El chipset Intel 300 Series podría integrar WLAN y controladora USB 3.1

Escrito por Rodrigo Alonso

Con la llegada de la octava generación de procesadores Intel Core, de nombre Coffee Lake, que está programada para la segunda mitad del presente año, el fabricante también introducirá la nueva familia de chipsets 300 Series, seguramente con nombres Z370, H370 y B350 Express inicialmente, y que por lo visto traerán consigo su propia controladora WLAN y USB 3.1.

Inicialmente, Intel lanzará procesadores de cuatro y seis núcleos físicos para la gama media, seguidos más tarde -seguramente en el primer trimestre de 2018- de las variantes de más baja gama con dos núcleos. Todavía no se sabe si la nueva generación de procesadores traerá consigo un nuevo socket (probablemente sí dados los precedentes), pero sí es seguro que Intel estrenará el chipset 300 Series que, en su gama alta (Z370) contaría con controladoras integradas para la red inalámbrica WLAN e incluso para USB 3.1. Éstas controladoras estarían fabricadas en conjunto con fabricantes como Realtek, Broadcom y ASMedia.

De hecho, Intel ya tiene acceso a numerosas patentes tanto de controladoras WLAN como USB, por lo que no les resultaría complicado integrar éstas en su chipset para dar soporte a WiFi 802.11 ac R2 y Bluetooth 5.0, por lo que las placas base ya contarían en ese caso con puertos USB 3.1 de segunda generación. Antes decíamos que ésto se vería en la gama alta de placas, pero no significa que las inferiores lo puedan llevar también; y es que un indicativo de ésto es que se supone que también contarán con éstas controladoras en los SoC Gemini Lake de gama baja, la generación que sucederá a la actual Apollo Lake.

Ya sabéis que la intención de Intel es la de seguir miniaturizando todos sus componentes, por lo que integrar las controladoras que hemos mencionado en el chipset es un paso lógico para ello. Ya veremos qué sucede al final puesto que por el momento no hay ninguna confirmación oficial por parte del fabricante, pero en cualquier caso además de ser lo más lógico sería el paso natural en la evolución de la arquitectura. Queda poco para que llegue la octava generación de procesadores y salgamos de dudas, de todos modos, así que no tendremos que esperar mucho más.

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