Pese a que todos conocemos a Intel como una de las empresas más valoradas del sector, también ha tenido sus fracasos, y no todo lo que han hecho durante su historia, funcionó. Larrabee, Itanium: puede que te suenen estos nombres, aunque posiblemente no sepas exactamente qué fueron.
En el día de hoy, veremos esos fracasos que toda empresa de éxito ha tenido, para comprobar que llegar lejos no es cuestión de suerte, y también hay proyectos que no llegan a ser lo que se esperaba sobre papel. Resulta bastante interesante si te gusta la historia de la evolución de la tecnología.
Los malos momentos de Intel
Si hay dos nombres que resumen bastante bien que Intel no siempre acierta, esos son Itanium y Larrabee. Seguramente te suenan de oídas, pero no es raro no tener claro qué fueron exactamente… ya que si no tienes una edad, no los recordarás, ya que al no acabar implementándose en nuestro día a día, muchos no saben ni de qué hablamos.
El caso de Itanium es curioso. La idea era prácticamente reinventar cómo funcionan los procesadores, dejando atrás la arquitectura x86 que llevábamos usando toda la vida. Sobre el papel sonaba a revolución total, algo pensado para el futuro. El problema es que ese “futuro” no era compatible con el presente. Mucho software no funcionaba bien, o directamente no funcionaba, y eso frenó muchísimo que acabásemos viéndolo. Mientras tanto, otras soluciones como los 64 bits de AMD, encajaban mejor con lo que ya existía. Al final, Intel tuvo que dar marcha atrás y adaptarse a lo que el mercado realmente estaba usando.
Luego está Larrabee, que fue su intento de meterse en el mundo de las tarjetas gráficas. La idea no era mala: usar muchos núcleos x86 para hacer tanto gráficos como cálculo en paralelo. Sonaba flexible y potente, pero en la práctica no conseguía competir con las GPUs de NVIDIA o AMD, que estaban mucho más optimizadas para ese tipo de tareas. Entre retrasos y un rendimiento que no convencía, el proyecto acabó cancelándose antes de llegar al gran público.
Y si miramos más cerca en el tiempo, también hay tropiezos importantes. Los retrasos con los 10 nm, por ejemplo, hicieron que Intel perdiera parte de su ventaja frente a la competencia. Y con las Intel Arc pasó algo parecido: mucho hype, pero un arranque con problemas de drivers y resultados algo irregulares. No será el último fracaso de la empresa, pero también hay que ver sus éxitos, pues sigue estando en el top que nadie puede negar.
En resumen, esto nos deja algo claro, y es que incluso las empresas más grandes pueden equivocarse. Y muchas veces, no es por falta de ideas, sino por cómo se ejecutan. Aunque al final este tipo de errores son los que hacen crecer más a estas, ya que sí, puede que se equivoquen, pero para conseguir los mejores resultados, muchas veces vienen de ideas así de locas que acaban funcionando, por lo que si nunca tienes un error, posiblemente es que no estés arriesgando lo suficiente, y por tanto, el éxito puede que tampoco llegue nunca.
