La moda de las llamadas «mini consolas» parece que esté remitiendo. Una prueba de ello es el lanzamiento del A500 Mini por parte de Retro Games. Realmente, en este caso, no hablamos propiamente de una consola de videojuegos, sino de un ordenador. Concretamente, una versión moderna y compacta del Commodore Amiga, que fue muy popular entre finales de los 80 y principios de los 90. Pero, ¿merece la pena comprarlo?
Hablamos de una versión más compacta con respecto al modelo original y que, como es normal, no comparten el hardware original. Se basa en un procesador de smartphone de bajo coste con una versión reducida de Linux. Para mover los juegos hace uso de un software de emulación, pudiendo disfrutar de juegos en 8 y 16 bits sin problemas.
Sin embargo, el motivo principal es el hecho de que el hardware original usaba los viejos televisores de tubo. Por lo tanto, realizar una versión para las pantallas a día de hoy hubiese significado inventar una circuitería totalmente nueva solo para ese efecto. Si bien existen sistemas como el Mister FPGA que simula el hardware tal cual a través del uso, chips configurables o modificaciones sobre el hardware original. Las versiones Mini de las consolas se han convertido en las más adecuadas para los bolsillos de la gente.
Una «consola Mini» que nadie esperaba
El sistema Amiga fue muy destacado en su época debido al hardware innovador que integraba, sobre todo, por el diseño de sus chips de apoyo. La trifecta que recibió el nombre de Agnus, Paula y Denise. Se combinaban con el procesador Motorola 68000 para crear uno de los sistemas más avanzados de mediados de los 80.
Si bien el Commodore Amiga era el sistema más avanzado de la época, eso no fue suficiente. Pese a ser el ordenador con el mejor hardware, fue un verdadero fracaso en ventas.
En todo caso es lo que tiene la llamada retroinformática y el hecho de ver el pasado con una perspectiva romántica. La realidad es que todos los ordenadores de 16 bits lanzados en la segunda mitad de los 80 que compitieron contra el PC por aquel tiempo fueron un fiasco comercial enorme. Incluyendo el Commodore Amiga y su versión más popular, el Amiga 500, en el que se basa el A500 Mini. Claro está que no podemos dejar que la realidad histórica nos estropee un bonito relato.
Esto no significa que el Amiga no fuese revolucionario, en cuanto a hardware, ya que durante un largo tiempo fue el sistema más potente de todos. Sin embargo, resulta risible que se diga en algunos sitios que estamos ante el ordenador más potente de los 80. ¿Por qué decimos esto? Fácil, en 1987 el IBM PS/2 basado en el 386 y las tarjetas VGA ya habían aparecido en el mercado y las primeras tarjetas de sonido estilo Sound Blaster también. Eso sí, tener un Amiga era mucho más barato que un PC, pero desgraciadamente casi nadie lo tenía. Por lo que el A500 Mini es, en apariencia, la oportunidad de tener uno.
El A500 Mini no fiel al producto original
Una de las cosas que nos sorprende del A500 Mini es su lista de juegos, Commodore lanzó varias generaciones con hardware distinto de su plataforma Amiga. Pensad en ello como el salto generacional de una consola a su sucesora. Sin embargo, la gente de Retro Games ha colocado de serie en el sistema juegos que no hubiésemos podido disfrutar en el Amiga 500 original, ya que estaban pensados para un hardware superior. ¿Por qué decimos esto? De la lista de 25 juegos en total que se incluyen de serie, una buena parte no se hubiesen podido reproducir en el Amiga 500 original u más bien se debería haber llamado A1200 Mini.
La lista de juegos que incluye, preinstalados en su memoria, son los siguientes:
- Alien Breed 3D
- Alien Breed: Special Edition 92
- Another World
- Arcade Pool
- ATR: All Terrain Racing
- Battle Chess •
- Cadaver
- California Games
- Dragon’s Breath
- F-16 Combat Pilot
- Kick Off 2
- Paradroid 90
- Pinball Dreams
- Project-X: Special Edition 93
- Qwak
- Simon the Sorcerer
- Speedball 2: Brutal Deluxe
- Stunt Car Racer
- Super Cars II
- Chaos Engine (The)
- Lost Patrol (The)
- Sentinel (The)
- Titus the Fox
- Worms: The Director’s Cut
- Zool: Ninja Of The ”Nth” Dimension
La diferencia respecto a otros sistemas similares es que podremos cargar nuestros juegos desde una unidad de almacenamiento USB, por lo que no estamos limitados a los juegos preinstalados. No hay ninguna interfaz para conectar una de las viejas disqueteras de los Amiga, aunque tampoco lo consideramos necesario, ya que en velocidad de acceso da como resultado un auténtico cuello de botella. Realmente es un lujo poder acceder a los juegos a gran velocidad.
Gamepad y falta de teclado en el A500 Mini
Otro de los problemas que le vemos es el mando de control, por aquel entonces el gamepad eran sinónimo de consola de videojuegos. Por lo que el joystick era el método de control favorito en ordenadores. ¿Hemos dicho que esto es un ordenador? El hecho de que el A500 Mini incluye de serie un mando de control, en vez de joystick, da la sensación que la fidelidad del A500 Mini no ha sido una de sus prioridades. También nos sorprende que no han incluido puertos de 9 pines bajo estándar Atari para conectar los joysticks para el sistema original, no es el mismo caso que con el almacenamiento y hubiese sido un pequeño detalle que lo cae
Otro punto, relacionado con la fidelidad del hardware original, es que no hayan decidido usar un teclado completo, sinceramente lo encontramos una enorme metida de pata y a sus creadores no les hubiese costado nada incluir uno. Ya que podemos cargar juegos aparte y muchos de ellos requieren el uso de un teclado para funcionar de manera adecuada. ¿Qué sentido tiene prescindir de algo que se encontraba en el sistema original?
Esto hubiese tenido como consecuencia la creación de una carcasa más gruesa, pero como hemos dicho en la sección anterior, hubiésemos esperado tener una versión con un teclado a tamaño completo. Lo cual daría suficiente espacio para dichos puertos. Es más, aunque el Amiga 600 es odiado por la comunidad de fans del ordenador, hubiese tenido sentido que el A500 Mini se hubiese basado en dicho diseño, el cual era mucho más compacto que el Amiga 500 original. De paso, esto hubiese permitido la inclusión de las salidas de vídeo del sistema original. Por si alguien quisiera jugar a los juegos en un monitor o pantalla CRT como antaño.
¿Dónde se encuentra el Workbench?
Aunque hay algo que nos ha sorprendido mucho y esto es algo que ya vimos en los C64 Mini, el hecho que el sistema no arranque no es como en el original. Más bien lo hace mostrando el clásico carrusel de juegos. No olvidemos que el Amiga no era consola, sino un ordenador con una interfaz gráfica. Esto es como si alguien hace un PC Mini para jugar a juegos de la era Windows 95 y en vez de arrancar el sistema operativo de Microsoft nos viene un menú modo carrusel para seleccionar juego. ¿Es más cómodo? Si, pero no es fiel a la experiencia de tener un Amiga.
El Amiga no era una máquina de juegos, sus capacidades le permitieron ser el ordenador que inauguro el diseño gráfico y la edición de vídeo, mientras que el Macintosh se especializó en preimpresión y el Atari ST en música. Con el tiempo el PC heredaría las facetas de sus rivales. Muchos dirán que el uso de dichas aplicaciones a día de hoy no tienen sentido al estar desfasadas. Tienen razón, pero hablamos de algo que es un homenaje y en ellos la preservación es importante. Por lo que el hecho de no poder usar el A500 Mini de la misma manera que un Amiga original nos parece el mayor error del producto en cuanto a su concepto. El ordenador era más que un sistema de juegos y reducirlo a una simple consola retro es literalmente una falta de respeto a lo que significo.
Rendimiento a la hora de emular los juegos en el A500 Mini
Uno de los problemas más comunes de los sistemas de la época era el hecho que cada sistema tenía dos versiones. Por un lado, las versiones NTSC pensados para el mercado americano y japonés con la capacidad de ir a 60 Hz pero a menor resolución. Mientras que por el otro las versiones PAL con una frecuencia de pantalla de 50 Hz aunque con mayor resolución. Lo cual afectaba a la hora de diseñar los juegos. Lo bueno del A500 Mini es que tiene lo mejor de los dos mundos. Por lo que podrás jugar a los juegos con la mayor calidad de imagen de las versiones PAL y a 60 FPS.
Esto es una ventaja respecto a ir a buscar el hardware original a dia de hoy, en especial si vives en Europa, ya que si consigues un Amiga 500 original, aparte de que te saldrá más caro, tendrás menos ventajas a la hora de ejecutar los juegos. No solo el sistema te saldrá más caro, sino que te la juegas a tener un producto que requiera una reparación después de un largo tiempo sin uso y que requerirá modificaciones caras para poderlo usar con un monitor moderno. Por no hablar que no podrás jugar a los juegos más avanzados visualmente.
Dónde comprar la A500 Mini
La consola en España está disponible, pero de manera muy limitada. No se puede encontrar en todas las tiendas habituales, son escasas las tiendas que ofrecen este producto. Actualmente, solo está disponible en Amazon y PcComponentes.
Versus Raspberry Pi y conclusiones
Sobre el papel y en cuanto a especificaciones técnicas, el comprar una Raspberry Pi 400 tiene más sentido que comprar un A500 Mini, los motivos son los siguientes:
- Puede emular varios sistemas sin problemas, no solamente el Commodore Amiga.
- Es más barato que el A500 Mini, incluida la versión integrada en teclado.
- Dispone de un teclado completo en el caso de la versión Pi 400, si no es así, incluso podemos encontrar una carcasa como el sistema original y con teclado completo.
- Su procesador incluido es mucho más potente que el que se ha usado para el A500 Mini.
- Podemos instalar distribuciones de Linux optimizadas para funcionar como el Amiga, como Pimiga o Amiberry, que dan una experiencia mucho más cercana al hardware original.
Por lo que la elección desde nuestro punto de vista es clara a la hora de seleccionar el sistema con el que rememorar al clásico Commodore Amiga. Por lo que nuestra conclusión se resume en que el A500 Mini da la sensación de haber sido más bien un producto creado de oídas. Lo cual es una pena, ya que lo tenían todo para efectuar un homenaje excelente a dicho microordenador de 16 bits y se han quedado en el camino.
Otro de los puntos fuertes que ofrece una Raspberry Pi está en la capacidad que tenemos de personalizarla, elegir el modelo que llega con teclado puede ser un acierto si buscamos un sistema completamente integrado pero eso no significa que sea la única opción que tenemos. Si nos gustan las manualidades y tenemos tiempo de sobra podríamos convertir nosotros mismos la Raspberry Pi en un dispositivo similar al que trata de ofrecer el A500 Mini, incluso nos seguiría saliendo bastante más barato, además de que obviamente podríamos configurarlo como quisieramos.
¿Existe alguna consola retro que ya venga configurada y merezca la pena?
Como bien habéis visto la conclusión sobre el A500 Mini es que pese a tener un formato bastante llamativo porque nos recuerda a la mítica consola que se hizo tan popular en los 80, pero no es algo que realmente merezca la pena si buscamos algo más que revivir un poco los viejos tiempos. En este aspecto una Raspberry Pi sería la mejor solución, pero también hay muchas personas a las que igual no les apetece estar configurando un sistema para poder jugar.
Si realmente lo que buscamos es una consola retro que tenga una gran cantidad de juegos (y que podamos añadir más) con un aspecto similar al de una consola antigua famosa hay bastantes alternativas que salen realmente baratas aunque está claro que no son modelos oficiales que ni siquiera intentan simularlo. Una de las más famosas que hay en el mercado es por ejemplo la RG35XX de Anbernic que trata de imitar a una Game Boy ofreciendo una mayor cantidad de funciones.
Si lo que queréis es tener un sistema similar al que ofrecía la Commodore Amiga realmente la mejor opción como bien hemos comentado es que la creeis vosotros con una Raspberry Pi y una carcasa similar a la original, si es que conseguís encontrar o crear una.
