A falta de pocas semanas para la posible presentación de los nuevos MacBook Pro OLED, mucha gente está pendiente de sus características, y es que no solamente será el primer ordenador con pantalla táctil de Apple, sino que viene con más cambios importantes.
Entre ellos vemos un descenso del peso del equipo, algo que se agradece, debido al aumento en los últimos modelos, pero que, sin embargo, da que hablar, ya que sí, es más fácil de llevar de un lado a otro, pero si eso reduce componentes como el tamaño de la batería, o el número de ventiladores, la cosa cambia.
El MacBook Pro OLED tendrá peor autonomía
La principal duda de todo el mundo con el nuevo modelo que sacará Apple está en la batería. Si Apple consigue hacer que el MacBook Pro sea bastante más ligero, algo tendrá que cambiar en su interior, y la batería es uno de los componentes que más espacio ocupa y que más pesa. Por ahora no está claro si tendrá menos capacidad, pero es una posibilidad que ya está generando dudas.
Y aquí está el problema. Una de las cosas que más valoramos de un MacBook Pro es precisamente su autonomía. De poco sirve tener un portátil más ligero si después tenemos que llevar el cargador encima todo el día porque la batería dura bastante menos.
También hay dudas con la refrigeración. Los MacBook Pro no son precisamente equipos sencillos por dentro, sobre todo cuando hablamos de las versiones con chips más potentes. Si Apple reduce el espacio disponible, tendrá que conseguir que todo siga funcionando bien sin que las temperaturas se disparen, por lo que quitar ventiladores no lo vemos como la opción más recomendable.
Esto lo podremos ver sobre todo cuando utilizamos el ordenador para tareas pesadas, como editar vídeo, trabajar con fotografías o incluso algunas aplicaciones que hacen trabajar al procesador durante bastante tiempo. En esos casos, una buena refrigeración es bastante más importante que ahorrar unos cuantos gramos de peso.
Y tampoco hay que olvidar los puertos. Apple ya hizo algo parecido hace unos años, cuando apostó por hacer los MacBook Pro más finos y eliminó conexiones que muchos usuarios utilizaban a diario. Con el tiempo acabó recuperando HDMI, el lector de tarjetas y otros puertos, así que sería curioso que volviera a hacer algo parecido.
Por eso, el nuevo diseño puede ser una buena noticia, pero dependerá de cómo lo consiga Apple. Que el MacBook Pro pese menos está muy bien, especialmente si lo tenemos que llevar todos los días de un sitio a otro. El problema sería que para conseguirlo tuviéramos que perder autonomía, refrigeración o conexiones. Es Apple, por lo que entendemos que harán las cosas bien y no debería sobrecalentarse o tener una duración de batería ridícula comparado con otros modelos anteriores, pero quién sabe, la preocupación está ahí.
Al final, unos cientos de gramos menos pueden parecer mucho cuando vemos las cifras, pero en el día a día quizá nos importe bastante más que la batería aguante todo el día. Ahora queda por ver qué ha tenido que sacrificar Apple para conseguir ese nuevo diseño, ya que puede que nos sorprenda, y nada de lo mencionado se toque o acabe reduciéndose.
