Cuáles son las diferencias entre una tarjeta gráfica dGPU y una iGPU

Todos hemos escuchado o leído de las iGPU o de las dGPU, cuando se está hablando de las tarjetas gráficas. Y saber cuáles son las diferencias entre un tipo y el otro es muy importante. Especialmente, dado que uno de estos tipos siempre va a rendir bastante menos que el otro. Por ello, en este artículo vamos a analizar las diferencias que podréis encontrar si vuestro PC monta una iGPU o una dGPU como tarjeta gráfica.

Qué es una iGPU

Las siglas iGPU significan «integrated Graphics Processing Unit». Es decir, es una tarjeta gráfica integrada. O lo que es lo mismo: un procesador al que se le ha anexado una serie de unidades de cómputo, que realizan las funciones de una tarjeta gráfica convencional.

En esta categoría podemos encontrar todos los procesadores Intel Core desde su segunda generación. Así como todas las APU de AMD. La cuestión es que el núcleo de cálculo y el núcleo gráfico están unidos en un mismo PCB. Al menos, actualmente. Porque las primeras iGPU se integraban en el chipset de las placas base.

Las ventajas que aportan este tipo de tarjetas gráficas es evidente. Con este tipo de tarjetas gráficas integradas, el usuario tiene inmediatamente capacidad para usar su PC. No necesita añadir nada más. Es por ello que, siempre se han usado en sistemas baratos, que no requieren grandes prestaciones en juegos de su tarjeta gráfica. Sistemas como los de las oficinas o la gran mayoría de portátiles.

Aunque, ojo: algunas de estas iGPU son bastante potentes. E incluso, son capaces de hacer funcionar juegos a resolución 1080p (aunque con los detalles al mínimo, claro). Y es que los últimos modelos, tanto de AMD como de Intel, desdibujan cada vez más la línea de rendimiento de ambos tipos de gráficas.

Qué es una dGPU

Si las siglas iGPU hacen referencia a una tarjeta gráfica integrada. Las siglas dGPU significan «dedicated Graphics Processing Unit». O tarjeta gráfica dedicada. Es decir, es una tarjeta gráfica que no está en absoluto unida al PCB donde se han instalado los núcleos de cómputo del procesador. Son, en definitiva, las tarjetas gráficas que suelen fabricar AMD Radeon y NVIDIA (y muy pronto, Intel también).

Las dGPU tienen numerosas ventajas sobre las iGPU. Como el hecho de ser generalmente, bastante más potentes en rendimiento que las últimas. O no necesitar compartir la memoria RAM con el propio procesador, dado que tienen su propia VRAM dedicada.

Las tarjetas gráficas dedicadas las podemos encontrar en dos formatos:

  • Con conexión directa a un puerto PCI, AGP o PCIe de la placa base de un PC de sobremesa.
  • En formato MX, para ordenadores portátiles.

De hecho, este último formato es el más usado a la hora de añadir una tarjeta gráfica a un ordenador portátil.

Con todas las ventajas que aportan las dGPU sobre las iGPU, también tienen una serie de desventajas:

  • Su consumo es considerablemente mayor que las iGPU. A veces, más de 10 veces superior.
  • Necesitan ser conectadas físicamente a la placa base, cosa que las iGPU no necesitan.

Sin embargo, a pesar de lo que acabamos de citar, la mayoría de entusiastas suelen tener una dGPU instalada en el interior de sus equipos. Lo cual tiene toda su lógica, dado que los juegos se desarrollan para poder ser ejecutados con este tipo de tarjeta gráfica.