E-ATX, ATX, micro ATX: diferencias y qué formato de placa base necesitas

Formatos de placa base hay muchos en el mercado, cada uno de ellos orientado a un tipo de uso del ordenador más o menos específico. En este tutorial veremos cuáles son los principales formatos de placas y cuál suele ser el uso en las que se suelen emplear dentro de los sistemas de manera habitual.

Para hacer lo más sencillo y fácil de seguir, en este tutorial nos vamos a centrar en aquellos modelos de placa base que hayan tenido o tengan cierta significación en el mundo del hardware informático, dado que, a fecha de hoy, hay unos 40 formatos de placas base que se utilizan o se han utilizado dentro de los ordenadores personales en diferentes periodos de tiempo.

Placa base E-ATX

También denominado Extended ATX es un factor de forma cuyas dimensiones son de 305 x 330 mm, lo que las hace sensiblemente más grandes que las placas ATX, aunque sus taladros son parcialmente compatibles con éstas.

El formato E-ATX se emplea bastante para ordenadores como estaciones de trabajo y servidores. Con placas base donde se montan dos sockets y admiten, como norma, la instalación de hasta 8 módulos de memoria RAM. Son bastante comunes, por ejemplo, en la gama HEDT tanto de AMD como de Intel.

Aunque, en teoría, el formato E-ATX es una evolución del ATX, no siempre los taladros coinciden con los de este último formato. Por tanto, es conveniente asegurarse, antes de comprarlas, si nuestra caja de PC admite este formato o no.

Placa base ATX

Las primeras placas base que siguen el factor de forma ATX llegan al mercado en el año 1995 de la mano de Intel. Este formato de placa tiene unas dimensiones de 305 x 244 mm (aunque algunos fabricantes de placas emplean medidas algo menores), y se ha acabado convirtiendo en estándar de facto por el que se realiza la producción de placas base del mercado.

El uso de estas placas es muy variado, no habiendo un uso típico. Por lo tanto, es normal encontrar este tipo de placas tanto en sistemas de oficina, como en equipos para trabajar o equipos gaming. Normalmente tienen hasta 7 ranuras de expansión y hasta 4 ranuras para módulos de memoria RAM. El número de conectores SATA que se instalan en estas placas base suele oscilar entre los 4 y los 6 conectores. Aunque hay modelos de gama alta que pueden llevar hasta 8 de estos conectores.

En general, las placas base en formato ATX se suelen considerar «gama media». Y, por lo general, este factor de forma es el más empleado por la mayoría de usuarios domésticos.

Placa base micro ATX

Desarrollada en el año 197 como un factor de forma evolucionado del antes mencionado ATX, pero un 25% más pequeño (sus dimensiones son de 244 x 244 mm). De hecho, este formato de placa base se desarrolló par ser expresamente compatible con las ATX.

Los cuatro taladros superiores suelen coincidir con los de la placa base ATX, pero los dos inferiores, no.

Generalmente, este tipo de placas es muy usada para ordenadores de oficina y para ordenadores de pequeño tamaño, como los que se montan en las cajas HTPC o ciertas configuraciones gaming de bajo coste. Como norma, suelen tener espacio para la instalación de 4 tarjetas de expansión, aunque esto puede variar por modelos.

También tienen espacio para la instalación de hasta 2 módulos de RAM. Aunque algunos modelos pueden llegar hasta 4 ranuras para la RAM. Incluso hay modelos que usar memoria RAM SO-DIMM (aunque esto es más normal en las placas base mini ITX).

Placa base mini ITX

Este factor de forma fue desarrollado por el fabricante de placas VIA en el año 2001. Sus dimensiones habituales son de 170 x 170 mm y sus cuatro taladros suelen coincidir con los cuatro situados en la parte izquierda y central que emplean las placas en formato ATX.

Estas placas suelen estar muy integradas, con una gran densidad de componentes por cm2. Dado que todo está tan junto, hay muchas veces que la instalación de disipadores de grandes dimensiones acaba creando problemas de compatibilidad con la tarjeta gráfica o con la memoria RAM.

Estas placas solo llevan una ranura para tarjetas de expansión y es habitual que lleven solo dos ranuras para módulos DIMM de memoria RAM. Aunque, como ya hemos comentado previamente, tampoco es raro ver modelos que usan ranuras para SO-DIMM. Así mismo, la posición de los conectores de la placa no suele seguir ningún estándar de diseño. Y es bastante frecuente que los fabricantes instalen las ranuras M.2 para SSD, en la parte posterior de las placas base de este formato.

Las placas base mini ITX se suelen usar en sistemas en los que prima el poco espacio físico que pueden ocupar. Son, por tanto, muy usadas en servidores SOHO o en sistemas de entretenimiento HTPC. Debido a que su diseño es bastante complejo, suelen ser sensiblemente más caras que los modelos micro ATX normales.