado con 12 canales de acceso y tiene más chips que un SSD M.2 convencional para ello. Por lo que lo más parecido, y esto a muchos les puede parecer una absurdidad, serían dos unidades SSD configuradas en RAID de 512 GB cada una. Sin embargo, hemos escogido un módulo M.2 de 1 TB SSD PCIe 4.0
Chasis
Todos estos componentes los debemos poner en algún sitio. Una torre de PC de formato ATX con frontal mallado puede ir desde los 60 euros hasta lo que queramos, ya que hay modelos de más de 300 euros. Cualquiera entre los 60-150 euros será una muy buena opción, siempre que tenga frontal mallado para un gran flujo de aire. Además, el chasis lo podemos usar durante muchos años, solo cambiando los componentes.
Si buscamos una caja de calidad, en color blanco, al igual que la PS5, una de las mejores opciones que podemos encontrar en el mercado es la Corsair 3500X RS-R, una caja semitorre con panel de cristal panorámico que incluye tres ventiladores RS120-R ARGB, compatible con placas base inversas y con capacidad para hasta 10 ventiladores.
Fuente de alimentación
Necesitamos alimentar todo este sistema, como es lógico. La ventana de PS5 y Xbox Series X es que pueden diseñarse fuentes más o menos ajustadas para las necesidades. Esto permite ahorrar mucho dinero a las compañías. Teniendo en cuenta el procesador y las tarjetas gráficas, lo mejor es una fuente de alimentación de 850 vatios con certificado 80 Plus Gold. Suelen rondar los 120-220 euros para la mayoría de modelos de fabricantes de confianza.
Desde HardZone os recomendamos la Corsair RM850e, una caja ATX compatible con ATX 3.1 y PCIe 5.1, disponible tanto en color negro como en color blanco que ofrece una potencia máxima de 850W. Es totalmente modular, lo que permite reducir el número de cables en el interior del PC.
Entonces, ¿PS5 y Xbox Series X son baratas?
Sí y no. En este artículo os hemos puesto un ejemplo de un PC gaming equivalente a PS5 y Xbox Series X, pero con evidentes diferencias: el PC tendría mejor procesador y gráfica, mayor cantidad de memoria RAM, con mejor sistema de refrigeración y una fuente de mejor calidad… pero las consolas gozarían de memoria unificada y un mejor almacenamiento que, de alguna manera, también afectan al rendimiento que podemos esperar cuando nos ponemos a jugar.
Además, lógicamente, habrá otras configuraciones prácticamente equivalentes más baratas (pero también más caras obviamente) porque simplemente hemos querido realizar un ejercicio de copia de especificaciones, no superarlas si no existía más remedio. Entonces, contestando a esa pregunta, ¿podríamos decir que las consolas son baratas teniendo en cuenta su hardware? Realmente, no del todo, y creemos que sería más justo decir que tienen un precio muy ajustado.
A pesar que tanto la PS5 como la Xbox Series S|X son más caras que cuando llegaron al mercado en 2020, debido a la crisis de la RAM, el coste de las consolas está muy ajustado y que tienen la potencia que pueden permitirse, por lo que optimizan los juegos para exprimir al máximo cada rincón de su tecnología. Cosa que en PC no existe por razones obvias, como es la carga de Windows y decenas de servicios que se inician en el momento en el que encendemos el PC.
Además, el negocio de estas consolas no reside solamente en su venta, sino en la posterior adquisición de juegos, algo que los fabricantes de componentes no obtienen más que con su venta. Por eso las consolas se pueden ofrecer con una ganancia más limitada, y no buscando una rentabilidad tan alta en ellas.
¿Por qué muchas veces parece que los juegos funcionan mejor en consola?
Si lleváis tiempo dentro de la industria de los videojuegos, seguramente habréis notado que en muchas ocasiones los juegos parecen funcionar mejor en consola que en PC. Hay títulos que salen para todas las plataformas que terminan ofreciendo una experiencia fluida en PlayStation o Xbox, pero que luego en PC terminan sufriendo stuttering y otros problemas.
Realmente, el motivo está en algo que os hemos comentado anteriormente, la optimización. En el apartado de la tarjeta gráfica hemos hablado por encima de lo que supone un sistema de hardware cerrado en comparación con un PC. Pero es un aspecto extremadamente importante que debemos recalcar, ya que de ello depende gran parte del rendimiento que tienen los juegos.
A la hora de optimizar un título, los desarrolladores deben lograr que el compilado se ejecute en un hardware específico. Esto hace que en consolas tanto los ports como los desarrollos específicos para cada generación resulten mucho más sencillos. Optimizar un juego para que funcione a 60 FPS o 120 FPS en un hardware que es igual en todos los casos ofrece mucha menos dificultad que hacerlo compatible con cada tipo de gráfica y CPU disponible en el mercado.
En este caso, el problema está en la decisión que toma la desarrolladora y los propios inversores de cada proyecto. Si se le da prioridad a una plataforma y el juego no se optimiza en la otra, encontramos que siempre funcionará mejor en consola que en PC. De hecho, si probáis algún que otro juego de este tipo en la configuración que os hemos comentado más arriba, veréis que la tasa de frames nunca será igual y si ya hablamos de la latencia…
Es por este motivo que a la hora de jugar, hay que tener en cuenta que no solo es necesario igualar el hardware que tiene un dispositivo, sino también su software. A nivel general, encontraréis que Windows tiene ciertos problemas a nivel de optimización, pero también dependerá de cada juego; algunos funcionan mejor y otros funcionan peor. Pero esto es otro tema que daría para hablar largo y tendido.
¿Y qué pasa con la PS5 Pro?
Con el lanzamiento de la PS5 Pro, Sony dio un salto de rendimiento en esta renovación intergeneracional de su consola, sin embargo, este no es tan grande como se esperaba, por lo que, con la configuración que hemos establecido en este artículo para montar un PC con un rendimiento similar a estas consolas, seguimos teniendo más que suficiente.
Igualar las especificaciones no significa igualar el rendimiento
Si hablamos de montar un PC «equivalente» a una PS5, PS5 Pro o Xbox Series, hemos de dejar clara una idea en todo momento: copiar las cifras que aparecen en sus fichas no nos garantiza el mismo rendimiento a la hora de jugar. Una consola trabaja con una arquitectura muy cerrada, con una memoria unificada, un sistema operativo mucho más ligero y una optimización específica que no existe de manera natural en el PC.
Precisamente por ello, comparar solo núcleos, frecuencias o TFLOPs puede servirnos como una referencia, pero no como la traducción absoluta. Una GPU de PC con potencia parecida puede rendir mejor en algunos juegos y peor en otros. E incluso un mejor procesador no tiene por qué traducirse en una ventaja si el título está mucho mejor adecuado para consola.
Otro factor decisivo lo encontramos en cómo se organiza la memoria. En consola, el procesador y la gráfica comparten un mismo bloque de GDDR6, pero en PC, la RAM del sistema y la VRAM de la gráfica van por separado. Esa dinámica cambia la forma en la que se reparten los recursos. Lo mismo ocurre con el SSD: no basta con mirar los GB/s para replicar exactamente cómo se comporta el almacenamiento de PS5 o Xbox.
