No corren buenos tiempos para el equipo azul bajo el mandato de Lip-Bu Tan tras la precipitada y obligada salida de Pat Gelsinger en diciembre pasado como máximo responsable de la compañía. Esta mala situación no es fruto de un día, ni de dos, sino de mal hacer que seguido la compañía que, poco a poco, ha visto como AMD le está adelantando por la derecha, no sólo en el mercado doméstico, sino también en el de servidores.
En el mercado doméstico, que es el que realmente nos interesa, hemos visto como Intel introduce un nuevo socket cada dos generaciones, limitando considerablemente las posibilidades de ampliación de los usuarios que se ven obligados renovar también la placa base si han pasado dos generaciones.
Esto no es un problema con AMD. Un claro ejemplo lo encontramos en el socket AM4, socket que AMD lanzó en 2016 y que, a día de hoy, sigue recibiendo el cariño de la compañía que dirige Lisa Su, a pesar de ofrecer también AM5 (desde 2022) para los equipos con mayores prestaciones.
Intel la da la razón a AMD
Que Intel fuera capaz de alargar la vida de los zócalos de sus procesadores ha sido algo impensable hasta ahora, sin embargo, conforme AMD se ha convertido en la opción preferida por los usuarios, parece que la chulería en este sentido que ha caracterizado a la compañía se ha acabado.
Según afirma en el podcast Moore’s Law is Dead, el zócalo de la próxima generación de procesadores de Intel durará hasta 4 generaciones: Nova Lake, Razer Lake, Titan Lake y Hammer Lake.
Esto supone un importante cambio especialmente para los usuarios que siguen siendo fieles a la compañía ya que, a la hora de renovar el procesador, no se verán obligados a invertir un dinero adicional en la compra de una placa base compatible. Este movimiento por parte de Intel, a falta de confirmación oficial, está destinado a recuperar el mercado doméstico donde, al menos en Europa, lo tiene perdido. Según las cifras de ventas de procesadores de Intel del minorista Mindfactory, las ventas de los procesadores de AMD representaron el 90% del total, quedándose Intel con el restante 10%.
El escaso éxito que ha tenido los Core Ultra Serie 200 en el mercado, procesadores más centrados en la eficiencia energética que en la potencia, ha obligado al equipo azul a bajar su precio, un movimiento que ha tenido un efecto nulo en las ventas. Mucho tienen que cambiar las cosas en Intel para que, la compañía que ha liderado el mercado de los procesadores prácticamente desde su nacimiento hace 57 años, pueda recuperarlo.
La próxima generación de procesadores que Intel lanzará al mercado, estrenará el zócalo LGA 1954, por lo que, los usuarios que han confiado en la serie 200 de Intel, no podrán actualizar el procesador sin cambiar la placa base.
Al final, al contrario de lo que pensaba Intel al renovar el zócalo de sus procesadores cada dos años pare ofrecer procesadores más potentes y eficientes, ha tenido el efecto contrario en el mercado y ha demostrado que la estrategia de AMD de alargará sus sockets durante más años en la correcta.
