A lo largo de los años, Apple siempre ha procurado ser quien marque el ritmo de la industria tecnológica con movimientos que, tanto para bien como para mal, acaban influyendo en el resto de fabricantes. Sin embargo, no todas sus decisiones han sido acertadas ni tampoco pioneras, y esto es precisamente lo que, bajo nuestro punto de vista, podría terminar sucediendo en torno al último rumor: quieren ponerle pantalla táctil OLED a sus MacBook Pro de próxima generación.
Un portátil Apple siempre se ha definido por tres cosas: productividad, portabilidad y diseño. En cambio, las pantallas táctiles siempre han estado reservadas para la familia iPad, que cubren a la perfección con las necesidades de quienes necesitan una pantalla táctil y, si lo necesitan, hay varios accesorios con los que añadirles un teclado. Un MacBook Pro táctil no solo rompería con esa filosofía, sino que también entraría en colisión directa con el iPad.
Pero no adelantemos acontecimientos y vamos a entrar en materia.
La filtración: un MacBook Pro OLED con pantalla táctil para 2027
El reconocido analista Ming-Chi Kuo ha asegurado que Apple se encuentra desarrollando un MacBook Pro con pantalla táctil OLED, cuya fabricación comenzaría en 2026 y saldría al mercado en 2027. Sería la primera vez que la firma apuesta por introducir un portátil con pantalla táctil, aunque es cierto que ya hace bastante tiempo que muchos otros fabricantes lo hacen, por lo que de primeras no estarían innovando en nada, ni mucho menos. Nosotros mismos hemos analizado muchos portátiles con pantalla táctil OLED desde hace meses.
Según el informe, la intención de Apple sería que MacOS adoptara gestos y funciones propias de iPadOS, acercando ambos ecosistemas de una manera natural. No se trataría además de una característica exclusiva de la gama alta, ya que el informe también señala otros modelos como los MacBook Air o incluso versiones más económicas, y esto refuerza todavía más la idea de que Apple podría estar explorando una convergencia entre sus ecosistemas.
De hecho, si eres usuario de Mac te habrás fijado en algunos cambios que a primera vista parecían intrascendentes, pero que realmente parecen diseñados para ir adaptando la interfaz a un modelo táctil, como iconos más grandes y menús adaptados.
¿Por qué sería un error? Por el iPad
Aunque sobre el papel todo esto pueda sonar como un salto evolutivo (si bien como ya hemos mencionado, Apple llega bastante tarde con respecto a otros fabricantes), introducir una pantalla táctil en los MacBook Pro es, a mi juicio, un error estratégico. El motivo principal es la redundancia, porque Apple ya tiene el iPad para eso y a nadie le cabe duda de que es un éxito de ventas, concebido precisamente para aprovechar al máximo la interacción táctil, con aplicaciones optimizadas y un ecosistema que gira alrededor de esa experiencia táctil.
Si un usuario quiere un MacBook es porque busca, precisamente, lo que hemos señalado antes: productividad, portabilidad y diseño. Con su teclado, su trackpad, potencia de sobra y gran capacidad de movilidad. Si quiere tocar y dibujar, simplemente se compra un iPad. Mezclar ambos conceptos es un error, y Apple corre el riesgo de diluir la personalidad de cada producto y crear más dudas que ventajas.
Además, hay que tener en cuenta las implicaciones prácticas. Una pantalla táctil en un portátil no solo introduce problemas de ergonomía (al final, estás separado de la pantalla y la postura para interactuar con ella con los dedos no es natural), sino también de diseño y durabilidad, con huellas de dedos en un panel que debería mantener la máxima calidad visual. De hecho, ya en 2010 el propio Steve Jobs dijo en una conferencia de AllThingsD que la tecnología táctil en superficies verticales es «terrible para la ergonomía», algo que fue reafirmado en 2018 por Craig Federighi, vicepresidente de ingeniería de software, quien declaró a Wired que «levantar el brazo para tocar la pantalla es algo bastante fatigoso».
A esto hay que sumar que MacOS no está pensado para utilizarse con los dedos, si bien como hemos comentado antes Apple ya está introduciendo modificaciones al respecto, pero el hecho es que adaptarlo para una experiencia táctil completa lo dejaría a medio camino entre MacOS y iPadOS. En lugar de innovar en áreas que de verdad importan como la autonomía, la refrigeración o el rendimiento, la compañía estaría apostando por una novedad vistosa pero poco útil a la hora de la verdad.
