Durante el verano, el calor es uno de los peores enemigos de los ordenadores y otros dispositivos, ya que hacen que aumente la temperatura de estos, produciendo un peor rendimiento, un mayor consumo, etc, por lo que es importante conseguir reducir ese calor.
Para ello, un usuario habría probado una forma de hacerlo muy simple, sin tocar nada de hardware, ni añadir nuevos dispositivos que disipen la temperatura, sino cambiando la superficie donde tenía apoyado su portátil, lo que muchos ni siquiera se habrían planteado.
¿Afecta la mesa al calor del ordenador?
Sí, y mucho más de lo que muchos creemos. Eso al menos es lo que ha podido comprobar un usuario con un portátil gaming, que consiguió bajar bastante la temperatura de su procesador simplemente cambiando la superficie sobre la que utilizaba el equipo. No tuvo que cambiar la pasta térmica, ni el voltaje, ni instalar ningún sistema de refrigeración extra.
El experimento se llevó a cabo mientras jugaba a Cyberpunk 2077, uno de los juegos que más puede exigir tanto a la tarjeta gráfica como al procesador. Con el portátil sobre una mesa de madera las temperaturas de la CPU oscilaban más o menos entre los 80 y los 90 grados. Sin embargo, cuando se colocó el equipo en una superficie metálica, las cifras descendieron hasta marcar entre 75 y 83 grados.
Putting your laptops ontop of a metal surface is actually insane for cooling (in AC room)
byu/MentalReserve2351 inGamingLaptops
Y pese a que estamos hablando de temperaturas de 15 grados, como se indica en muchos lugares, la realidad es que en la mayoría de ocasiones su reducción rondaba los 7-8 grados, los cuales, dependiendo del momento, pueden ser suficientes para que el PC no muestre bajadas de rendimiento, o incluso se llegue a apagar en situaciones extremas.
Y es que todo viene debido al diseño de muchos portátiles gaming. Estos equipos utilizan la parte inferior del chasis para introducir aire hacia el sistema de refrigeración, mientras que el aire caliente suele salir por las rejillas laterales o traseras. Por tanto, la superficie sobre la que se apoya el ordenador puede influir en la cantidad de aire que llega al interior, siendo este el que realmente va a enfriar el equipo.
Además, el metal tiene una capacidad de transferencia térmica mucho mayor que la madera, por lo que puede ayudar a disipar parte del calor que llega al chasis inferior. Esto no significa que cualquier mesa metálica vaya a producir automáticamente una bajada de varios grados, ya que el resultado dependerá del diseño concreto del portátil, de sus entradas de aire y de la temperatura ambiente, pero sí que será siempre una mejor superficie para apoyar cualquier dispositivo que emita calor.
Por eso, antes de recurrir a soluciones más complicadas, puede ser interesante probar algo tan sencillo como cambiar dónde colocamos el portátil. Mantenerlo sobre una superficie dura, evitar materiales que puedan bloquear las entradas de aire y, si es posible, elevar ligeramente la parte trasera son medidas gratuitas que pueden mejorar la refrigeración.
En realidad, aunque no se trate de una mesa metálica, elevar el equipo puede ayudar al flujo de aire y contribuir a que la temperatura sea más controlable. No es la primera vez que vemos problemas de temperatura por poner una simple pegatina en el dispositivo, tapando salidas de aire o incluso haciendo que no disipe bien el calor por el material del propio ordenador, así que no es de extrañar que podamos conseguir tanto solo moviéndolo de mesa.
