Análisis: Corsair Carbide 275R

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Corsair da un giro de 180 grados con respecto a su última Carbide. Al menos respecto de la estética. Si bien la Carbide Spec Omega era una caja fiel sucesora de la Spec Alpha en la que las formas angulosas y agresivas eran la tónioca general, la Carbide 275R se caracteriza justo por lo contrario. Líneas rectas, estética totalmente sencilla, austera y, porque no decirlo, elegante.

ASPECTO EXTERNO. EL EMBALAJE 

Poco nos vamos a detener en el embalaje si tenemos en cuenta que no cambia la estrategia de Corsair al respecto. Una caja de cartón neutro, con dibujos de la caja, características y algunas especificaciones de la misma. Eso sí, la caja, como es habitual, viene muy bien protegida para un transporte seguro y sin sobresaltos a la hora de recibir el chasis en nuestro domicilio.

 

Rodeada por dos grandes planchas de poliespan, el chasis se mantiene inmóvil dentro del embalaje. Además, el propio cristal templado viene perfectamente protegido con otra plancha más fina. Por último, el chasis viene envuelto dentro de una bolsa de plástico con el fin de evitar arañazos o rayones indeseables.

ASPECTO EXTERNO. EL EXTERIOR DE LA CAJA

La estética de la caja, como hemos dicho hace unos instantes, es totalmente cuadrada, lineal, sencilla y sin ningún detalle especial que llame la atención. Desde mi punto de vista, la elegancia se encuentra en la sencillez y es aquí en donde esta caja despliega todo su atractivo. Por otro lado los materiales acompañan y es que parece que Corsair se ha “abonado” al acero secc que ya utiliza en todas sus cajas de gama media y gama baja aunque con un cuidado que parece aluminio cepillado. Sin duda estos materiales dan a los chasis de Corsair una sensación de robustez fuera de toda duda.

Otra de las grandes novedades que Corsair y otros fabricantes de caja han añadido es la de poner cristal templado en el lateral de ventana. Un cristal que ocupa todo el lateral y dan ese plus de elegancia que muchos usuarios venían demandando. Eso sí, este lateral de cristal multiplica exponencialmente el peso de la caja que la hace difícil de transportar. El cristal se puede quitar sacando los cuatro tornillos de cabeza gorda que hay en cada esquina y que se pueden quitar con una llave allen que ya incorpora de serie Corsair con la caja.

En el lateral opuesto poco que decir. Una plancha de acero negro aunque, como decíamos anteriormente, la sensación de calidad es espectacular. La plancha posterior se puede quitar, sacando dos tornillos de cabeza gorada que pueden ser quitados sin necesidad de utilizar un destornillador.

El frontal de la caja es totalmente liso. Y en este caso está fabricado en plástico.  La superficie negra solamente destaca por el logo de Corsair que hay en la parte inferior de dicho frontal. La pregunta obligada es por donde entra el aire fresco del exterior siendo el frontal una de las principales zonas de entrada de aire en todos los chasis. El aire entra exclusivamente por los orificios longitudinales que Corsair ha abierto en los laterales delanteros de la caja, como podéis ver en la segunda foto. Esta estrategia la utiliza ya muy a menudo y desde hace mucho grandes fabricantes como Silverstone en sus cajas.

El frontal de plástico se puede extraer con gran facilidad y nos da acceso al gran filtro antipolvo que ocupa toda la parte delantera del chasis. Además podemos ver los tres huecos para instalar, si se desea, hasta tres ventiladores de 120 mm o incluso una refrigeración líquida de 360 mm.

La parte trasera no introduce ninguna novedad con lo que encontramos habitualmente. El hueco para la fuente de alimentación en la parte inferior, las habituales siete ranuras de expansión y en la parte superior el hueco para poder instalar un ventilador de 120 mm que sea capaz de extraer el aire caliente que se genera en el interior de la caja. El detalle de Corsair, aunque sencillo, es bastante útil y es la posibilidad de poder mover el ventilador unos centímetros hacia arriba o hacia abajo en función de donde se instale el disipador de aire del procesador gracias a las cuatro ranuras que permiten ese juego al atornillarlo.

Vamos a la parte superior donde se vuelve a notar la sencillez de esta caja. Corsair renuncia a las típicas tapas de plástico que ayudan a esconder los ventiladores si optamos por poner los en la parte superior. Tan solo encontramos un filtro antipolvo tapando los huecos para los tres ventiladores de 140 mm que el fabricante nos deja incluir.

En la tercer foto podéis ver que el fabricante deja un hueco entre el final de los ventiladores y el tope que impone el final de la caja. Este hueco tiene más importancia de la que parece porque evita que el ventilador pegue con la parte superior de la placa cuando la instalemos y evita el gran problema de las interferencias ventiladores-placa de las que muchos chasis, incluso modernos, adolecen.

Por cierto, un detalle muy interesante es que los filtros antipolvo que Corsair monta en la parte frontal y superior de su Carbide 275R están montados mediante un sistema de imanes que permiten quitarlos y ponerlos con suma facilidad. Sin duda un detalle de agradecer; el acceso es sencillo, por un lado, y además son fáciles de quitar para lavarlos cuantas veces queramos.

Por cierto, los botones y conexiones frontyales de la caja se encuentran en la propia parte superior de la misma con lo que el acceso para el usuario es sumamente sencillo. De izquierda a derecha podemos encontrar el botón de power, el botón de reset, los conectores para micrófono y auriculares ya habituales en todas las cajas y dos puertos USB 3.0. Los puertos USB 2.0 ya tienden a desaparecer en todas las cajas, como era de esperar.

 

Terminamos el análisis externo yendo a la parte inferior de la caja donde encontraremos el tercer filtro antipolvo justo a la altura donde la fuente de alimentación se asienta en la caja. En este caso no va mediante imanes pero si se mete en un rail que también hace muy sencilla su extracción y lavado.

Además, si os fijáis, Corsair opta por poner las cuatro patas en forma circular tradicionales con terminaciones en goma para conseguir la estabilidad de la caja y evitar las fatídicas vibraciones de la caja cuando el sistema está en funcionamiento.

EL INTERIOR DE LA CAJA

El interior es bastante amplio y bastante diáfano, facilitando, desde el principio, el montaje de sistemas ATX sin el más mínimo inconveniente. Y decimos ATX porque estamos ante una Mid-Tower o lo que es lo mismo, un chasis que no soporta ni E-ATX ni, por supuesto, XL-ATX.

Sin duda presenta las mismas señas de identidad de la gran mayoría de las cajas de Corsair en su interior aunque esta presenta una peculiaridad que no muchas cajas de Corsair de gama media presentan y es que separa perfectamente la zona donde descansa la fuente de alimentación del resto gracias al carenado que le han puesto a la caja.

Con la vista que os hemos puesto más arriba no podemos ver el espacio que tenemos para poder instalar una fuente de alimentación de gran longitud, pero si damos la vuelta a la caja y la vemos desde el lado contrario podemos observar que el espacio, si bien se antoja un poco justo con la jaula de discos de 3,5″, quitando dicha jaula no tendríamos ninguna limitación.

Si os fijáis en la foto de abajo, el carenado ya lleva su hueco (con su correspondiente protección de goma) para poder pasar los cables de la fuente si no son lo suficientemente largos para pasarlos por detrás de la caja. Además, el carenado presenta una rejilla en forma de “nido de abeja” para facilitar el flujo de aire caliente de la fuente de abajo a arriba. Si no fuera por ese escape de aire caliente, el calor concentrado dentro de la zona de asentamiento de la fuente podría ser fatal para la propia fuente.

Si nos fijamos en el frontal de la caja desde el interior, podemos ver con más claridad la posibilidad de instalar 3 ventiladores de 120 mm o un radiador de 360 mm gracias al corte que tiene el carenado justo en la parte delantera de la caja.

Corsair incluye de serie un solo ventilador de 120 mm de los tres que se pueden instalar.

La caja presenta el hueco ya habitual para poder cambiar el backplate de un disipador sin necesidad de quitar la placa y ademas presenta los huecos necesarios para poder facilitar la gestión de cables mandando dichos cables a la parte posterior de la caja.

Y la parte superior, como os decía cuando hablábamos del análisis externo, permite la instalación de radiadores de hasta 360 mm sin problemas.

En la parte trasera se sitúa el segundo ventilador que Corsair pone de serie y se puede mover con cierta holgura gracias al carril que ha diseñado Corsair.

Si damos la vuelta a la caja y hacemos una vista de la parte posterior podemos ver, en la parte inferior, la jaula para dos discos de 3,5″ que, como en todas las creaciones de Corsair, es totalmente extraible y podría facilitar la instalación de fuentes de gran longitud.

La jaula contiene las dos bandejas que se pueden sacar para instalar el disco de 3,5″ con total sencillez y por supuesto con un sistema de instalación sin tornillos.

Justo por encima del carenado, tenemos las dos bandejas para discos de 2,5″. La sencillez de la instalación de estos discos es una tónica general en los chasis de Corsair que ya utiliza el sistema de forma habitual en todas sus cajas.

Por cierto, la caja de los accesorios está dentro de una de las bandejas y nos incluye toda la tornillería necesaria para poder instalar un equipo completo dentro de la caja y, por supuesto, nos sobrarían tornillos. Si bien es cierto que poco más nos facilita Corsair excepto dichos tornillos y algunas bridas para mejorar la gestión de cables.

Quizás echamos de menos un detalle tan sencillo como el de etiquetar las bolsitas con el uso para el que estaría destinado cada juego de tornillos.

CONCLUSIÓN

La estética sencilla y elegante, el uso de materiales muy bien trabajados y un diseño cuidado, hacen de esta caja una muy buena opción por precio y por facilidad de montaje como una muy buena opción para aquellos que quieran montar soluciones ATX.

Reconozco que la estética es importante y hace inclinar la balanza en muchas ocasiones en función del gusto de quien escribe estas líneas. En mi caso en particular, este tipo de cajas sobrias, cuadradas y fabricadas a la antigua usanza le dan un toque de elegancia al chasis que no le dan las formas agresivas y angulosas de otras creaciones como la Carbide Spec Omega; pero esto es lo verdaderamente bonito del diseño y la estética que, desde el punto de vista desde el que se mire, podemos concluir que una caja recibe el apelativo de “bonita” o no.

En cuanto al tema de la gestión de cables, los huecos que Corsair ha abierto en la caja son más que suficientes pero, una vez más, el espacio en la parte posterior de la caja se nos hace muy justa para albergar todo el cableado de un sistema a no ser que forcemos un poco la colocación de los cables.

La eliminación de funcionalidades que ya no se utilizan habitualmente es otra de las ventajas que Corsair explota; bien sea por la ausencia de las bahías de 5,25″ o por la cada vez menor capacidad de las jaulas para poner discos mecánicos de 3,5″ hacen de esta caja una caja que se está sabiendo adaptar a los nuevos tiempos de la inexistencia de lectores de CD/DVD o de la irrupción en el usuario de los discos M.2 o discos de estado sólido en general.

Todo esto además dentro de un precio que está al alcance de muchos bolsillos y que, en principio, no supondría un desembolso superior a los 100 euros.

VENTAJAS

  • Una elección de materiales muy cuidada incluyendo el panel lateral de cristal templado
  • Una estética discreta y elegante
  • La separación entre la zona de la fuente y la placa
  • Inclusión de filtros en la parte frontal, inferior y superior de la caja

INCONVENIENTES

  • Se agradecería un mayor espacio en la parte posterior para la gestión del cableado
  • No compatible con placas E-ATX o XL-ATX

Revisado por Miguel Ángel Rodríguez el 06 marzo 2018

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