Durante el año pasado, muchos servicios digitales subieron de precio, desde planes de música como Spotify, a otros de vídeo como Netflix, y, por supuesto, los de juegos como Xbox Game Pass. Sin embargo, no sentó igual a todas las plataformas, y unas sufrieron más que otras.
Entre las más afectadas, vemos a Game Pass, la cual perdió millones de jugadores en pocos meses, según reconoce la propia Xbox. Como respuesta, la compañía rebajó posteriormente el precio y afirma que las nuevas altas y la retención de usuarios han empezado a mejorar.
Cuánto vale Game Pass actualmente y si merece la pena
Después de las subidas de precios que llegaron en 2025, Xbox Game Pass se convirtió en uno de los servicios más discutidos entre los jugadores. La subida más grande de todos los planes la vimos en el Game Pass Ultimate, que pasó de unos 17,99 € al mes a alrededor de 27,99 € en su punto más alto en Europa. Ese cambio fue tan grande que muchos usuarios decidieron cancelar la suscripción casi de inmediato, ya que no hablamos de un par de euros, como suelen hacer otras plataformas.
De hecho, fue la propia Xbox quien aseguró que la plataforma llegó a perder millones de suscriptores en pocos meses tras ese aumento, algo que encendió todas las alarmas dentro de Microsoft, ya que, pese a ganar más por cada una, si la mayoría de usuarios dejaban de pagar, los ingresos totales se reducían.
Ante esa situación, la compañía tuvo que reaccionar. En 2026 ajustó los precios para intentar recuperar a los jugadores: el plan Ultimate bajó hasta unos 21,99 € al mes, mientras que la versión de PC se quedó en torno a los 12,99 €. No es exactamente volver a los precios antiguos, pero sí una forma de frenar la fuga de usuarios y hacer el servicio más competitivo otra vez, consiguiendo que algunos usuarios volvieran, también, a contratarlo.
Aun así, Game Pass no ha vuelto al “momento dorado” que tenía antes de las subidas. Sigue siendo un servicio potente, con un catálogo enorme y juegos que llegan desde el primer día, pero su valor ha cambiado bastante. Ya no se ve como una ganga automática, sino como algo que hay que pensar un poco más.
Entonces… ¿merece la pena?
Depende mucho de cómo juegues. Si eres de los que prueban muchos juegos al mes, alternas géneros o te interesa jugar lanzamientos nuevos sin pagar 60 o 70 € por cada uno, entonces Game Pass sigue teniendo bastante sentido. Puedes amortizarlo fácilmente si lo usas de verdad.
Pero si juegas de forma más ocasional, o sueles centrarte en uno o dos títulos durante meses, el coste empieza a pesar más. En ese caso, quizá salga mejor comprar juegos concretos en oferta y olvidarte de la suscripción, la cual, muchas veces, pagamos mes a mes y en ocasiones ni accedemos a ella en todo el mes. Cuando valía 17 euros, podía ser asumible, pero la subida hace que, abonar eso 12 veces al año, para no amortizarlo, cambie la percepción.
En resumen, Game Pass sigue siendo un servicio muy completo, pero ya no es tan “obligatorio” como hace unos años. Ahora es más una herramienta que funciona muy bien… siempre que seas un gamer que aproveche la misma.
