EEUU financiará las fábricas de chips, ¿lo veremos en Europa?

Un grupo bipartidista de senadores estadounidenses propuso el conceder un crédito fiscal del 25% para las inversiones en las fábricas de semiconductores del país; la propuesta es una adición al plan de financiación de la industria de semiconductores de 52.000 millones de dólares ya aprobado la semana pasada, lo que muestra un gran impulso para los fabricantes de chips locales. ¿Veremos algo similar en Europa o seguiremos estando en la estacada?

Actualmente, solo el 12% de la producción mundial de chips se fabrica en EEUU, frente al 37% que tenían en los años 90, y es un dato curioso porque la inmensa mayoría de los chips sí que se diseñan en los Estados Unidos. Llevar al menos una parte de la producción de estos chips al país podría generar muchos puestos de trabajo y mucha riqueza, además de evitar la dependencia de Asia al respecto (algo de lo que no se han dado cuenta hasta la actual situación de escasez). Mientras tanto, en Europa siguen a verlas venir, sin apenas fábricas ni nada similar y con una dependencia total y absoluta del mercado asiático.

La inversión en fábricas de semiconductores en EEUU

Fábrica-IBM semiconductores

La Ley de Facilitación de Seminconductores de Construcción Estadounidense (FABS) propone un crédito fiscal de inversión del 20% para inversiones en fábricas de semiconductores y en la producción de herramientas para éstas. Sin embargo, la construcción de estas instalaciones es extremadamente cara, ya que una fábrica de vanguardia cuesta más de 10.000 millones de dólares, por lo que empresas como TSMC o Intel suelen recibir importantes incentivos de los gobiernos (y así fue en sus fábricas en Israel, Irlanda y Taiwán).

Hay una serie de empresas de EEUU que han desarrollado chips en el país y que los venden a clientes locales, incluyendo Intel y Micron, que agradecerán los incentivos fiscales, pero también las empresas extranjeras como TSMC y Samsung, que ya tienen planes de abrir fábricas en suelo Estadounidense, también lo harán.

El hecho es que el gobierno de los Estados Unidos está moviendo ficha con respecto a la industria de los semiconductores; la actual escasez de chips ha provocado que se den cuenta de la enorme dependencia que tienen del mercado asiático, y para evitar esto y generar riqueza y puestos de trabajo en el país, están dispuestos a realizar inversiones millonarias y a dar facilidades a las empresas que decidan crear estas complejas fábricas en su país.

¿Y qué pasa con Europa?

Intel Fab Nuevo México

Mientras que China y EEUU siguen con su particular guerra por la supremacía tecnológica, en Europa también están comenzando a mover ficha. Más de la mitad de los países de la Unión Europea están uniendo sus fuerzas con el objetivo de acelerar el desarrollo de la industria de los semiconductores, y ya han invertido más de 145.000 millones de Euros en la industria con el objetivo de no tener que depender de otros países.

En diciembre de 2020, 17 países miembros (incluyendo España) firmaron una declaración conjunta para fomentar la investigación y el desarrollo de la cadena tecnológica que va desde la fabricación de los semiconductores hasta el ensamblaje de los productos finales. El problema es que por el momento Europa no tiene fábricas de semiconductores, y realmente nadie sabe a dónde ha ido esta millonaria inversión en la industria porque tampoco lo han especificado.

Es cierto que ya existen dos proyectos importantes en Europa al respecto: el primero son los procesadores Rhea, actualmente en desarrollo y basados en RISC-V, y el segundo es un proyecto de nube a hiperescala llamado Gaia-X, pero por ahora ambos proyectos no son más que humo y eso a pesar de que la fecha tentativa de su lanzamiento es el presente año 2021.

Actualmente Europa sigue dependiendo completamente de Asia y EEUU en esta industria, y solo un 10% del mercado mundial de semiconductores viene a parar aquí. No hay fábricas «grandes» de semiconductores en Europa y tampoco hay planes a gran escala como para pensar que Europa pueda plantar cara a EEUU o China ni tan siquiera a largo plazo. Lamentable, pero cierto, y así seguirán las cosas porque en Europa no han tomado las iniciativas de EEUU de incentivar y fomentar la industria.