Las CPU Intel de 10 nm para gaming no llegarán este año, pero sí PCIe 4.0

Los peores presagios parecen hacerse realidad. Lo que Intel afirmaba no se va a cumplir como tal, o al menos no en gran parte, y es que sus procesadores de alto rendimiento en 10 nm no tienen visos de llegar al mercado de escritorio en este año. Lo filtrado en el día de hoy, en cambio, revela la plataforma Rocket Lake-S, la cual llegará con novedades importantes, como la inclusión de PCIe 4.0 y DMI 3.0 x8.

No ha llegado oficialmente al mercado la arquitectura Comet Lake-S para escritorio y ya tenemos los detalles de Rocket Lake-S encima de la mesa. Curioso cuanto menos, pero la realidad es que es un jarro de agua fría para las pretensiones de Intel, al menos gran parte de ellas y su proceso ya famoso de 10 nm.

Intel Rocket Lake-S trae importantes novedades para gaming

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Con Zen 3 en la mente, Intel parece que no va a poder lanzar su nuevo proceso litográfico a tiempo y a cambio, presentará Rocket Lake-S como una actualización mayor de Comet Lake-S. Esta nueva plataforma se espera para finales de 2020 y aunque las novedades son importantes, las CPUs gaming de Intel seguirán, un año más, en los 14 nm ++ de la compañía.

Como pasó con Coffee Lake-S, habrá nuevas placas base que, al igual que hizo AMD con X570, darán el paso a PCIe 4.0 donde la retro compatibilidad en la serie 400 no está garantizada como ya vimos hace meses.

Características principales de la plataforma

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Aunque no se desvela como tal, Rocket Lake-S tendrá una nueva arquitectura core en sus procesadores. Según los roadmap de Intel y las filtraciones de última instancia que vimos sobre estos procesadores, esta arquitectura es una derivación de Tiger Lake enfocada a alto rendimiento con núcleos Willow Cove.

Esto significa que tendremos un rediseño de la caché, una nueva optimización de los transistores (seguramente frecuencias más altas o mayor número de núcleos disponibles) y mejoras de seguridad en hardware. Además, supone todas las mejoras de Sunny Cove: mejoras en Single Thread, nuevo ISA y mejor escalabilidad.

Las mejoras llegarán también desde el número de líneas PCIe, ya que aunque va a soportar la versión 4.0 al igual que AMD (año y medio más tarde) tendrá 20 líneas disponibles directas a la CPU. Esto supone poder tener una GPU PCIe 4.0 X16 y un SSD bajo dicho bus y en conexión directa con el procesador, dejando a un lado el PCH.

iGPU Xe, Thunderbolt 4, USB 3.2 20G y SGX eliminado

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Al ser una arquitectura portada de Tiger Lake, tendrá además arquitectura Xe para su iGPU, presumiblemente Gen 12, lo que incorporará mejoras de rendimiento junto con HDMI 2.0b, DisplayPort 1.4a y 3 DDI.

Como era de esperar y viendo las mejoras de Tiger Lake en cuanto a puertos y buses, Rocket Lake-S traerá otra mejora importante como plataforma: DMI 3.0 x8. Esto supone duplicar el ancho de banda a 16 GT/s, algo necesario para manejar el resto de mejoras que traerá la plataforma.

Comenzando por Thunderbolt 4 basado en USB4 y bajo PCIe 3.0, USB 3.2 20G y la eliminación de SGX para las extensiones de Intel Software Guard. Todo ello se encauzará por el comentado bus PCIe 3.0 en distintas líneas y bajo el PCH, dejando espacio libre a un mayor ancho de banda para todos ellos.

Por lo tanto y al parecer (no está confirmado) los usuarios que quieran una CPU a 10 nm de la compañía tendrán que esperar a 2021, ya que Rocket Lake-S será la encargada de luchar con Zen 3, algo que no parece posible vistas todas las mejoras que va a incluir Intel frente a todo lo que piensa incluir AMD.