El ciclo de vida de la actual generación de consolas, que acaba de alcanzar su sexto año, se sumerge en una fase de incertidumbre. Cuando los grandes filtradores de la industria ya comenzaban a pensar en el inminente anuncio de Playstation 6, la situación ha dado un vuelco. Y es que todo parece indicar que la llegada de la nueva generación de consolas de Sony va a sufrir un retraso considerable.
Por lo tanto, las expectativas a corto plazo parecen diluirse en la nada. Y precisamente, esta noticia llega en un momento delicado que lo justifica todo: el sobrecoste de hardware previsto para 2026 y 2027. Por lo que Sony preferirá estirar la tecnología puntero de PS5 Pro antes de dar el salto a una nueva arquitectura.
Aun así, tenemos también más malas noticias, y esta vez con respecto a su precio. Lo más preocupante no es solo la espera, sino la tendencia económica que acompaña a dicho retraso. Los expertos advierten que no es solo el precio del hardware lo que preocupa, sino el origen de este precio: la escasez.
El retraso de PS6, condicionado por la arquitectura
La demora en el anuncio de PS6 no es solo una mera cuestión comercial para Sony. Más bien, se debe a la complejidad de la situación actual de software. Básicamente, la inmensa mayoría de los recursos a nivel mundial están siendo absorbidos por el desarrollo de la IA. Lo que supone que ante la falta de stock en diversos componentes, todo se encarece.
Por otra parte, Sony tiene que justificar que exista un salto tecnológico real y disruptivo. El pilar necesario para atraer a una nueva base de usuarios, y no quedarse en un pequeño salto con respecto a la reciente PS5 Pro. Esto quiere decir que debe haber avances importantes en el trazado de rayos, y de igual manera también un nuevo desarrollo de IA para el reescalado de la imagen. Todo eso requiere un tiempo de desarrollo y maduración que el proceso de fabricación todavía no ha alcanzado.
Este retraso extra puede evitar, también, problemas de suministro. Algo que Sony no quiere repetir después de los primeros años de vida de PS5. Pero este escenario también es problemático para los desarrolladores de juegos, pues se ven obligados a crear juegos intergeneracionales sin una fecha concreta para dar el gran salto. La PS6 pretende ser la consola definitiva para jugar a 4K de manera nativa y altas tasas de refresco, pero el panorama mundial actual no hace sino poner trabas en cualquier mejora concebida.
La preocupante evolución de precios en el mercado gaming
Uno de los aspectos que más preocupa a los usuarios es que parece que los precios de consolas, periféricos y juegos parecen estar lejos aún de tocar techo. La tendencia histórica en el sector es la del abaratamiento conforme avanzase la propia generación. Pero precisamente estamos viviendo el escenario opuesto: una PS5 Pro que dobla el precio de las ediciones «estándar».
Si a ello le sumamos que nos encontramos en un periodo de sobrecoste de cualquier hardware, cualquier anuncio de PS6 podría conllevar un precio prohibitivo que arruinase cualquier estrategia de Sony. Por lo tanto, este retraso, unido a la falta de hardware, nos hace pensar que nos encaminamos a un futuro donde la consola deje de ser un producto de consumo y se convierta en uno de verdadero lujo. En este escenario, es normal que muchos usuarios comiencen a dudar entre nuevos componentes de PC, o incluso un buen PC gaming, o una futura consola que no solo tardará en llegar, sino que puede ser la más cara de la historia de Sony.
