La salud mental, y no el metaverso, es el futuro de la VR

La salud mental, y no el metaverso, es el futuro de la VR

Josep Roca

Uno de los conceptos sociales más nuevos es el de la neurodiversidad, ella se enfocan las personas con una configuración cerebral distinta a la mayoría de las personas, pero que no resulta dañina para terceros, pero sí para ellos mismos en un mayor o menor grado. Se trata de un problema que afecta a buena parte de la población y en especial se ha vuelto una preocupación de cara a formar a las nuevas generaciones y también para rescatar a los adultos que se han «perdido» por dichos problemas. Pues bien, parece ser que esta es una de las aplicaciones potenciales de la VR es la salud mental.

Mientras que, por un lado, a Mark Zuckerberg se le llena la boca de metaverso como una de las utilidades de la realidad virtual, y por el otro, a ciertos sujetos desde su torre de marfil quieren que la realidad virtual sea algo exclusivo y único para ellos. En el mundo de la salud mental han desarrollado una aplicación para realidad virtual para ayudar en el tratamiento y apoyo a personas con déficit de atención. El cual además con ciertos modificaciones se podría usar para el trastorno del espectro autista y en general problemas de salud mental.

¿Cómo puede ayudar la Realidad Virtual a la salud mental?

Una de las impotencias más grandes que existen en el mundo educativo es la cantidad de niños y niñas que se pierden por el camino no por incapacidad intelectual, sino por neurodiversidad. Sus metodologías de enseñanza no están pensadas para ellos y acaba en una enorme frustración por ambas partes. Pues bien, el TDAH es la causa que lidera estos problemas y desde la Universidad de Helsinki han decidido usar la realidad virtual para hacer frente a este problema.

Realidad Virtual Salud Mental

La forma de hacerlo ha sido creando un entorno virtual llamado EPELI, el cual junto a un casco de realidad virtual con la capacidad de realizar el seguimiento de la retina. Todo ello gracias a una serie minijuegos, los cuales permiten a los profesionales de la salud mental detectar de forma inmediata qué niños tienen déficit de atención y cuáles no. ¿Cómo? Pues a través de un juego en el que tienen que buscar y disparar a algunos objetos. Los usuarios con TDAH se paraban más tiempo en cada objeto, pero luego su movimiento ocular es mucho más rápido.

La idea general no solo es este sistema concreto, sino que lo que tiene mucho potencial es la realidad virtual aplicada a la salud mental. Debido a que permite recoger datos de forma continua sobre como los pacientes actúan ante ciertas situaciones que no se pueden replicar de otro modo. Así pues, gracias a ello pueden conseguir información de como el cerebro de las personas procesa la información visual que recibe y no solo para facilitar el diagnóstico, sino también generar aplicaciones como tratamiento.

No solo para el déficit de atención

Mientras que el metaverso es una entelequia por el momento, la creación de entornos virtuales aplicados a la salud mental puede ayudar en el tratamiento de niños autistas con síndrome de Savant, personas con Alzheimer o con Demencia Senil. Incluso se puede usar para tratar ciertas fobias.

Por lo que estamos hablando de que la combinación de salud mental y realidad virtual tiene un potencial enorme con tal de mejorar la calidad de vida de millones de personas y una mejora en los sistemas de salud de todo el mundo. Se trata de algo más fácil de conseguir e implementar con la tecnología actual que la creación de metaversos o complejos videojuegos y con una utilidad clara. ¿Quién iba a decir que el potencial futuro de la VR podría terminar relacionado con el mundo de la salud mental?