Las jornadas laborales pueden ser extenuantes. Y precisamente por ello, el cerebro necesita una vía de escape que no se traduzca en videojuegos competitivos ni que supongan una presión para el usuario. En ese terreno precisamente, han ganado mucha fama durante los últimos años los juegos «cozy».
Un género que ofrece experiencias dedicadas precisamente a fomentar la relajación y el bienestar emocional. A diferencia de los títulos de acción frenética o juegos MOBA que muchas veces son peor que la enfermedad, estos juegos te alejan radicalmente del estrés. Se centran en mecánicas pausadas, entornos agradables y una ausencia casi total de castigos. Un tipo de entretenimiento que ayuda a reducir los niveles de cortisol y ayuda a entrar en estados meditativos. Un verdadero bálsamo para la salud mental.
No se trata de pasar el tiempo per se, sino de encontrar espacios seguros donde el jugador tiene el control total del ritmo. Puede ser cuidar una granja virtual u organizar una habitación de manera meticulosa. Pero es un género que siempre ofrece una gratificación sin el estrés de cronómetros o «final bosses».
Stardew Valley
Este simulador de vida agrícola se ha convertido en una de las mejores referencias si lo que buscas es un refugio contra el estrés. En el juego, heredamos una vieja granja «del abuelo» y la transformamos en un próspero negocio a nuestro propio ritmo. Sin ningún tipo de presión externa. La repetición de tareas sencillas, como plantar semillas, regar los campos o recolectar madera, nos reconforta y ayuda a bajar las pulsaciones frente a una jornada de oficina.
Los cultivos crecen con el paso de las estaciones, entablamos amistad con carismáticos vecinos del pueblo, y todo libre de juicios y con un componente social amable. Una granja que se convierte en un retiro terapéutico.
Animal Crossing: New Horizons
La experiencia made in Nintendo Switch de mudarnos a una isla desierta y decorarla a nuestro antojo es, posiblemente, una de las maneras más puras de evadirnos que existen hoy en día. Lo que hace especial a este título es que el reloj del juego avanza al mismo ritmo que el de la vida real. Por lo que no tiene sentido ir con prisas o correr de un lado para otro.
Pescar en la orilla del mar, cazar mariposas o simplemente diseñar la distribución de los muebles en nuestra casa virtual hace que la mente se concentre en objetivos estéticos y placenteros. Un entorno de absoluta seguridad donde no hay enemigos ni conflictos. Donde podremos recuperar la calma mientras creamos un paraíso de bienestar y armonía total.
Unpacking
No todo tiene que ser cuidar de granjas o silas. A veces, la premisa puede ser tan simple como satisfactoria: sacar objetos de cajas y colocarlos en una nueva vivienda a lo largo de diferentes etapas en la vida de una persona. No encontrarás puntuaciones ni límites de tiempo. Solo el sonido relajante del papel de burbujas y el clic de los objetos cuando encajan en una estantería.
Una mecánica tan pausada que permite procesar emociones de manera sutil mientras vamos atando hilos de la historia del protagonista. Un ejercicio de introspección que ayuda a reducir la ansiedad y a centrar el pensamiento.
Gris
Esta aventura artística es toda una obra de arte visual que aborda el proceso de superación tras una experiencia dolorosa. Todo, a través del color y la música. La protagonista avanza por un mundo gris que va recuperando su viveza mientras resolvemos acertijos sencillos y exploramos paisajes de lo más bellos.
No hay peligros reales ni posibilidad de morir, por lo que no es terreno para la frustración. Y eso hace que nos sumerjamos en una atmósfera de paz absoluta. Si a ello le sumamos una dirección de arte sublime y una banda sonora bellísima, entramos en una experiencia única que nos ayuda a reflexionar sobre lo que vemos en pantalla.
