Durante los últimos meses, hemos hablado sobre la subida del coste de componentes como la memoria RAM o los SSD, sin embargo, parece que no tienen techo, y algunos modelos como los DDR5 alemanes habrían incrementado el precio en casi un 500% desde el verano pasado.
En el día de hoy, veremos esta noticia más detalladamente, aunque su resumen es claro, y es que comprar una RAM a día de hoy vale mucho más que meses atrás, y parece que no han tocado techo, por lo que podríamos hablar de muchos más años a precios elevados.
Cuánto vale la RAM en 2026, y por qué tan cara
Si hace un año te hubiesen dicho que algunos kits de memoria DDR5 iban a costar casi cinco veces más, probablemente no te lo habrías creído. Sin embargo, eso es justo lo que ha ocurrido en Alemania (aunque el resto de países no nos quedamos atrás), donde el seguimiento de precios de varias tiendas muestra subidas que llegan hasta el 448% respecto a julio de 2025. No todos los modelos han aumentado tanto, pero sirve para hacerse una idea de lo mucho que se ha encarecido este componente.
Eso sí, tampoco hay que pensar que cualquier módulo de RAM cuesta ahora cinco veces más. Hay diferencias importantes entre unos modelos y otros. Los kits de mayor capacidad, como los de 64 GB, y los que ofrecen velocidades más altas son los que más han subido. En cambio, otros más básicos también son más caros que antes, pero el incremento ha sido bastante menor (pese a que excesivo para solo un año).
¿Y qué está pasando para que los precios no dejen de subir? La explicación no está en que ahora fabricar memoria sea mucho más difícil, sino en que los fabricantes están centrando buena parte de su producción en un mercado que les da más beneficios: la inteligencia artificial y los centros de datos. Es ahí donde se está utilizando una enorme cantidad de memoria, así que las empresas prefieren destinar sus fábricas a cubrir esa demanda antes que producir módulos para los PC de toda la vida.
Por ese motivo hay menos unidades disponibles para el mercado y, cuando la oferta baja pero la demanda sigue siendo alta, los precios terminan disparándose, siendo el usuario común quien acabe pagándolo. Es la misma situación que ya hemos visto durante otros momentos complicados del mercado del hardware, aunque esta vez todo apunta a que podría alargarse más de lo que muchos esperaban.
La mala noticia es que tampoco parece que vayamos a volver pronto a los precios tan bajos que vimos hace uno o dos años. Puede haber semanas con pequeñas bajadas o alguna oferta interesante, pero la mayoría de expertos cree que la memoria seguirá siendo un componente caro durante bastante tiempo.
Si estabas pensando en ampliar la RAM porque tu ordenador ya se queda corto, quizá no tenga sentido esperar eternamente a una gran rebaja que puede que nunca llegue. En cambio, si tu equipo todavía rinde bien y simplemente querías aprovechar para poner más memoria, probablemente sea mejor tener un poco de paciencia y estar atento a ofertas puntuales, porque entre unas marcas y otras todavía hay diferencias de precio bastante importantes.
