Hay algunos juegos a los que merece la pena regresar incluso cuando ya conoces todos sus secretos, y The Wolf Among Us es uno de ellos. Su mezcla de personajes de fábulas clásicas con investigación criminal, decisiones incómodas y novela negra nos dejó en 2013 una de las mejores aventuras narrativas de Telltale. Ahora, trece años después, podemos volver a ponernos en la piel de Bigby Wolf, el Lobo Feroz del cuento de Caperucita, convertido en comisario pero con gráficos remasterizados. Os presentamos nuestro análisis de The Wolf Among Us Remastered.
The Wolf Among Us Remastered reúne los cinco episodios originales con personajes y escenarios renovados, mejoras de iluminación y nuevos extras, entre los que destacan el modo Noir y cinco escenas eliminadas jugables. Todo ello conserva intactas la historia y las mecánicas que hicieron tan especial al juego original de 2013. Y después de haber completado aquella aventura tres veces, hemos regresado a Fabletown para comprobar cuánto aporta esta Remasterización y si está a la altura de un relato que sigue siendo difícil de olvidar.
El mismo cuento con un lavado de cara y secretos entre bastidores
Como hemos mencionado, The Wolf Among Us Remastered conserva la historia, las decisiones y la estructura de los cinco episodios originales. La investigación de Bigby sigue el mismo recorrido que conocimos en 2013, y las escenas eliminadas se ofrecen como un contenido jugable independiente, accesible desde el menú principal. El trabajo de renovación se ha concentrado en la presentación y en los extras que acompañan la aventura, con cambios que se aprecian especialmente al comparar ambas versiones de una misma escena. Podéis ver un ejemplo a continuación:
Para conseguir esto, Telltale ha trasladado el juego a una versión más reciente de su motor gráfico Telltale Tool, de la misma línea utilizada en sus aventuras de Batman. Sobre esa base se han reconstruido los modelos y las texturas de los personajes, revisando los escenarios y rehaciendo la iluminación. El pelo, la ropa y los rostros cuentan con mayor definición y volumen, pero manteniendo esos contornos negros tan característicos.
Los escenarios también incorporan más detalles y objetos (especialmente la vegetación), reforzando la personalidad de los apartamentos, oficinas y calles que recorremos. La intención es conservar la composición y el estilo de cómic pero dándole más riqueza a cada espacio. Lo mismo sucede con las criaturas, cuyos diseños se han revisado para acentuar su aspecto monstruoso. Todo ello respeta una dirección artística que ya era excelente y que sigue siendo el principal atractivo visual del juego.
Otra de las novedades es el modo Noir, que nos permite disfrutar de la aventura en blanco y negro. El resultado tiene un aire a Sin City que le sienta francamente bien, reforzando su carácter de thriller detectivesco, aunque he de decir que en las escenas de QTE, las teclas que tienes que pulsar se ven un poco mal.
También se incluyen cinco escenas eliminadas completamente jugables. Para quienes conocemos ya la historia de antemano son un extra bien recibido, porque nos permite explorar fragmentos que quedaron fuera de la versión publicada en 2013. Eso sí, su acabado es un poco irregular, con desplazamientos poco naturales de algunos personajes (parecen deslizarse por el suelo) y modelos que no presentan el mismo nivel de acabado que en la aventura principal. En cualquier caso, si es vuestra primera partida a este juego, os recomendamos no jugarlas hasta haber finalizado la historia para que no os destripe nada.
El contenido adicional se completa con más de una hora de entrevistas y vídeos sobre el desarrollo, además de una extensa galería de arte que incluye comparativas entre ambas versiones. Es un complemento interesante para conocer cómo se construyó este mundo y entender mejor las decisiones tomadas durante su renovación.
Nota del editor: Antes de empezar, un par de advertencias: primero, el juego ha llegado con textos en español de latinoamérica, no español de España. Luego ahondaremos en ello, pero como yo me pasé el juego original tres veces y no tenía textos en español (salvo con un parche hecho por la comunidad), usaré los nombres originales de los protagonistas y las localizaciones (por ejemplo, nuestro protagonista es Bigby Wolf, aunque aquí lo llaman Lupo). Segundo, como este juego es una aventura narrativa, la historia tiene la máxima trascendencia para disfrutarlo, por lo que vamos a procurar no hacer ningún spoiler ni en este apartado ni en ningún otro, aunque obviamente sí vamos a contaros de qué va la trama. Dicho esto, vamos allá.
Historia: los cuentos de hadas nunca habían sido tan oscuros
La historia nos traslada a Nueva York en 1986, en un mundo donde los personajes de los cuentos y leyendas existen de verdad. Sin embargo, sus vidas están muy lejos de los finales felices que conocemos de los cuentos. Obligados a abandonar sus tierras de origen, sobreviven ocultos entre los humanos en una comunidad llamada Fabletown, traducida aquí como Villa Fábula. Quienes no tienen apariencia humana deben recurrir al «Glamour» (encanto), una magia que les permite parecer humanos para pasar desapercibidos. El problema es que mantener esa fachada cuesta dinero, y no todos pueden permitírselo. ¿La alternativa? Ser recluidos en «La Granja», lejos de las miradas indiscretas.
Nuestro protagonista es Bigby Wolf, el antiguo Lobo Feroz, que ahora ejerce de comisario. Su trabajo consiste en mantener el orden entre unos vecinos que conocen demasiado bien su turbulento pasado y que no siempre estarán dispuestos a acatar su autoridad. Bigby intenta cumplir con sus responsabilidades, pero la desconfianza, el miedo, los viejos rencores y su temperamento convierten cualquier situación en un posible conflicto. Blancanieves, que trabaja en la administración de la comunidad, es uno de sus principales apoyos para lidiar con los problemas.
La trama arranca con un altercado entre el Leñador y una joven llamada Faith. Bigby interviene en lo que parece otra noche complicada de trabajo, pero poco después un asesinato sacude Fabletown y se ve obligado a poner en marcha una investigación que nos llevará a conocer su faceta más oscura. A partir de ahí, lo mejor es que descubráis cada uno por vosotros mismos lo que sucede.
Basta saber que aquí todo el mundo parece guardar sus propios secretos, y que conseguir una respuesta sincera será mucho más difícil que encontrar una pista. La frase «estos labios están sellados» pronto se convertirá en una constante con un peso inquietante.
Lo que sí podemos deciros sin destripar nada de la historia es que uno de los grandes aciertos del guión es cómo utiliza a estos personajes de las fábulas clásicas, tan familiares para cualquiera, para hablar de problemas muy humanos. La pobreza, la explotación, los abusos de poder y los abandonos de quienes más ayuda necesitan forman parte de la vida cotidiana de esta excéntrica comunidad. Sus elementos fantásticos conviven con una historia criminal cruda, violenta y claramente adulta (el juego tiene calificación PEGI 18 por «extrema violencia»), donde reconocer a una figura de nuestra infancia no significa saber qué podemos esperar de ella.
Además, Bigby es el personaje perfecto para movernos por este entorno. Su reputación de Lobo Feroz le precede incluso cuando intenta actuar de buena voluntad, y el juego nos coloca constantemente ante situaciones en las que resulta tentador recurrir a la intimidación. Decidir cuándo escuchar, cuándo insistir y cuándo recurrir a la violencia hace que nos impliquemos mucho en sus relaciones con los demás.
Aunque la historia sigue una estructura bastante definida, hay un componente personal muy fuerte en la manera de afrontarlo: resolverlo importa, pero también cómo quieres tratar a quienes te encuentras por el camino.
Como he mencionado antes, ya me había pasado tres veces el juego original de 2013, y esta nueva visita a la aventura de Bigby me ha confirmado lo bien que sigue funcionando su historia incluso a día de hoy. Conocer el misterio de antemano me ha permitido prestarle más atención a ciertos diálogos y detalles, y comprobar que el interés también está en los personajes, en sus contradicciones y en la tensión de cada encuentro.
La remasterización conserva intacto ese guion, y me parece una decisión acertada: trece años después, sigue siendo una de las mejores historias que ha contado nunca Telltale, y para mi, en este aspecto es un 10 sólido como un roble.
Jugabilidad y mecánicas: decidir qué clase de lobo quieres ser
Esta versión remasterizada mantiene las mismas mecánicas que la versión original: exploración limitada y pasillera, conversaciones con diferentes respuestas y escenas de acción que se resuelven con pulsaciones en el momento adecuado (QTE). Es una aventura narrativa en la que pasamos la mayor parte del tiempo escuchando, observando y decidiendo cómo queremos intervenir. Quien espere puzles elaborados o un inventario lleno de objetos que combinar debe tener claro que este no es el planteamiento, The Wolf Among Us no es una aventura gráfica sino una aventura narrativa.
En las secciones de exploración controlamos a Bigby con WASD (o el stick del mando) y recorremos escenarios pequeños y delimitados, con puntos concretos con los que podemos interactuar. Se pueden examinar objetos, buscar pistas y hablar con otros personajes para avanzar en la investigación, en momentos que nos permiten detenernos a observar el entorno y reunir información, aunque es cierto que dejan poca libertad.
Los diálogos son el centro de la jugabilidad. Muchas respuestas tienen tiempo limitado para contestar y nos obliga a reaccionar con la información que tenemos en ese instante. Podemos intentar comprender a nuestro interlocutor, desconfiar de él, amenazarlo (o directamente pegarle un puñetazo) o quedarnos callados en la mayoría de los casos, algo que parece sencillo a priori, pero escoger una respuesta cuando alguien está poniendo a prueba nuestra paciencia o cuando sospechamos que oculta algo, consigue implicarnos mucho más de lo que puede parecer.
Lo que sí es cierto es que la investigación sigue una estructura más o menos lineal y nuestras elecciones no es que generen una historia completamente diferente en cada partida. Su efecto se aprecia principalmente en las relaciones entre los personajes y cómo se desarrollan ciertas situaciones. También hay momentos en los que tendremos que darle prioridad a una pista o decidir a quién atender (o atacar) primero, asumiendo que no podemos estar en todas partes al mismo tiempo. Lo interesante es que estas elecciones son las que van definiendo nuestra versión de Bigby: podemos ser un comisario que intenta ganarse la confianza de sus vecinos a pesar de su reputación o alguien que utiliza el miedo que le tienen para conseguir respuestas.
Las secuencias de acción recurren a los habituales QTE para pulsar un botón, repetir una entrada o ejecutar un movimiento a tiempo.
Las peleas están bastante coreografiadas y nuestra intervención consiste básicamente en responder a lo que sucede en pantalla, sin un sistema de combate que aprender ni habilidades que desbloquear. Aportan ritmo y permiten trasladar la contundencia de Bigby a los controles, aunque su sencillez deja claro que el desafío mecánico ocupa un lugar secundario.
Con todo, hay que decir que 13 años después esta fórmula sigue funcionando bien. Tiene limitaciones evidentes que pueden chocar a alguien que está acostumbrado a juegos modernos, como una exploración pasillera y limitada, interacción muy dirigida y algunas decisiones que tienen menos recorrido que el que nos gustaría, pero aun así, los diálogos y las situaciones consiguen que elegir siga teniendo interés.
La remasterización conserva ese diseño, que no ha envejecido demasiado mal, y en nuestra partida sigue siendo cómodo y perfectamente disfrutable. Su mayor virtud está en hacernos dudar antes de responder y, a veces, también después de haberlo hecho.
Apartado artístico: un cómic de sombras y neones
The Wolf Among Us tiene una identidad visual que se reconoce al instante. Sus contornos negros, gruesos y muy marcados típicos de Telltale, las sombras contundentes y los rasgos angulosos de los personajes trasladan el lenguaje del cómic a cada escena. Es una estética que encaja perfectamente con sus orígenes de Fábulas y que sigue funcionando de maravilla trece años después. La remasterización aporta mayor definición y detalle, pero conserva lo más importante: esa sensación de estar recorriendo unas viñetas que han cobrado vida.
El uso del color es uno de sus mayores aciertos para mantener la estética. Los violetas, azules y rosas de los neones se mezclan con amarillos y verdes que dan a los interiores una apariencia poco acogedora. La iluminación ayuda a construir una Nueva York nocturna y decadente, con lugares que llaman la atención por sus colores mientras dejan ver la suciedad y el abandono de quienes los habitan. Hay mucho carácter en sus apartamentos, bares y oficinas, y una coherencia visual que hace que todos pertenezcan al mismo mundo a pesar de sus diferencias.
Los personajes también cuentan parte de su historia a través del diseño. Bigby, con la camisa arrugada, la corbata floja y el gesto cansado, encaja perfectamente en el papel de un detective que lleva demasiadas noches sin descansar. A su alrededor encontramos figuras de cuento adaptadas a una existencia mucho más mundana, donde la ropa, las expresiones y el entorno reflejan cómo les ha tratado esa nueva vida. Lo fantástico se integra con naturalidad en estos espacios cotidianos, y esa convivencia resulta esencial para que la ambientación sea creíble.
El resultado es un apartado artístico sobresaliente, y uno de los motivos por los que regresar a este juego sigue siendo tan atractivo. La renovación visual se apoya en una base que ha envejecido extraordinariamente bien: hay intención en los colores, personalidad en los personajes y una atmósfera que acompaña constantemente al relato. Los problemas técnicos que comentaremos después merecen su propia valoración, pero la dirección artística sigue siendo uno de sus grandes logros.
Gráficos y rendimiento: una renovación visible pero que arrastra viejos problemas
The Wolf Among Us Remastered presenta una mejora gráfica evidente frente al original, especialmente cuando comparamos las mismas escenas. Los personajes tienen más detalle en el pelo, la ropa y los rostros, mientras que los escenarios y la iluminación contribuyen a dar mayor profundidad al conjunto. El estilo de cómic sigue marcando su apariencia, pero la renovación permite apreciar mejor elementos que antes resultaban más simples o planos. El salto está ahí, aunque viene acompañado de limitaciones y problemas que empañan el resultado.
Para este análisis hemos utilizado nuestro equipo habitual, con un AMD Ryzen 7 9800X3D, 64 GB de memoria RAM y una NVIDIA GeForce RTX 5080, junto a un monitor ultrapanorámico de 3440 × 1440 píxeles y 240 Hz. Con los gráficos en alto, el juego se ha mantenido a 240 FPS fijos, sincronizándose con la frecuencia de refresco del monitor. Durante nuestras pruebas hemos observado una utilización aproximada del 20-40 % de la GPU y del 20-25 % de la CPU. Hay, por tanto, margen de sobra para que prácticamente funcione en cualquier PC incluso aunque sea modesto o viejo.
El menú gráfico ofrece muy pocas posibilidades de ajuste. Apenas podemos escoger entre una calidad alta o baja, sin el abanico de opciones que nos gustaría encontrar en una versión para PC. Más molesta resulta la ausencia de soporte nativo adecuado para pantallas ultrapanorámicas: en nuestro monitor, al jugar a pantalla completa la imagen aparece estirada, deformando las proporciones de personajes y escenarios. Hemos preferido utilizar el modo ventana para evitarlo, pero es una carencia difícil de justificar en una remasterización publicada en 2026.
Además, una tasa de imágenes elevada no garantiza que toda la experiencia sea fluida. En algunas transiciones entre planos hemos percibido pequeños tirones, incluso sin una caída aparente en el contador de FPS. Son interrupciones puntuales, pero se notan y rompen momentáneamente la continuidad de las escenas. Precisamente en una aventura tan apoyada en su puesta en escena, habría sido deseable que estos cambios de plano llegasen mejor pulidos.
También hemos encontrado anomalías de color e iluminación que arrastran los mismos fallos del original. Un ejemplo especialmente visible aparece en Colin, el cerdo, cuyo cuerpo puede mostrar zonas rosas y otras blanquecinas con una separación poco natural. Son detalles que desentonan con el trabajo de renovación y que sorprende seguir encontrando tantos años después.
Honestamente, esperábamos más a nivel técnico de una remasterización 13 años después. Añadir compatibilidad con monitores ultra panorámicos, evitar stuttering o corregir problemas de color eran un must-have que el juego no tiene. Estas cosas no impiden disfrutar de la aventura, pero sí hacen que la remasterización deje una sensación de trabajo incompleto.
Banda sonora y doblaje: grandes interpretaciones pero una localización que no encaja
La banda sonora de Jared Emerson-Johnson utiliza sintetizadores y sonidos de inspiración ochentera que encajan con las calles iluminadas por neones y los interiores sombríos que recorremos. Sus melodías aportan misterio y cierta melancolía, aunque durante buena parte de la aventura permanecen discretamente en segundo plano, dejando que las conversaciones lleven el peso de las escenas. Aunque la remasterización anuncia mejoras en el audio, durante nuestra partida no hemos apreciado un cambio que transforme el apartado sonoro. La música sigue cumpliendo bien su función, especialmente en la apertura y en los momentos de mayor tensión, pero la renovación se percibe mucho más en la imagen que en el sonido.
El doblaje original en inglés sigue siendo uno de los puntos fuertes del juego. Adam Harrington aporta a Bigby una voz grave y áspera que transmite intimidación, cansancio y una paciencia que parece estar siempre a punto de agotarse. Los matices de su interpretación son sublimes tanto cuando intentamos resolver una conversación por las buenas como cuando dejamos salir al Lobo Feroz. Erin Yvette también realiza un gran trabajo como Blancanieves, combinando firmeza y sensibilidad en un personaje que debe lidiar constantemente con los problemas de la comunidad.
La principal novedad para el público hispanohablante es la incorporación de los textos el español, o eso dice el juego porque realmente la variante elegida es la de Hispanoamérica. Se agradece poder seguir las conversaciones en nuestro idioma, especialmente cuando hay que escuchar y escoger una respuesta con tiempo limitado. Sin embargo, quienes prefieran una localización en español de España se quedan sin esa opción, y tanto el vocabulario como determinadas expresiones pueden resultarles menos familiares.
Personalmente, lo que más me ha descolocado es la adaptación de algunos nombres. Bigby Wolf pasa a llamarse Lupo Ferro, Woody (el Leñador) es Bosco y Fabletown se convierte en Barrio Fábula (incluso en la Fábula original es Villa Fábula). Después de dos partidas al original, que solo estaba en inglés, estos cambios crean una distancia con unos personajes y lugares que ya tenía muy interiorizados. Son decisiones de localización que afectan a la familiaridad con la historia, aunque para alguien que la descubra por primera vez probablemente tengan mucha menos importancia.
Precio: volver a Fabletown tiene un coste razonable
The Wolf Among Us Remastered tiene un precio de 25,49 euros, una cifra que me parece razonable por una aventura de unas diez horas que incluye los cinco episodios y los contenidos adicionales que hemos comentado. Su mayor valor sigue estando en la calidad de la historia, pero las escenas eliminadas, las entrevistas y la galería aportan un complemento interesante, especialmente para quienes quieran conocer más sobre su desarrollo.
Para quienes nunca lo hayan jugado, es una propuesta muy atractiva: permite descubrir una de las mejores historias de Telltale con un apartado visual renovado y todos sus episodios reunidos. Además, el descuento de lanzamiento del 20 % deja el precio en torno a los 20 euros, una cantidad bastante ajustada para lo que ofrece.
La decisión es algo más complicada si ya tenías el original, porque la campaña y sus mecánicas siguen siendo las mismas. En ese caso, el descuento del 50 % para propietarios de la versión original en las plataformas y condiciones aplicables sitúa la compra en unos 12,74 euros. A ese precio, me parece una buena excusa para volver a recorrer sus calles, probar el modo Noir y descubrir el material adicional. Sus problemas técnicos merecen señalarse, pero el precio resulta suficientemente contenido como para que el regreso tenga sentido.
Conclusión: el Lobo Feroz sigue teniendo una historia que merece la pena contar
Volver a The Wolf Among Us después de haber completado el original tres veces hace años me ha confirmado que su mayor virtud sigue intacta. La historia de Bigby, sus personajes y esa mezcla de cuentos clásicos con las miserias de una sociedad muy humana continúan atrapando incluso cuando conocemos el misterio. Sus mecánicas mantienen las limitaciones habituales de Telltale, pero siguen funcionando, y la dirección artística conserva una personalidad que muchos juegos más recientes quisieran tener.
Como remasterización, el balance es bueno, aunque podría haber sido mejor. La renovación de personajes, escenarios e iluminación se aprecia, el modo Noir encaja de maravilla y los contenidos adicionales aportan motivos para regresar. Sin embargo, la ausencia de soporte ultrapanorámico adecuado, los tirones en algunas transiciones y ciertos defectos visuales heredados dejan claro que faltaba pulido. Las escenas eliminadas también merecían un acabado más cuidado, mientras que la incorporación del español es bienvenida, aunque sus decisiones de localización no me han terminado de convencer.
Por 24,99 euros, ofrece una historia excelente y unas diez horas de aventura, además de sus extras. Si nunca lo habéis jugado, esta edición es una buena oportunidad para descubrir por qué sigue siendo uno de los títulos más recordados de Telltale. Si ya conocéis el caso, el descuento para propietarios del original hace más atractivo un regreso que dependerá, sobre todo, de vuestras ganas de reencontraros con sus personajes. Personalmente, he disfrutado de esta cuarta visita: habría agradecido una remasterización más pulida, pero pocas historias consiguen mantener así mi interés después de tantos años.

