La estrategia de Microsoft con Windows 11 durante los últimos años ha estado marcada por una obsesión evidente: la Inteligencia Artificial. Desde la integración profunda de Copilot hasta el lanzamiento de la certificación «Copilot+ PC» para equipos con NPU integrada, la compañía con sede en Redmond ha introducido funciones basadas en IA de manera automatizada a través de sus actualizaciones.
Sin embargo, esta agresiva hoja de ruta no ha sido del agrado de la mayoría de los usuarios. Muchos usuarios e investigadores llevan mucho tiempo criticando la falta de transparencia a la hora de implementarla (la función Recuerdos fue una de las más polémicas) y, sobre todo, la imposibilidad de decidir qué componentes se instalan en sus equipos.
Afortunadamente, Microsoft sigue reconociendo sus errores y, además de mejorar el rendimiento general del sistema, también está trabajando para darle al usuario un mayor control sobre las funciones que realmente quiere utilizar.
Windows 11 permitirá gestionar y desinstalar los modelos de IA
Según ha detectado el medio Pureinfotech, la versión Windows 11 Insider Experimental Preview Build 26300.8553, disponible desde el pasado 29 de mayo, incluye en las opciones de configuración un apartado dedicado exclusivamente a los componentes de Inteligencia Artificial. Esta nueva función, que de momento se encuentra oculta en el sistema operativo, no solo permitirá a los usuarios monitorizar la IA de Windows 11 instalada en sus equipos, sino que, además, también permitirá desinstalarla.
El hallazgo, descubierto originalmente por investigadores del portal especializado Pureinfotech, revela una página oculta de administración donde los usuarios de Windows 11 podrán no solo monitorizar con lupa la IA que habita en sus ordenadores, sino también desinstalarla.
En esta sección, se mostrará el nombre del desarrollador o editor del modelo de IA, la versión exacta del software, la fecha en que se instaló de forma automática, el tamaño físico que ocupa en el almacenamiento del sistema y el uso total de recursos que ha consumido en el equipo.
Aunque por el momento la función está en fase experimental y no se ha activado de manera oficial para todo el público, las pruebas técnicas demuestran que ya es posible eliminar componentes específicos. El primer elemento que se puede borrar bajo este nuevo protocolo es Phi Silica, un potente modelo de lenguaje integrado localmente que está diseñado para ejecutar tareas de IA directamente en el hardware de los portátiles y ordenadores Copilot+ PC sin necesidad de conectarse a internet.
Mejora de rendimiento y más control para el usuario
La posibilidad de desinstalar estos componentes tendrá un impacto directo en el rendimiento del equipo, ya que los LLM que funcionan en local y las herramientas de IA pueden ocupar varios cientos de gigabytes de espacio de almacenamiento, espacio que los usuarios podrían aprovechar para videojuegos, aplicaciones o archivos personales. Además, consumen una gran cantidad de memoria RAM en segundo plano de manera constante.
Si esta característica supera la fase beta y llega a la versión estable de Windows 11, marcará un precedente importante: el usuario volverá a tener la última palabra sobre lo que se ejecuta en su propio ordenador, al menos hasta que a Microsoft le dé por volver a quitarle el control al usuario.
