Microsoft no está pasando por su mejor momento en relación a las consolas, y es que, pese a que tienen múltiples negocios, como el Game Pass, la nube, etc, la mayoría de sus ingresos de Xbox vienen de su fuente habitual, la venta de consolas y juegos para esta, lo que supone el 80% de sus ganancias, ya que, sin consolas, tampoco hay estos servicios.
Y es que el problema no es solo vender consolas, sino que todo su negocio depende de que la gente siga usando la Xbox, ya que, como decíamos, el resto de servicios no generan tanto por sí solos, si no se venden más consolas, conseguir suscripciones a Game Pass, o que la gente pague por extras, resulta complicado, ya que tocan un techo.
De dónde provienen los ingresos de Xbox
Al final, todo gira alrededor de algo bastante sencillo, y es que la consola sigue siendo el centro de todo. No porque vender una Xbox dé muchísimo dinero por sí sola (apenas hay margen en la venta física de esta), sino porque es lo que mete a la gente dentro del ecosistema. A partir de ahí es cuando empieza lo importante.
De hecho, Asha Sharma, que está dentro del equipo directivo de Xbox, lo explica bastante claro: las consolas como tal dejan menos dinero que otros negocios como el software o los servicios. Vamos, que vender hardware no es donde está el gran beneficio. Aun así, sigue siendo fundamental, porque sin consolas no hay jugadores dentro del ecosistema… y sin jugadores, todo lo demás se cae.
Cuando alguien se compra una consola, lo normal es que no se quede ahí. Compra algún juego, se suscribe a servicios, prueba cosas nuevas… y poco a poco va generando ingresos casi sin darse cuenta. Ese es el modelo que ha funcionado durante años y el que, en el fondo, sigue sosteniendo todo, ya que al comprar una consola no tienes nada sin adquirir algo más.
El problema viene cuando deja de entrar gente nueva al mismo ritmo. Si no hay nuevas consolas en casas, hay menos jugadores comprando juegos, menos gente probando Game Pass y menos movimiento en general. Es como una cadena, si falla el primer paso, todo lo demás se enfría. Y en una época con tantos tipos de consolas y marcas, es complicado hacerse un hueco, a diferencia de hace una década, donde lo tenían mucho más fácil, y la lucha era entre 2.
Y claro, por mucho que Microsoft haya intentado empujar otras vías, como la nube o las suscripciones, ninguna termina de despegar del todo sin esa base detrás. No es que no funcionen, es que por sí solas todavía no tiran del carro, aunque Game Pass esté pensado para jugadores de PC.
También hay un detalle importante que a veces se pasa por alto, y es que no todo el mundo consume de la misma manera. Hay jugadores que entran fuerte en el ecosistema y gastan bastante, pero otros simplemente compran la consola y juegan a lo justo. Eso hace que depender tanto de este modelo tenga su riesgo.
Por eso la preocupación no es solo vender menos consolas, sino todo lo que viene después. Si esa rueda gira más despacio, se nota en todo. Y ahora mismo, según lo que cuentan desde la propia Xbox, es justo lo que está pasando. Hace años que no sale una nueva generación, y muchos esperan la próxima para adquirir un nuevo equipo, el cual deberá volver a competir contra Sony, lo cual tampoco es nada fácil, por lo que veremos cómo se las ingenia Microsoft para que sus ganancias no se reduzcan drásticamente.
