Que Intel está de capa caída es un secreto a voces. AMD les ha comido mucho terreno en el ámbito de los procesadores en los últimos años, y en la carrera por la IA están en una posición en la que, a pesar de sus fuertes inversiones, no hacen más que distanciarse cada vez más de los grandes como NVIDIA. En lo corporativo tampoco les va demasiado bien, con la «dimisión» de su CEO Pat Gelsinger y la toma de una serie de decisiones a veces cuestionables. Como cuestionable ha sido su decisión de prescindir completamente de la comunicación en España. Os lo contamos todo de primera mano.
Antes de nada hay que dejar clara una cosa: hablamos de dejar fuera a España en su estrategia de comunicación, no que España quede fuera de sus planes de negocio. Intel España sigue existiendo, y por supuesto van a seguir vendiendo sus productos en nuestro país.
La crónica de cómo Intel ha dejado a España fuera de su plan de comunicación
Intel es un veterano en la industria, así como lo es este medio de comunicación, que el año que viene cumplirá online 20 años. Y desde el principio, siempre hemos tenido una estrecha relación con la marca, casi siempre a través de agencias de comunicación o directamente con el equipo de prensa de Intel España. Sin embargo, tras el fallecimiento de Álvaro García en 2021, director de comunicación de Intel España (que conocí personalmente y puedo decir que era una bellísima persona), las cosas en la sucursal de Intel en nuestro país parece que comenzaron un declive muy complicado de frenar.
Tras esto, Intel confió en una de las agencias de prensa de más renombre en España: Llorente y Cuenca. Nuestra relación con ellos siempre fue muy buena y estrecha, estábamos en constante comunicación sobre todas las novedades que presentara la compañía, y siempre estuvieron atentos ante cualquier necesidad de información o material que pudiéramos tener como medio de comunicación. Vaya por delante, eso sí, que Intel jamás ha invertido dinero en marketing directo en España. pero en comunicación (darnos información técnica de antemano para poder informar) y en material (procesadores para poder probar) nunca había habido problema.
Esta buena situación se extendió hasta el año pasado. Las comunicaciones comenzaron a escasear, y por ejemplo las muestras de procesadores u otros productos para review empezaron a estar muy restringidas, hasta el punto de que no contaban con muestras suficientes para que todos los medios especializados en hardware de España pudieran cubrir los principales lanzamientos de Intel. La agencia tuvo que priorizar y escoger solo a los medios que creían que tendrían mayor impacto, y muchos se quedaron fuera.
El pasado mes de marzo de este año, Intel lanzó los procesadores Core Ultra 7 270K Plus y Core Ultra 5 250K Plus, y aunque seguimos el lanzamiento con atención, tuvimos que hacerlo por nuestra cuenta a través de contactos en el extranjero porque no recibimos ninguna comunicación ni por parte de Intel ni por parte de su agencia. Llevábamos desde 2021 trabajando con la agencia, así que les pregunté directamente si había pasado algo, y su respuesta fue cuando menos inesperada.
«Ha sido un placer trabajar contigo en Intel durante los últimos años, pero, debido a algunos cambios recientes, vamos a transferir todas las actividades relacionadas con Intel a su equipo interno de comunicaciones de productos para EMEA.»
Con esto, nos confirmaron que Intel había decidido prescindir de los servicios de la agencia de prensa con la que llevaban años trabajando en España. No es algo inusual, pero sí bastante raro que no se avisara a los medios de prensa para ponernos en contacto de quien se encargaría a partir de ahora de la comunicación, así que me puse en contacto directamente con Intel EMEA. A los dos días, un representante de Intel Francia me contestó lo siguiente (me contestó en inglés, esto es una traducción de dicha respuesta):
«Debido a la reciente reorganización, nuestros recursos son muy limitados y, lamentablemente, ya no cubrimos España directamente. Esto significa que no podemos garantizar suministro proactivo de muestras o contenido a los medios de comunicación españoles«.
Extrañado por esta comunicación tan tajante, llamé por teléfono directamente a la oficina de Intel España. La recepcionista que me atendió me indicó una dirección de correo electrónico para escribirles, y ellos me pondrían en contacto con la persona responsable que pudiera responder a mis preguntas.
Y cuál fue mi sorpresa, que la respuesta llegó de exactamente la misma persona que me respondió desde Intel EMEA, un representante de Intel Francia:
«Como indiqué en mi mensaje anterior, tras nuestra reciente reorganización, ya no ofrecemos soporte para el mercado español».
En resumen: Intel EMEA (Europa, medio oeste y África) nos ha confirmado directamente que ya no ofrecen soporte para el mercado español en materia de comunicación. Como hemos dicho al principio, esto no afecta a que vayan a seguir vendiendo sus productos en absoluto, sino que afecta a la forma en la que nos van a llegar las noticias y los materiales de la compañía: lanzamientos, reviews, etc.
¿Qué está pasando en Intel y qué pasará a partir de ahora?
Lo ocurrido no tiene pinta de ser un caso aislado ni una decisión arbitraria. Como habéis visto, Intel habla mucho de reorganización, y es algo de lo que venimos hablando desde hace meses: están en una etapa en la que están revisando a nivel global costes, prioridades y su foco estratégico, y parece que la comunicación parece haberse convertido en uno de los elementos sacrificables, al menos en lo que a España se refiere, un mercado que obviamente no consideran crítico dentro de EMEA.
Por supuesto, esta decisión plantea dudas importantes. España no es precisamente un mercado menor en consumo tecnológico, ni tampoco carece de medios especializados con trayectoria, audiencia y capacidad de influencia. Dejar fuera a todo un país de su estrategia de comunicación no solo limita el trabajo para la prensa, sino que también reduce la visibilidad de sus propios productos en un entorno en el que, obviamente, a su imagen de marca no le va precisamente bien, y donde rivales como AMD o NVIDIA sí están reforzando su presencia.
La situación también nos invita a reflexionar sobre el estado en el que se encuentra la compañía. Cuando una empresa lidera un sector con claridad, suele buscar amplificar su mensaje, pero cuando ajusta los recursos y reduce los interlocutores, normalmente responde a una grave crisis interna. En este caso, la sensación que me da, personalmente y dada mi trayectoria en el sector, es que Intel está priorizando batallas muy concretas, como el mercado de los centros de datos y la Inteligencia Artificial, mientras deja en segundo plano otros frentes, como el mercado de consumo.
A corto plazo el impacto va a ser muy claro: los medios españoles tendremos más dificultades para poder ofrecer cobertura inmediata y análisis de productos en el momento de los lanzamientos. Pero a medio y largo plazo, la incógnita es mucho mayor: si esta situación se mantendrá como parte de la estrategia de Intel o si, por el contrario, Intel reconsiderará su postura cuando el contexto interno cambie.
Lo que queda del todo claro es que la relación entre Intel y los medios de comunicación de España ya no es lo que era. Y aunque esto no impedirá que sus productos sigan llegando al mercado ni que los usuarios sigan interesándose por ellos, sí que marca un antes y un después en la forma en la que se contará su historia en nuestro país.
