Una buena pasta térmica puede ser la diferencia entre hacer que nuestro procesador pueda funcionar al 100 % o tener problemas de temperatura y un bajo rendimiento debido al Thermal Throttling. Esta pasta es la encargada de mejorar la conductividad entre el procesador (tanto en el IHS como directamente en el DIE) y el bloque del disipador. Hace tres años, Arctic nos sorprendió con su MX-6, la que consideramos en su día una de las mejores pastas térmicas del mercado. Y, hoy, el fabricante ha demostrado que quiere seguir manteniendo el título, lanzando su nuevo modelo Arctic MX-7. ¿Revolución, o más de lo mismo? Vamos a verlo.
Arctic no se ha limitado a sacar la misma pasta que hace tres años con un nuevo número de versión. Y es que, como vamos a ver, la nueva MX-7 es un producto completamente renovado, no solo en materiales, sino también en diseño y metodología de aplicación. Vamos a ver qué es todo lo que nos ofrece esta nueva solución térmica para nuestro PC.
Arctic MX-7, especificaciones técnicas
La nueva MX-7 cambia absolutamente todo: desde el compuesto utilizado en la pasta hasta la jeringa y el aplicador. Y es que, tal como asegura el fabricante, gracias a este nuevo compuesto es posible reducir la temperatura del procesador dos grados respecto a la obtenida con la MX-6. Y hasta 4 grados de diferencia respecto a la popular MX-4, una de las más vendidas a día de hoy.
Una de las características más llamativas de esta nueva versión de la MX es su elevada viscosidad. A causa de ella, Arctic ha advertido que no puede (ni debe) aplicarse con espátula, ya que, al hacerlo, se distribuye mal el compuesto. Por ello, el fabricante ha aprovechado para responder a la eterna pregunta de «¿cuál es la forma adecuada de aplicar la pasta?», recomendando utilizar el método de la cruz, esparciendo la pasta de esquina a esquina en forma de X. De esta forma nos aseguramos de que sea el propio disipador quien genere la presión necesaria para obtener una capa uniforme.
Gracias a la nueva composición, Arctic también ha solucionado uno de los problemas clave de muchas pastas térmicas: el pump-out effect. Esto ocurre cuando, tras múltiples ciclos térmicos, el compuesto va perdiendo cuerpo y se va desplazando hacia los bordes, dejando partes del IHS sin cubrir. Esta nueva composición ofrece una mayor cohesión, asegurando mayor estabilidad a largo plazo, incluso tras largos periodos de uso intensivo.
Arctic ha puesto muchos esfuerzos también en ofrecer a los usuarios la máxima seguridad a la hora de aplicar la pasta, y es que esta MX-7 cuenta con cero conductividad. Podemos aplicarla tranquilamente sobre un IHS, sobre chips de memoria, e incluso sobre un DIE, ya que no es conductiva ni capacitiva, evitando así los riesgos de cortocircuito o descargas accidentales. De esta forma, la MX-7 es una pasta térmica muy versátil que podemos aplicar tanto en un IHS normal como directamente sobre el DIE de la CPU, la GPU, e incluso en chips de portátiles y consolas.
Por último, la Arctic MX-7 mejora también el diseño de jeringa, lo que mejora el control durante la aplicación. Podemos encontrar jeringas de 2, 4 u 8 gramos. Y el modelo intermedio, de 4 gramos, viene en un pack con 6 MX-Cleaner, toallitas de limpieza para eliminar fácilmente, y de forma segura, los restos de la pasta de los apliques anteriores.
Análisis externo
La Arctic MX-7 viene en una caja de cartón, pequeña, en la que predominan los colores oscuros. Podemos ver una foto de la jeringa en la parte delantera de la misma, y un mensaje que nos invita a visitar una web para comprobar si el producto es original o una falsificación en la parte trasera. También hay un mensaje que nos ha llamado la atención en uno de los laterales que indica que el producto es Carbon Neutral.
Junto a la jeringa, en nuestro caso hemos recibido una toallita MX Cleaner, muy útil para limpiar de forma segura la pasta térmica antigua del procesador y garantizar el mejor rendimiento posible para esta nueva pasta.
Abrimos la caja y nos encontramos con la jeringa como tal.
Esta es bastante grande (al menos el modelo analizado, que es el de 8 gramos), y viene llena más o menos hasta la mitad. Podemos ver que la jeringa está decorada con una pegatina de Arctic con el modelo y el número de serie.
El tapón es uno de los principales cambios que encontramos respecto a otras pastas térmicas. Aunque sigue yendo a presión, es mucho más ancho, y es más cómodo tanto ponerlo como quitarlo.
Y no hay mucho más que enseñar de la pasta. Por lo tanto, vamos a ir a lo importante: ver qué tal su rendimiento.
Rendimiento
Lo primero que vamos a hacer es ver qué aspecto tiene esta nueva MX-7 de Arctic, y también qué tal es su viscosidad, ya que es una de las características de este nuevo modelo. Para ello, hemos cogido un papel, y hemos echado una buena cantidad de pasta sobre él. A primera vista, vemos que ha mejorado bastante la cantidad que extrae cuando apretamos, siendo más sencillo aplicar la cantidad óptima cuando lo echamos sobre una CPU.
En cuanto a la viscosidad, efectivamente, tal como promete Arctic, es una pasta muy viscosa, y lo vemos, sobre todo, al extenderla sobre el papel. Si la tocamos con los dedos (algo que no os recomendamos), también podemos notar esa viscosidad. Y, además, es muy complicada de limpiar de la piel, teniendo que frotar bien con agua y jabón hasta que la limpiamos del todo.
Ahora viene la hora de la verdad. Cogemos la CPU (en nuestro caso, un procesador AMD Ryzen 9 9900X) y extendemos la pasta sobre él. Hemos utilizado la forma de cruz que recomienda el fabricante. Y, con la pasta aplicada, como enseñamos en la foto, hemos puesto directamente el bloque de la bomba de la refrigeración líquida.
Una vez aplicada la pasta, hemos encendido el ordenador y hemos estado pasando unos tests de estrés durante media hora para que se asiente. Acto seguido, hemos dejado el ordenador otra media hora apagado, para que la pasta acabe de sentar. Y, ahora sí, hemos empezado con las pruebas. Para ellas hemos usado el test de stress de AIDA64. Hemos arrancado el test y lo hemos dejado durante 10 minutos para ver la evolución de la temperatura.
Como podemos ver, partiendo de una temperatura de la habitación de 21 grados, gracias a esta nueva pasta térmica, nuestro procesador se ha mantenido, después de más de un cuarto de hora, por debajo de 70 grados. Con la pasta que teníamos antes (de otro fabricante) estaban consiguiendo en torno a 74-75 grados. Muestra más que suficiente para asegurar que esta MX-7 no solo es una buena pasta térmica, sino que es de las mejores (si no la mejor) del mercado.
Conclusión, ¿merece la pena?
La MX-6 ya fue una de las mejores pastas térmicas que había en el mercado. Y con el lanzamiento de la MX-7, Arctic prometía que, gracias a la nueva fórmula, no solo solucionaba muchos de los problemas que nos podemos encontrar a largo plazo al usar otras marcas de pastas térmicas, sino que también alargaba la vida útil de la misma e incluso rebajar dos grados más la temperatura respecto al modelo anterior.
Arctic ha demostrado que no mentía. Y, de nuevo, su serie MX se sitúa como una de las mejores pastas térmicas del mercado (si no la mejor), demostrando que, junto a un buen disipador, es capaz de mantener controlada la temperatura de una CPU tan exigente como es la del 9900X de AMD. Su excelente rendimiento, junto con la nueva jeringa, que es más cómoda de usar, y las MX-Cleaner, son, sin duda, un must-have para cualquiera que quiera que su procesador tenga lo mejor de lo mejor. Eso sí, no es una pasta barata, ya que sus precios son:
- MX-7 (2g) ⇒ 14,49 € (6,49 € en Amazon).
- MX-7 (4g) ⇒ 15,99 € (6,99 € en Amazon).
- MX-7 (4g) con 6 toallitas MX Cleaner ⇒ 16,99 € (8,29 € en Amazon).
- MX-7 (8g) ⇒ 20,99 € (8,49 € en Amazon).
Por todo ello, hemos decidido dar a esta Arctic MX-7 nuestro galardón de Platino, destacando especialmente su rendimiento.

