Actualmente, los SSD son uno de esos componentes que parecen de ricos, ya que la subida de precios durante los últimos meses y años ha sido exponencial, por lo que leer este tipo de noticias asusta, ya que hablamos de la presentación de un SSD de 61,44 TB y 14,7 GB/s de lectura.
Y es que Biwin ha querido ir un paso más allá y lanzar su nuevo SSD PCIe 5.0 QLC, un componente que no es para todos los públicos, y es que su precio tampoco. Vamos a ver de qué trata y esa velocidad de lectura que asusta de solamente leerla.
SSD PCIe con 14,7 GB/s de lectura
Lo primero que hay que dejar claro es que este SSD no está pensado para un usuario normal. Sí da impresión ver una unidad con capacidad para 61,44 TB y una velocidad de lectura de 14,7 GB/s pero la realidad es que muy pocos podrían sacarle partido. De hecho, Biwin lo ha lanzado con un enfoque claramente profesional, diseñado para servidores, data centers y empresas que manejan grandes cantidades de información diariamente, ya que para nosotros esa velocidad sería inapreciable, pues rara vez pasaremos una cantidad tan grande que no se transfiriera en segundos.
Para lograr esa capacidad tan descomunal, la compañía apuesta por memoria QLC, una tecnología que permite almacenar más datos en el mismo espacio. No es la memoria más rápida ni la más resistente del mercado, pero sí una de las mejores opciones para cuando lo que se quiere es ofrecer muchísimo almacenamiento sin que el coste de fabricación se dispare (y tal y como están estos, es algo importante a tener en cuenta). En definitiva, estamos hablando de un SSD pensado para almacenar grandes cantidades de datos y leerlos a toda velocidad, algo muy distinto al uso que le vamos a dar en un PC gaming o de trabajo.
Porque aunque 14,7 GB/s de lectura parezca mucho, tampoco va a ser que al abrir un juego o al iniciar Windows vayas a notar esa diferencia. Los SSD ya llevan tiempo dejando de ser el cuello de botella en la mayoría de tareas cotidianas, por lo que estas velocidades tienen mucho más sentido en entornos donde constantemente se están transfiriendo cientos de gigabytes, como servidores de inteligencia artificial, bases de datos o plataformas de almacenamiento en la nube, y no para pasar las fotos del teléfono al ordenador, o bajar una película, donde, como decíamos, no notarás gran diferencia con tu SSD normal.
Otro detalle importante es que no se trata del típico SSD M.2 que puedes instalar en cualquier placa base. Es una solución orientada al mercado empresarial donde lo que realmente interesa es concentrar la mayor potencia posible en el menor espacio posible y reducir el número de unidades necesarias dentro de un servidor.
De momento, Biwin solo ha mostrado esta unidad como adelanto de lo que está preparando, no habiendo dado un precio oficial. Pero viendo sus características y el mercado al que va dirigido, seguro que costará varios miles de euros. O sea, uno de esos SSD que más probablemente veremos primero en un centro de datos que en el PC de cualquier usuario (por mucho dinero que tenga y quiera gastar).
