
Hemos dejado unos días para analizar esta primera expansión de Diablo IV porque estos juegos no son de cogerlos, verlos un rato y decir lo que nos han parecido. Más bien de dejarlos reposar (un poquito al menos) y comprobar cuál es la curva de aprendizaje que podemos esperar de un Vessel of Hatred que tiene sus luces y sus sombras pero que, en general, ha servido para dinamizar y mejorar la experiencia general del ARPG de Blizzard.
