La demanda entre Intel y AMD podría cambiar las leyes europeas

La demanda entre Intel y AMD podría cambiar las leyes europeas

Rodrigo Alonso

En 2009, la Comisión Europea determinó que Intel había practicado competencia desleal contra AMD aprovechando su posición dominante en el mercado, y condenó a la compañía a pagar 1060 millones de dólares. Sin embargo, y a pesar de que en 2014 la Corte General de la Unión Europea confirmó la sentencia, Intel se terminó saliendo con la suya en 2017, con el Tribunal de Justicia de la UE dándoles la razón y ordenando que se celebrara un nuevo juicio. Dependiendo de qué sentencia ratifiquen ahora a este respecto, se podría sentar precedente y obligar a cambiar las leyes europeas sobre competencia desleal. ¿Quieres conocer toda la historia? Te la resumimos a continuación.

Lógicamente, tras sufrir la demanda Intel se las arregló para presentar todos los alegatos posibles para no tener que pagar la multa. A día de hoy insiste en que los descuentos de exclusividad que practicó en 2009 no afectaron negativamente a AMD, a pesar del hecho de que impusieron fuertes restricciones sobre cuántos sistemas AMD podrían venderse.

El contraargumento de Intel es que estos acuerdos eran los que los fabricantes OEM podían aceptar y que solo cubrían una fracción del mercado, AMD tenía un suministro limitado y no hay nada en la ley Europea que rebata que los descuentos de exclusividad que Intel practicó fueran competencia desleal.

Esencialmente, Intel fue acusada por llegar a acuerdos con OEM mediante los que le daban la exclusividad para usar solo sus procesadores en los ordenadores que vendían, un acuerdo que además especificaba que no podían vender sistemas de AMD. La lógica dice que esto es, evidentemente, competencia desleal, pero parece ser que la ley dice otra cosa.

¿Qué pasó en 2017?

Cuando se evalúa si una empresa ha restringido ilegalmente a la competencia, la UE aplica lo que se conoce como prueba AEC (As Efficient Competitor). Hablando en términos generales, esta prueba está destinada a medir si un «competidor eficiente» de otro está siendo apartado del mercado a causa de las prácticas de la empresa dominante. En este caso obviamente la empresa dominante es Intel, y el competidor eficiente es AMD.

En 2009, cuando la Comisión Europea descubrió que el comportamiento de Intel con esos acuerdos con los OEM era tan evidentemente abusivo que se especificaba una restricción a la venta de productos de AMD, realizaron dicha prueba AEC a pesar de que no hacía ni falta.

No obstante, cuando Intel apeló el caso al Tribunal General en 2014, planteó problemas específicos en este análisis AEC, argumentando que se había realizado incorrectamente y diciendo que la causa de las limitaciones de AMD fueron su mala estrategia de venta de procesadores en Amazon.

Competencia desleal entre Intel y AMDSin embargo, el Tribunal General no atribuyó importancia al informe de la prueba AEC, precisamente porque el documento no era una constatación oficial del hecho. Debido a que el Tribunal General decidió no considerar este test AEC como evidencia, también eligió no considerar los argumentos de Intel sobre la invalidez del mismo, llevando la situación a un nuevo punto muerto.

Esto no fue una violación del protocolo o un precedente legal (todavía); antes de la decisión de Intel en 2017, no existía el requisito de que un Tribunal General realizara un análisis de los datos proporcionados por la compañía con respecto a si había violado la ley anti monopolio. La CE había proporcionado el documento voluntariamente como algo adicional.

Antes de 2017, el uso de descuentos por exclusividad para retener la lealtad de los clientes se trataba como evidencia prima facie de comportamiento de competencia desleal y anti competitivo. Las CE también sostuvieron que las críticas de Intel al informe AEC equivalían a un intento de impugnar las conclusiones ya establecidas en el caso original, y por lo tanto también fueron rechazadas.

En 2017 todo esto cambió. El fallo del Tribunal de Justicia de la Comunidad Europea determinó que el Tribunal General había cometido un error al no considerar los argumentos de Intel con respecto al informe de AEC, y envió el caso de vuelta al tribunal inferior para una nueva audiencia, tomando en consideración los argumentos de Intel. De nuevo, al punto de partida.

Ahora Intel podría no querer ganar esta demanda

Ahora en 2020 Intel sigue argumentando el mismo punto que planteó en 2017: la prueba AEC se hizo mal y que en realidad no estaban dañando a AMD de ninguna manera. Como evidencia, Intel señala el hecho de que Dell adoptó procesadores AMD cuando las ventas estaban en su punto más álgido, y en realidad esto es cierto ya que de hecho Dell fue multada por no informar correctamente de su resultado financiero debido a los reembolsos generados por Intel.

Si Intel gana este caso, probablemente se debilitará la ley anti monopolio y de competencia desleal de la Unión Europea. El antiguo estándar de análisis enfatizaba la estructura y naturaleza de los acuerdos ilegales, y no requería que se demostrara que se había producido daño competitivo a la empresa perjudicada. La decisión del TJCE no exoneró a Intel sobre el tema de los reembolsos, a pesar de que ordenó un nuevo juicio.

Y aquí está el problema. Si se obliga a la CE a realizar un análisis económico completo de cualquier dato que proporcione una gran empresa tecnológica hará que sea mucho más complicado investigar a estas empresas. Elevar sustancialmemte la carga y complejidad de las pruebas hará que los esfuerzos de la CE de controlar a gigantes como Google o Qualcomm tengan más probabilidades de fracasar.

¿Realmente Intel le hizo competencia desleal a AMD?

La demanda original de AMD contra Intel fue en EEUU, y supone una representación condenatoria del abuso de poder en el mercado. Si bien la presentación inicial, en 2005, fue en EEUU en lugar de en Europa, los programas de Intel para restringir las ventas de AMD se han sucedido en diversos mercados. A continuación, un ejemplo de cuánto control ejerció -supuestamente- Intel:

«Después de dos años de negociación, Supermicro finalmente acordó comenzar a desarrollar un servidor con tecnología AMD Opteron. Sin embargo, temía las represalias de Intel así que este desarrollo no lo hizo en sus fábricas principales sino casi a escondidas. Además, prohibió a AMD publicitar el producto o comenzar cualquier comercialización antes del lanzamiento real. Cuando en abril de 2005 Supermicro rompió con años de exclusividad con Intel, restringió la distribución de sus productos Opteron recién lanzados a solo sesenta de sus clientes, y además los promocionó con un folleto que ni siquiera llevaba su nombre o logo y bajo el emblema de «secreto y confidencial».».

AMD presentó otro potencial contraataque contra Intel al respecto, y es que el sistema de reembolso exclusivo de Intel no solo restringió la participación de mercado de AMD, sino que también restringió los mercados a los que AMD podía vender piezas y los precios que podía cobrar por ello.

AMD e Intel finalmente resolvieron el caso, con Intel pagándole a AMD 1.250 millones de dólares y renegociando los términos de la licencia x86. Las acusaciones en las presentaciones de AMD contra Intel nunca fueron admitidas, pero el TJCE afirmó en 2017 que los descuentos de exclusividad de Intel fueron un abuso intrínseco de poder igualmente.

En resumen: ofrecer descuentos a los OEM por usar sus productos en exclusividad va contra la ley europea, y no hay más. Aun así, ahora la EC tendrá que hacerle un examen exhaustivo a Intel para determinar si hubo o no competencia desleal, y esto podría sentar precedente para futuros casos de monopolio que sucedan en Europa.

Ahora bien, ¿Intel dañó a AMD con esta competencia desleal? Indudablemente sí. No obstante, además de los 1.250 millones de dólares ya cobrados por AMD en compensación, la renegociación de los términos de la licencia x86 fue lo que permitió a AMD escindir sus fábricas, algo que estaba prohibido por contrato antes, y ahí AMD también salió gratamente beneficiada.