Elegir un mando para jugar en PC puede ser tan sencillo como buscar uno cómodo y compatible con nuestros juegos, pero cuando queremos ajustar su comportamiento a nuestras preferencias, los detalles empiezan a importar. La respuesta de los botones, el recorrido de los gatillos o la posibilidad de cambiar los sticks son aspectos que pueden marcar nuestra experiencia. Con esa idea llega el ASUS ROG Raikiri II Pro PC que analizamos hoy, un modelo que apuesta por la personalización tanto de sus componentes como de sus funciones.
Sobre el papel, argumentos no le faltan: joysticks TMR intercambiables, gatillos con dos modos de funcionamiento y una frecuencia de sondeo de hasta 8.000 Hz, tanto por cable como mediante su conexión inalámbrica de 2,4 GHz. A ello se suman una pantalla a color para realizar ajustes desde el propio mando y varios controles adicionales configurables. Una propuesta ambiciosa que vamos a examinar en este análisis para comprobar cómo se traduce todo ello en lo que realmente importa: la experiencia de tenerlo entre las manos y ponerse a jugar.
ASUS ROG Raikiri II Pro PC, especificaciones técnicas
| ASUS ROG Raikiri II Pro PC | |
|---|---|
| Compatibilidad oficial | PC con Windows 10 y Windows 11 |
| Conectividad | USB 2.0 mediante cable USB-A a USB-C, radiofrecuencia de 2,4 GHz y Bluetooth 5 |
| Tecnología inalámbrica | ROG SpeedNova |
| Frecuencia de sondeo | Hasta 8.000 Hz por USB y en conexión de 2,4 GHz |
| Joysticks | Sensores magnéticos TMR, con módulos intercambiables en caliente |
| Personalización de los sticks | Capuchones intercambiables; incluye uno alto y otro de superficie convexa |
| Gatillos | Doble modo: recorrido completo con sensor TMR o recorrido corto con microinterruptor |
| Botones con microinterruptores | ABXY, cruceta, botones superiores y botones traseros |
| Controles adicionales | Cuatro botones traseros desmontables y dos botones superiores adicionales |
| Pantalla | Panel a color para ajustes y cambio de perfiles |
| Perfiles | Cinco |
| Vibración | Intensidad configurable |
| Iluminación | RGB compatible con ASUS Aura Sync |
| Configuración | ASUS Gear Link mediante navegador y Gear Link Mobile |
| Funciones configurables | Reasignación de botones, sensibilidad de sticks, gatillos, vibración, iluminación y modo Turbo |
| Autonomía declarada | A 1000 Hz: Hasta 79 horas con pantalla, vibración y RGB apagados; 24 horas con estos activados A 8000 Hz: Hasta 63 horas con pantalla, vibración y RGB apagados; 22 horas con estos activados |
| Base incluida | Base de carga con función de extensor para el receptor inalámbrico |
| Dimensiones | 105 × 65 × 155 mm |
| Peso | 345 g |
| Colores | Negro o blanco |
| Accesorios incluidos | Cable USB-A a USB-C, receptor USB, dos módulos de joystick, cuatro tapas para botones traseros, dos capuchones de stick, extractor, base de carga con soportes, estuche, pegatina y documentación |
| Precio | 213,90€ |
El ASUS ROG Raikiri II Pro PC es un mando orientado a quienes buscan un mayor control sobre su experiencia de juego, tanto en la configuración de sus funciones como en sus componentes físicos. Con un precio de 213,90 euros, sus especificaciones apuntan a la gama alta, donde una propuesta como esta debe justificar su coste mediante algo más que botones adicionales. En este caso, ASUS combina sensores magnéticos, conectividad de tres modos y varias posibilidades de personalización, acompañadas de una pantalla integrada y un conjunto de accesorios.
Podemos conectarlo al PC mediante cable USB, radiofrecuencia de 2,4 GHz o Bluetooth 5, con compatibilidad oficial para Windows 10 y Windows 11. Uno de sus principales reclamos es la frecuencia de sondeo de hasta 8.000 Hz, disponible tanto por cable como mediante el receptor inalámbrico de 2,4 GHz, que utiliza la tecnología ROG SpeedNova. La conexión Bluetooth queda fuera de esta especificación de 8.000 Hz como es lógico.
Los joysticks utilizan sensores magnéticos TMR y cuentan con módulos intercambiables en caliente. Además de facilitar su sustitución, esto permite modificar la resistencia que ofrecen al moverlos: los módulos instalados de serie son de 120 gf, mientras que los alternativos son de 50 gf. Por tanto, podemos optar por una respuesta más firme o por un movimiento más ligero según nuestras preferencias. También se pueden cambiar los capuchones, y se incluyen alternativas con mayor altura y superficie convexa para adaptar el contacto con los pulgares.
Los gatillos ofrecen dos modos de funcionamiento. El primero aprovecha los sensores TMR para proporcionar un recorrido analógico completo, útil cuando interesa dosificar una acción, como acelerar o frenar en un juego de conducción. El segundo utiliza microinterruptores y un recorrido corto, pensado para acciones que requieren pulsaciones rápidas. ASUS también emplea microinterruptores en los botones ABXY, la cruceta, los botones superiores y los cuatro traseros. El tacto de estos mecanismos será uno de los aspectos que habrá que valorar durante las pruebas.
En cuanto a los controles adicionales, encontramos cuatro botones traseros desmontables y dos superiores extra. Su presencia amplía las posibilidades de distribuir las acciones del juego, mientras que poder retirar los traseros permite ajustar el agarre si no queremos utilizarlos. La configuración se realiza desde ASUS Gear Link, accesible mediante navegador, o desde su aplicación móvil. Entre las opciones disponibles figuran la reasignación de botones, ajustes de sticks y gatillos, vibración, iluminación y modo Turbo.
El mando incorpora además una pantalla a color desde la que podemos acceder a distintos ajustes y alternar entre sus cinco perfiles. Así, parte de la configuración queda al alcance desde el propio dispositivo. La iluminación RGB es compatible con Aura Sync, y tanto esta como la pantalla y la vibración influyen en la autonomía. ASUS anuncia hasta 79 horas a 1.000 Hz, con esos tres elementos desactivados, frente a 24 horas con ellos activados. A 8.000 Hz, las cifras declaradas pasan a 63 y 22 horas, respectivamente. Son valores del fabricante que habrá que distinguir de los resultados obtenidos en uso real.
Finalmente, el Raikiri II Pro PC está disponible en negro o blanco, y ASUS declara unas dimensiones de 105 × 65 × 155 mm y un peso de 345 gramos incluyendo el cable. El paquete incorpora un estuche, cable USB, receptor inalámbrico, módulos y capuchones alternativos para los sticks, extractor y tapas para los botones traseros. También incluye una base de carga que sirve como extensor para el receptor de 2,4 GHz, permitiendo situarlo más cerca del mando. Un equipamiento amplio que completa su apuesta por ofrecer distintas formas de adaptar el dispositivo a cada jugador.
Unboxing y análisis externo
El nuevo mando tope de gama de ASUS viene embalado en la habitual caja de cartón duro de colores negro y rojo de la familia ROG. En la cara principal nos encontramos con una imagen del mando, en este caso el de color blanco, junto con la marca y el modelo con letras iridiscentes.
En la cara opuesta tenemos una descripción de algunas de sus bondades, incluyendo la pantalla, los 8000 Hz, los joysticks TMR y los botones extra, así como una enumeración del contenido de la caja.
La caja se abre retirando la parte superior, e inmediatamente podemos ver la funda de transporte del mando.
Pero bajo ella hay más accesorios, que en seguida vamos a proceder a ver al detalle.
Entre estos se incluyen los panfletos informativos habituales, pegatinas, el cable de alimentación y dos soportes para el propio soporte. Luego vemos esto.
La funda del mando es rígida, de color negro y como siempre con el logo de ROG. Se abre con una cremallera sencilla.
En el interior podemos ver que está dividida en dos partes: arriba, con una rejilla para poder guardar lo que queramos, y abajo, el mando con más accesorios.
En seguida los vemos al detalle, pero ya de entrada podemos ver dos joysticks, cuatro embellecedores para los botones traseros y unas pinzas para sacar de forma segura los joysticks instalados en el mando.
Falta una cosa, y es que bajo el propio mando está su base de carga. Tiene los contactos en el centro para que coincidan con el mando, y en un lado hay un USB-C para conectarlo al PC y en el otro un USB-A para enchufar el receptor inalámbrico.
Como esta base de carga deja el mando en una posición bastante horizontal, antes vimos que había otras dos piezas que podemos instalarle aquí para modificar su ángulo.
Vamos ahora a ver con más detalle los accesorios que se incluyen dentro de la propia funda. Tenemos como decíamos cuatro embellecedores magnéticos por si queremos anular los botones traseros del mando, dos joysticks y unas pinzas.
Estos dos joysticks incluyen tanto la caperuza como el mecanismo. Los mecanismos son más blandos que los que vienen instalados de serie en el mando, y las caperuzas son cóncavas, con textura y de dos alturas diferentes. Luego veremos que, en el mando, los que vienen instalados de serie son uno cóncavo y otro convexo, así que con estos dos tenemos para elegir lo que más nos guste, aunque con el stick largo solo hay uno.
Ahora sí, vamos a ver el ASUS Raikiri II Pro PC. Tiene ergonomía de mando de Xbox tradicional, pero con bastantes modificaciones como los cinco botones en la parte inferior central, o por supuesto su pantalla.
Aquí podéis ver en detalle varias cosas: por un lado, el joystick convexo redondeado, y por otro los botones ABXY, mecánicos, con sonido clicky y feedback táctil.
En este otro lado podéis ver el otro joystic, en este caso cóncavo, y el D-PAD.
En esta zona de abajo tenemos cinco botones, cuatro de ellos configurables para las acciones que queramos.
Y por supuesto, los botones select, start y la pantalla.
La ergonomía del mando es idéntica a la de los mandos de Xbox, y para mi personalmente me parece la mejor porque se adapta mucho mejor a la mano. Los agarres tienen textura para mejorar su sujeción, y como podéis apreciar hay una línea visible entre las dos mitades del mando… no os asustéis, eso es porque es una banda de iluminación.
En esta parte trasera podemos ver los gatillos y dos de los botones adicionales, con un puerto USB-C en el centro.
Y por debajo tenemos varias cosas: por un lado, cuatro palancas adicionales configurables (y anulables si queremos, con los embellecedores que vimos antes), el interruptor de conexión para pasar de 2.4 GHz, USB y Bluetooth, y dos palancas mecánicas que sirven para hacer que los gatillos se conviertan en botones normales en lugar de potenciómetros. Arriba en el centro, por si acaso, hay un botón de emparejamiento.
Aquí podéis ver las palancas traseras más de cerca, y también algo que no me ha gustado: el interruptor para elegir Bluetooth, 2.4 GHz o USB no tiene ninguna marca que nos indique en qué posición está.
También hay un compartimento que esconde el mini receptor USB.
En este mando, de forma similar a lo que hace SCUF en los suyos, se le puede retirar el frontal ya que se ancla con imanes, dándonos acceso a algunas cosas adicionales.
Por ejemplo, podemos cambiar las caperuzas de los joysticks.
O podemos reemplazar el mecanismo por los que venían entre los accesorios si queremos que tengan menos resistencia y estén más blandos.
Todas estas piezas de los joysticks son intercambiables entre sí.
Por cierto, como mencionamos antes, las palancas traseras se pueden anular fácilmente, ya que se anclan simplemente con un imán.
Visto el mando, vamos a comprobar qué tal funciona.
Probando el ASUS Raikiri II Pro PC
Al encender el mando, también lo hace su pantalla y nos recibe igual que en los portátiles el eslogan de la familia ROG de productos.
En nuestro caso lo hemos estado utilizando en un PC, de forma inalámbrica y con el receptor conectado a la base de carga.
Cuando el mando está apagado y cargando, aparece el porcentaje de carga moviéndose por la pantalla. Ojo eso sí a un detalle: conectándolo a los puertos frontales de la caja del PC, aunque mostraba el porcentaje de carga no hemos visto que cargara en absoluto, y hemos tenido que conectarlo directamente a un USB de la parte trasera de la placa base.
Por supuesto, además de la pantalla se enciende también la iluminación que, como veremos en seguida, es configurable (y desconectable).
Configuración y software con ASUS Gear Link
En este caso, y con la salvedad que veremos más adelante de «Companion», no necesitas instalar nada para configurar el mando. Puedes hacerlo todo mediante la interfaz web de Gear Link y todo se quedará guardado en los perfiles del mando. Así pues, lo único que hay que hacer es conectar el mando al PC, encenderlo y abrir Gear Link.
Cuando pulses sobre el botón Conectar, aparecerá una ventana pidiéndonos acceso al dispositivo, y obviamente hemos de autorizarlo.
La pantalla principal de Gear Link ofrece un resumen de la configuración del mando, con el nivel de batería y el selector de perfiles siempre visibles en el lateral izquierdo. En el centro encontramos las asignaciones de los botones, mientras que las tarjetas laterales muestran los ajustes de los gatillos, las zonas muertas y curvas de respuesta de los sticks, así como la intensidad de vibración. Podemos pulsar sobre estas tarjetas para acceder al apartado correspondiente, una forma práctica de localizar los ajustes sin recorrer todos los menús.
Dentro del apartado Configuración tenemos varios apartados. La pestaña «Activador» permite ajustar por separado los límites de respuesta de ambos gatillos. El valor inicial establece cuánto debemos presionarlos antes de que comiencen a registrar una entrada, mientras que el final determina dónde alcanzan su respuesta máxima. En esta captura están configurados al 10 y al 90 %, respectivamente, de modo que se descarta el primer tramo del recorrido y se alcanza el máximo antes de pulsarlos hasta el fondo. También disponemos de controles para restablecer los ajustes.
En «Palanca» podemos configurar individualmente ambos sticks, seleccionando su curva de respuesta y ajustando la zona muerta central y el umbral exterior. La gráfica representa la relación entre el movimiento físico y la respuesta enviada al juego; aquí aparece seleccionada una curva lineal. La zona muerta está al 5 %, mientras que el umbral exterior permanece al 100 %. También podemos invertir los ejes horizontal y vertical de manera independiente, adaptando el comportamiento de cada joystick a nuestras preferencias.
El apartado de botones muestra en esta vista los seis controles adicionales del mando, todos deshabilitados en la configuración inicial. Al seleccionar uno podemos editar su función, con categorías que incluyen reasignación de botones, sensibilidad de los sticks, controles multimedia, accesos directos de Windows y funciones de teclado o ratón. Esto abre posibilidades más allá de duplicar los botones frontales. La pantalla también ofrece acceso a los ajustes de Turbo.
La pestaña de vibración permite regular por separado la intensidad de los motores izquierdo y derecho mediante dos deslizadores y sus correspondientes valores porcentuales. En este caso, ambos están configurados al 80 %. Es un ajuste sencillo, pero útil para adaptar la respuesta háptica a nuestro gusto, especialmente si preferimos unas vibraciones más discretas o queremos reducir la intensidad de uno de los lados. Un botón permite restablecer la configuración.
El menú «Rendimiento» concentra su configuración en la tasa de sondeo, con un control cuyos extremos están identificados como 1K y 8K, equivalentes a 1.000 y 8.000 Hz. Este parámetro determina con qué frecuencia comunica el mando su estado al ordenador; conviene recordar que no representa, por sí solo, la latencia total del dispositivo. La interfaz presenta este ajuste de forma directa, sin mezclarlo con las opciones de sensibilidad de los controles.
La sección identificada como «Obrazovka», una etiqueta que ha quedado sin traducir, reúne los ajustes de la pantalla del mando. Podemos encenderla o apagarla, regular su brillo y seleccionar contenido visual, con varias animaciones predefinidas y una opción para imágenes o animaciones personalizadas en JPEG, PNG o GIF. También aparecen controles para la barra de estado y notificaciones. Las categorías de fecha y hora, batería del portátil e información de hardware se muestran deshabilitadas si no instalas el complemento «Compañero».
La iluminación cuenta con un interruptor general y opciones de configuración de zona única o multizona. El esquema del mando identifica las áreas izquierda, derecha y central, mientras que el listado incluye efectos estáticos, respiración, ciclo de colores, reactivo, arcoíris, cometa y modo de batería. En esta captura está seleccionado el ciclo de colores, con el brillo situado al 50 %. Los ajustes se presentan en un panel separado, de manera que podemos elegir el efecto y después modificar los parámetros que le correspondan.
En «Alimentación» podemos consultar el porcentaje de batería restante y establecer dos ajustes relacionados con el uso inalámbrico. El primero determina a partir de qué nivel de carga se activa el aviso mediante luces parpadeantes, configurado aquí al 20 %. El segundo fija el tiempo de inactividad antes de entrar en suspensión, que en la captura es de cinco minutos. Así podemos adaptar tanto el aviso de batería baja como el tiempo que permanece encendido cuando dejamos de utilizarlo.
Gear Link también incorpora un procedimiento guiado de calibración. En este ejemplo corresponde al joystick derecho y consta de dos pasos: primero debemos moverlo y mantenerlo en las cuatro direcciones indicadas hasta que el programa registre cada posición; después hay que completar tres giros en sentido horario siguiendo el borde exterior. La interfaz muestra el progreso de ambas fases, facilitando seguir las instrucciones. Este apartado resulta especialmente relevante en un mando cuyos módulos de joystick se pueden sustituir.
Por último, «Compañero de Gear Link» presenta un complemento descargable para ampliar las funciones disponibles. Entre las prestaciones enumeradas para mandos figuran la asignación de silenciar o activar el micrófono, la reasignación automática de determinados botones al conectarse a un dispositivo ROG Ally y la vibración mediante Bluetooth. En el bloque de utilidades también aparecen macros e información del dispositivo y de la batería, con una advertencia de que su compatibilidad se irá ampliando progresivamente. Por tanto, aunque la configuración principal se realiza desde Gear Link, algunas funciones adicionales requieren este componente.
Experiencia de uso con el ASUS ROG Raikiri II Pro PC
La primera impresión al sujetar el ASUS ROG Raikiri II Pro PC es de familiaridad. Su forma recuerda a la de un mando de Xbox y se adapta perfectamente a las manos, ofreciendo un agarre cómodo desde el primer momento. No hemos necesitado un periodo de adaptación para encontrar una postura natural, algo que se agradece especialmente cuando vamos a pasar varias horas jugando.
La posibilidad de intercambiar los joysticks aporta un margen de personalización que se nota en el uso. Podemos elegir entre una resistencia más firme o más suave, y cambiar los capuchones para modificar la altura y la superficie de contacto con los pulgares. Son ajustes que permiten adaptar el mando a nuestras preferencias, aunque aquí echamos de menos una mayor variedad de piezas incluidas. Por ejemplo, con los accesorios suministrados no podemos montar simultáneamente dos sticks altos o dos capuchones convexos. En un producto de este precio, habría sido un detalle ofrecer parejas completas.
Los controles traseros también están bien resueltos. Su posición permite accionarlos con naturalidad, sin tener que modificar el agarre ni buscar dónde apoyar los dedos. El tamaño resulta adecuado, aunque personalmente agradeceríamos que fueran un poquito más grandes. Es una preferencia particular más que un problema de diseño, porque tal y como vienen cumplen perfectamente su función. Los botones adicionales situados junto a los gatillos son igualmente accesibles y, durante nuestras pruebas, no nos han provocado pulsaciones involuntarias.
Por su parte, los interruptores traseros que cambian el funcionamiento de los gatillos permiten pasar correctamente del recorrido analógico a una pulsación corta. Es una forma práctica de adaptar su comportamiento al juego, aunque para accionarlos tenemos que darle la vuelta al mando. El cambio resulta sencillo, pero no es un ajuste que podamos realizar con la misma inmediatez que pulsar uno de los controles habituales mientras mantenemos la vista en la partida.
Uno de los elementos que más nos ha convencido es la pantalla integrada, cuya utilidad va más allá de lo estético. Desde el propio mando podemos modificar asignaciones, configurar el modo Turbo o ajustar el brillo, entre otras opciones, sin necesidad de acceder a Gear Link. Tener estos ajustes a mano facilita hacer pequeños cambios y evita depender del software cada vez que queremos modificar algo.
Los botones adicionales del borde inferior tienen un papel más secundario durante las partidas. No son los controles a los que recurriremos para ejecutar acciones habituales del juego, pero sí pueden resultar útiles para cambiar de perfil o subir y bajar el volumen. Su utilidad está, por tanto, en facilitar el acceso a estas funciones auxiliares.
En lo que respecta a la respuesta, la experiencia ha sido excelente. El mando responde de forma inmediata a nuestras acciones, sin que hayamos percibido un retraso que interfiera con el control. Su comportamiento nos ha parecido extraordinario en los distintos tipos de juego probados, transmitiendo esa sensación de que todo sucede cuando y como esperamos. Esta es una valoración de uso, no una medición instrumental de latencia, pero las sensaciones jugando son difíciles de mejorar.
Finalmente, la batería nos ha dejado una impresión positiva. En una sesión de aproximadamente cuatro horas, con todo activado y el brillo al máximo, el indicador pasó del 100 al 85 %. Es un consumo contenido para esa configuración y un primer resultado favorable frente a las cifras anunciadas por ASUS. No obstante, una descarga parcial no permite confirmar la autonomía total: el indicador puede no evolucionar de forma completamente lineal y haría falta completar un ciclo para comprobarla. Por ahora, la experiencia apunta a una duración suficiente para afrontar varias sesiones largas sin estar pendientes de cargarlo.
Conclusión y veredicto
El ASUS ROG Raikiri II Pro PC nos ha dejado un sabor de boca excelente. Es cómodo desde el primer momento, responde de maravilla y ofrece unas posibilidades de personalización que permiten adaptarlo de verdad a nuestras preferencias. Poder cambiar la resistencia de los joysticks, su altura o el comportamiento de los gatillos tiene una utilidad tangible, y la buena disposición de los controles adicionales completa un conjunto con el que da gusto jugar.
También nos ha sorprendido positivamente la pantalla integrada. Poder modificar ajustes desde el propio mando resulta práctico y aporta un valor que va más allá de mostrar una animación. Gear Link amplía esas posibilidades con una configuración detallada, mientras que la autonomía observada durante las pruebas nos permite afrontar sesiones largas sin estar constantemente pendientes de la batería.
Eso sí, hay pequeños detalles que separan a este mando de una experiencia redonda. Nos habría gustado disponer de suficientes capuchones para montar ambos joysticks altos o convexos simultáneamente, sin tener que conformarnos con las combinaciones que permiten los accesorios incluidos. La base de carga también tiene margen de mejora: colocar el mando sobre ella no nos resulta tan cómodo como esperábamos, y las «calzas» honestamente no me parecen una solución digna de un producto premium como este. Ninguno de estos aspectos empaña su excelente funcionamiento, pero en un producto de esta categoría somos especialmente exigentes con los detalles.
Y aquí llegamos al principal obstáculo: sus 213,90 euros. Por prestaciones y experiencia de uso, estamos ante un mando que nos parece de sobresaliente, muy cerca de ese diez que unos accesorios más completos y algunos refinamientos podrían haberle dado. Sin embargo, su precio exige tener claro que vamos a aprovechar lo que ofrece. Quien busque simplemente un mando cómodo para jugar tendrá difícil justificar este desembolso; quien valore la personalización, los controles adicionales y la posibilidad de ajustar su comportamiento encontrará muchos más argumentos a su favor.

