NiPoGi es una marca que conocemos principalmente por sus mini PC, con un catálogo en el que encontramos desde modelos muy baratos con los típicos Intel N100, N150 y similares hasta equipos bastante más serios equipados con procesadores Ryzen. Hoy hemos tenido la oportunidad de poner a prueba el NiPoGi P2, un mini-PC que está más cerca de los primeros por concepto y precio, aunque, en esta ocasión, cuenta con una plataforma bastante más moderna y prometedora entre manos.
El nuevo modelo P2 de NiPoGi busca jugar en la liga de los mini-PC baratos, pero alejándose de los procesadores N95, N100 o N150 que ya empiezan a quedarse algo obsoletos. En su lugar, este equipo monta un procesador Intel Core 3 de la serie 300, un procesador presentado en 2026 y que pertenece a la nueva familia Wildcat Lake, una gama creada por Intel para portátiles y ordenadores económicos en los que importan más el consumo, el precio y la autonomía que ofrecer una enorme potencia bruta.
NiPoGi lo acompaña, además, de una configuración bastante sencilla de memoria LPDDR5, SSD NVMe, Wi-Fi 6, red de 2,5 GbE y Windows 11 Pro instalado de fábrica. No pretende competir con los mini PC equipados con Ryzen 7 o Core Ultra, y tampoco vamos a encontrarnos una máquina pensada para jugar. La idea es ofrecer un ordenador pequeño y relativamente barato que podamos sacar de la caja, conectar a un monitor y utilizar para trabajar o estudiar.
Eso sí, antes de empezar, debemos tener cuidado con el nombre del equipo. NiPoGi comercializa distintas versiones bajo la denominación P2, incluidas algunas con hardware AMD, por lo que las especificaciones pueden cambiar considerablemente de una a otra. La que tenemos entre manos es la nueva versión equipada con el Intel Core 3 304, 12 GB de RAM y 512 GB de almacenamiento.
Características y especificaciones
| Característica | Detalle |
|---|---|
| Modelo | NiPoGi P2 |
| Procesador | Intel Core 3 304 (Wildcat Lake) |
| Núcleos / hilos | 5 núcleos / 5 hilos (1 P-Core + 4 LPE-Core) |
| Frecuencia máxima | Hasta 4,3 GHz |
| Caché | 6 MB |
| Potencia CPU | 15 W de potencia base |
| Gráficos | Intel Graphics Xe3-LPG |
| GPU | 1 Xe Core / 16 EU |
| Frecuencia GPU | Hasta 2,3 GHz |
| NPU | Intel AI Boost |
| Rendimiento NPU | Hasta 15 TOPS |
| Memoria RAM | 12 GB LPDDR5-5600 |
| Configuración RAM | Single Channel, soldada |
| Almacenamiento | SSD NVMe Colorfire CF620 de 512 GB |
| Ranura SSD | M.2 2280 PCIe 4.0 x4 |
| Wi-Fi | Wi-Fi 6 |
| Bluetooth | Bluetooth 5.2 |
| Ethernet | 2.5 GbE |
| Vídeo | HDMI 2.0 + DisplayPort |
| USB traseros | 4 x USB 3.2 Gen 1 Type-A |
| USB delanteros | 2 x USB 3.2 Gen 2 Type-A + USB-C |
| Audio | Jack combinado de 3,5 mm |
| Sistema operativo | Windows 11 Pro |
| Dimensiones | 128 x 128 x 44 mm |
| Peso | 456 gramos |
| Montaje VESA | Sí |
La pieza más interesante de este P2 es su Intel Core 3 304, uno de los procesadores Wildcat Lake con los que Intel quiere renovar la gama de entrada y, aunque su nombre pueda llevar a pensar en los antiguos Core i3, internamente estamos ante algo bastante diferente. Esta CPU tiene cinco núcleos y cinco hilos, repartidos de una forma bastante peculiar. Tenemos un único P-Core encargado de las tareas que necesitan más rendimiento y cuatro núcleos LPE, o Low Power Efficient, para el resto de cargas. No hay Hyper-Threading, así que cada núcleo ejecuta un único hilo. El P-Core puede alcanzar los 4,3 GHz y el procesador dispone de 6 MB de caché.
Estamos ante un procesador de 15 W de potencia base, así que tampoco necesita un sistema de refrigeración especialmente grande. Esto es importante en un mini PC porque hay muy poco espacio para disipador y ventilador y, cuanto más calor tengamos que sacar de su interior, más fácil será terminar escuchando constantemente el ventilador. También resulta interesante que Wildcat Lake está fabricado utilizando Intel 18A, una plataforma mucho más reciente que la que encontramos en los Intel N100, N150 y otros procesadores que se han convertido casi en un estándar dentro de los mini PC baratos. El Core 3 304 sigue siendo un procesador modesto, pero al menos estamos comprando una plataforma actual y no una CPU reciclada de generaciones anteriores.
La gráfica integrada también cambia. El Core 3 304 incorpora Intel Graphics con arquitectura Xe3-LPG, aunque en una configuración bastante recortada con un único Xe Core y 16 unidades de ejecución. Puede alcanzar los 2,3 GHz y está pensada principalmente para acelerar el escritorio, vídeo y aplicaciones multimedia. No debemos esperar grandes cosas de ella jugando, aunque tampoco es esa la intención de este ordenador. Para títulos muy ligeros o antiguos seguramente podamos hacer alguna concesión, pero este P2 no pretende sustituir a un equipo gaming.
El procesador incluye además una NPU Intel AI Boost capaz de alcanzar hasta 15 TOPS. Es una incorporación curiosa en un ordenador de esta gama y permite descargar determinadas tareas de inteligencia artificial de la CPU o la GPU. En cualquier caso, no debemos confundirlo con un Copilot+ PC: los requisitos de Microsoft son bastante superiores y este procesador no llega a ellos.
Junto al procesador, NiPoGi ha instalado 12 GB de memoria LPDDR5 a 5.600 MT/s. Para un ordenador destinado a Office, navegación, reproducción multimedia y trabajo cotidiano, nos parece una cantidad bastante más razonable que los 8 GB que todavía vemos en muchos equipos baratos, aunque aquí aparece una de las primeras pegas del P2. Además, la memoria está soldada a la placa base y funciona en Single Channel, por lo que no tenemos ranuras SO-DIMM ni posibilidad de ampliarla, así que los 12 GB que vienen de fábrica son los que tendremos durante toda la vida del ordenador. Es algo que debemos tener en cuenta si buscamos un mini PC que podamos ir actualizando con el tiempo.
Con el almacenamiento tenemos algo más de libertad. Nuestra unidad monta un Colorfire CF620 NVMe de 512 GB en formato M.2 2280. El P2 dispone de una interfaz PCIe 4.0 x4, aunque curiosamente el SSD que NiPoGi monta de fábrica es PCIe 3.0, por lo que no aprovecha todo el ancho de banda disponible. No es necesariamente un problema para el uso normal de Windows, pero sí deja margen de mejora. Si los 512 GB se nos quedan pequeños o queremos una unidad más rápida, podremos sustituir el SSD por otro modelo.
En conexiones físicas, el P2 va bastante bien servido para su tamaño. En la parte frontal tenemos dos USB 3.2 Gen 2 Type-A de 10 Gbps, un USB-C y un jack de audio de 3,5 mm. Detrás encontramos otros cuatro USB Type-A, en este caso USB 3.2 Gen 1 de 5 Gbps, además de las conexiones de vídeo y red. Esto nos deja nada menos que seis USB-A disponibles, algo que agradecemos especialmente en un mini PC que puede terminar haciendo las veces de ordenador de sobremesa. Podemos conectar teclado, ratón, almacenamiento externo y otros periféricos sin tener que recurrir inmediatamente a un hub USB.
Para los monitores contamos con HDMI 2.0 y DisplayPort, así que podemos utilizar dos pantallas directamente. El USB-C también ofrece salida de vídeo, por lo que podemos conectar un monitor a él si lo preferimos.
En cuanto a la red, tenemos Ethernet de 2,5 Gb/s, Wi-Fi 6 y Bluetooth 5.2. Que NiPoGi haya montado Ethernet 2.5 GbE es un buen detalle, especialmente si pensamos utilizarlo como equipo fijo conectado por cable o como NAS casero, ya que muchos ordenadores de este precio continúan limitados a Gigabit Ethernet.
Todo el hardware está metido dentro de un chasis de apenas 128 x 128 x 44 mm, con un peso de unos 456 gramos. Es lo suficientemente pequeño como para dejarlo en cualquier esquina del escritorio y también incluye soporte para montaje VESA, por lo que podemos colocarlo detrás del monitor y montar un puesto de trabajo prácticamente sin ocupar espacio sobre la mesa.
El NiPoGi P2 llega, además, con Windows 11 Pro instalado de fábrica. Esto hace que podamos utilizarlo prácticamente desde que lo sacamos de la caja, sin tener que comprar una licencia aparte ni instalar el sistema operativo nosotros mismos.
Análisis externo
El NiPoGi P2 viene en una caja de cartón bastante sencilla, con una combinación de blanco y negro y muy poca información a simple vista. En la parte superior aparece la denominación «Pinova Series» junto al logotipo de esta familia y un simple «Mini PC». No es un embalaje especialmente trabajado, aunque cumple perfectamente su función y el equipo llega bien protegido en su interior.
En la parte posterior tenemos una tabla con las distintas configuraciones disponibles, además de los datos del fabricante, importador europeo y las correspondientes certificaciones.
Dentro encontramos una segunda caja blanca todavía más sencilla.
Y nada más abrirla, aparece el P2 encajado y protegido con una película sobre la tapa superior.
NiPoGi incluye todo lo necesario para ponerlo en marcha. Junto al propio mini PC tenemos el adaptador de corriente y su cable, un HDMI, el manual de usuario y un soporte VESA con su tornillería. Este último nos permite instalar el ordenador detrás de un monitor compatible, algo bastante útil teniendo en cuenta que estamos precisamente ante un equipo pensado para ocupar el mínimo espacio posible.
Una vez fuera de la caja, el P2 tiene un aspecto bastante más cuidado de lo que suele ser habitual en esta gama. NiPoGi ha optado por un acabado plateado para prácticamente todo el chasis, con el logotipo de Pinova en el centro de la tapa y la correspondiente pegatina Intel Core 3 en una esquina.
Lo que más destaca es el marco cobrizo que rodea toda la zona superior. No está ahí únicamente por estética, ya que forma parte del sistema de ventilación y deja numerosas aberturas alrededor del equipo. El contraste entre el plateado y este acabado cobrizo le da además un toque bastante peculiar y consigue que el P2 no parezca otro mini PC genérico más.
La tapa superior es completamente plana y no tenemos iluminación ni ningún elemento que llame especialmente la atención. El resultado es bastante discreto, algo que nos parece acertado para un ordenador que seguramente termine en un escritorio, una oficina o incluso instalado detrás de un monitor.
En el frontal tenemos las conexiones que vamos a utilizar con mayor frecuencia. Empezando por la izquierda encontramos un USB Type-C, seguido de dos USB Type-A, el jack combinado de audio de 3,5 mm y el botón de encendido.
Los dos USB-A frontales son los puertos más rápidos del equipo, con velocidades de hasta 10 Gbps, por lo que es un buen sitio para conectar un SSD externo, una memoria USB o cualquier dispositivo que vayamos poniendo y quitando habitualmente. También agradecemos que el conector de auriculares esté aquí y no escondido en la parte trasera.
Los dos laterales están prácticamente dedicados por completo a la ventilación. En la zona inferior tenemos cinco grandes aberturas rectangulares y, sobre ellas, vuelve a quedar expuesto parte del entramado cobrizo que rodea la zona superior. Como veremos al abrir el equipo, NiPoGi necesita mover bastante aire a través de un espacio muy reducido y ha aprovechado prácticamente todo el perímetro del chasis para ello.
La parte trasera está bastante más concurrida. Aquí encontramos las conexiones que normalmente dejaremos instaladas de forma permanente: HDMI, DisplayPort, Ethernet 2.5 GbE, cuatro USB Type-A y el conector de alimentación.
Tener cuatro USB adicionales detrás y otros dos delante nos deja un total de seis USB-A, una cantidad muy buena para un ordenador de este tamaño. Podemos dejar teclado, ratón y otros periféricos conectados detrás y conservar los dos puertos rápidos delanteros libres para dispositivos externos.
También tenemos salidas HDMI y DisplayPort independientes, de modo que podemos trabajar con dos monitores sin adaptadores. El Ethernet de 2,5 Gb/s se encuentra justo en el centro de la parte trasera y viene protegido de fábrica con una pequeña pegatina que recuerda que debemos conectar el cable de red después de iniciar Windows y configurar el Wi-Fi si queremos evitar problemas durante la configuración inicial del sistema.
Si le damos la vuelta, encontramos cuatro patas de goma bastante grandes en las esquinas. Además de evitar que el mini PC se deslice sobre la mesa, levantan ligeramente el chasis para permitir la entrada de aire por la parte inferior.
Buena parte de esta base está ocupada precisamente por otra rejilla de ventilación. También encontramos aquí la etiqueta de nuestra unidad, que confirma que estamos ante el NiPoGi P2 equipado con Intel Core 3 304, 12 GB de RAM y SSD de 512 GB. La alimentación indicada es de 19 V y 3,42 A.
Como podemos ver, el P2 aprovecha muy bien sus 128 x 128 x 44 mm. No tenemos prácticamente ninguna superficie desaprovechada: el frontal queda reservado para conexiones rápidas, la parte trasera para los cables que normalmente permanecerán conectados y tanto laterales como base y perímetro superior participan en la refrigeración.
Análisis interno
Acceder al interior tampoco tiene demasiado misterio. Una vez retirada la cubierta superior podemos ver algo que desde fuera ya nos llamaba bastante la atención: esa pieza cobriza no es simplemente un adorno colocado alrededor de la tapa, sino una estructura que ocupa prácticamente todo el perímetro interior del equipo.
Debajo encontramos una placa base extremadamente compacta y prácticamente hecha a medida para aprovechar todo el espacio disponible. Aquí podemos identificar fácilmente el SSD y el módulo encargado de las comunicaciones inalámbricas, mientras que buena parte del resto de componentes queda repartido alrededor de ellos.
Nuestra unidad monta, tal y como indicaban las especificaciones, un Colorfire CF620 de 512 GB en formato M.2 2280. Se trata de la única unidad de almacenamiento instalada de fábrica y podemos sustituirla si necesitamos más capacidad. Esto es especialmente importante porque, a diferencia del almacenamiento, la memoria RAM del equipo no está pensada para que podamos ampliarla posteriormente.
Junto al SSD tenemos el pequeño módulo encargado del Wi-Fi y Bluetooth, con sus correspondientes cables de antena recorriendo el interior del chasis. También podemos ver la pila de la BIOS y, en general, una distribución bastante limpia teniendo en cuenta el poco espacio con el que trabaja el fabricante.
Hay otro detalle interesante: sobre el SSD encontramos una almohadilla térmica de gran tamaño que entra en contacto con la cubierta superior cuando cerramos el ordenador. De esta forma, NiPoGi utiliza parte de la propia estructura del equipo para ayudar a evacuar el calor generado por la unidad NVMe.
La memoria, por su parte, está integrada en la propia placa. Esto nos deja con los 12 GB LPDDR5 de fábrica durante toda la vida útil del P2, ya que no encontramos los habituales slots SO-DIMM que sí tienen otros mini PC. Es probablemente una de las mayores limitaciones del equipo en términos de ampliación.
Si continuamos desmontándolo y extraemos la placa base podemos ver la otra mitad del sistema de refrigeración. NiPoGi ha instalado un ventilador tipo turbina bastante grande teniendo en cuenta las dimensiones del ordenador, cubierto por una estructura metálica que canaliza el flujo de aire.
El planteamiento es similar al que encontramos en muchos portátiles: el ventilador toma aire del interior y lo obliga a circular a través del conjunto de refrigeración antes de expulsarlo por las aberturas del chasis. Esto explica la gran cantidad de rejillas que hemos visto alrededor del P2 y, especialmente, el diseño abierto de los laterales.
Nos gusta que NiPoGi no haya intentado solucionar la refrigeración de un ordenador tan pequeño con un ventilador minúsculo. Una turbina de mayor diámetro puede mover más aire sin necesidad de funcionar siempre a un régimen muy elevado, aunque tendremos que esperar a las pruebas para comprobar tanto las temperaturas como el ruido real que genera cuando ponemos el Core 3 304 al máximo.
En cualquier caso, internamente estamos ante un diseño bastante sencillo. Tenemos almacenamiento reemplazable y acceso al módulo inalámbrico, pero poco más podremos actualizar. La RAM está soldada y el resto del hardware forma parte de una placa diseñada específicamente para este equipo.
No es algo especialmente extraño en un mini PC de estas dimensiones, pero sí conviene tenerlo presente antes de comprarlo: podemos cambiar el SSD, pero los 12 GB de RAM son para siempre. A cambio, NiPoGi ha conseguido meter todo el hardware en un chasis muy pequeño sin renunciar a una cantidad considerable de conexiones ni a un sistema de refrigeración activo de buen tamaño.
Puesta en marcha y rendimiento
El NiPoGi P2 viene con Windows 11 Pro instalado de fábrica, así que ponerlo en marcha no tiene ningún misterio. Conectamos monitor, teclado y ratón, encendemos el equipo y completamos el asistente inicial de Windows. No hemos tenido que instalar controladores a mano ni solucionar ningún problema antes de empezar a trabajar con él. Además, algo que nos ha gustado es que viene preparado para configurarlo sin Internet y sin Cuenta Microsoft, lo que nos permite tenerlo en funcionamiento en pocos minutos.
Una vez dentro de Windows hemos comprobado que todo el hardware coincide con lo que habíamos visto anteriormente. CPU-Z reconoce correctamente el Intel Core 3 304, con su peculiar configuración de cinco núcleos y cinco hilos, repartidos entre un P-Core y cuatro LPE-Core. También aparecen los 6 MB de caché L3 y el TDP de 15 W.
Los 12 GB de memoria son LPDDR5-5600, con chips fabricados por Samsung y soldados directamente a la placa. Esto último ya lo sabíamos después de abrir el equipo, pero nos vuelve a recordar una de sus principales limitaciones: podemos cambiar el SSD, pero no ampliar la memoria.
Antes de entrar con los benchmarks, hemos utilizado el P2 durante un tiempo como un PC normal, que al final es para lo que está pensado. Y aquí nos hemos llevado una impresión bastante buena. Windows 11 se mueve con soltura, podemos tener varias pestañas del navegador abiertas, trabajar con Office, reproducir contenido y cambiar entre aplicaciones sin notar que estamos utilizando uno de esos mini PC baratos que empiezan a arrastrarse en cuanto les pedimos un poco más de la cuenta.
Tampoco hay milagros. El Core 3 304 tiene cinco núcleos, solo uno de ellos de alto rendimiento, y trabaja dentro de unos márgenes de consumo muy ajustados. Si empezamos a cargarlo con tareas pesadas acabaremos encontrando su límite relativamente pronto. Para saber exactamente dónde está, hemos pasado nuestra batería habitual de pruebas.
Empezamos por CPU-Z, cuyo benchmark nos da una primera referencia bastante rápida del rendimiento del procesador. Nuestro Core 3 304 consigue 384,7 puntos en un solo hilo y 2.641,3 puntos utilizando todos los núcleos.
Aquí se empieza a ver bastante bien cómo funciona la configuración elegida por Intel. El P-Core es el que pone la fuerza cuando necesitamos rendimiento inmediato, mientras que los cuatro núcleos LPE ayudan cuando la carga se puede repartir. No es una CPU para presumir de puntuaciones multihilo, pero la respuesta con tareas ligeras es bastante buena para el consumo que tiene.
Con Cinebench 2026 apretamos bastante más las tuercas al procesador. Hemos obtenido 421 puntos en Single Core y 1.113 puntos en Multi Core, con una relación de 2,65x entre ambas pruebas.
Y aquí es donde aparecen las primeras limitaciones de Wildcat Lake. No podemos mirar esos cinco núcleos como si fueran cinco núcleos convencionales, porque cuatro de ellos están claramente orientados a eficiencia. Cuando sometemos el procesador a un renderizado sostenido, la diferencia frente a una CPU con varios núcleos de alto rendimiento se hace evidente.
Geekbench 6 nos deja unas cifras de 2.276 puntos en Single-Core y 5.922 puntos en Multi-Core. Nos parece especialmente interesante la primera porque ayuda a explicar por qué el ordenador se siente bastante rápido en Windows. Muchas tareas cotidianas no necesitan ocho, doce o dieciséis núcleos; necesitan que uno o dos respondan rápido, y ahí el Core 3 304 se defiende bastante bien.
Esto se ve todavía mejor cuando dejamos los benchmarks puramente sintéticos y pasamos a PCMark 10, una prueba mucho más cercana al uso que realmente vamos a darle a este ordenador. El P2 consigue 4.801 puntos en total, pero lo interesante está en el desglose. Tenemos 7.125 puntos en Essentials y 8.671 puntos en Productivity, mientras que Digital Content Creation baja hasta los 4.861 puntos. Dentro de Productivity llega a 9.038 puntos trabajando con hojas de cálculo y a 8.320 puntos en escritura. En navegación web consigue 9.244 puntos. En cambio, cuando llegamos a Rendering and Visualization baja hasta los 3.451 puntos.
No nos sorprende demasiado. Si compramos este equipo para Word, Excel, navegar, estudiar, conectarnos por escritorio remoto, hacer videollamadas o trabajar con aplicaciones de gestión, el rendimiento está perfectamente alineado con lo que necesitamos. Si nuestra jornada laboral consiste en editar vídeo, renderizar o trabajar habitualmente con aplicaciones pesadas, tendremos que buscar un mini PC de otra categoría.
También hemos medido el rendimiento de la memoria con AIDA64. Los 12 GB LPDDR5-5600 alcanzan 35.718 MB/s de lectura, 42.825 MB/s de escritura y 40.373 MB/s de copia, con una latencia de 115,7 ns.
No son resultados espectaculares para LPDDR5, especialmente por esa latencia, pero tampoco hemos encontrado que la memoria suponga un problema durante el uso normal del ordenador. De hecho, nos parece bastante más importante que NiPoGi haya montado 12 GB en lugar de quedarse en los 8 GB que todavía vemos en muchos mini PC económicos. Con Windows 11, navegador y varias aplicaciones abiertas, ese margen adicional se agradece.
Hemos probado también la CPU con tareas de compresión. En 7-Zip conseguimos una valoración total de 24,042 GIPS, mientras que WinRAR ronda los 4.176 KB/s. Son cifras modestas, como cabía esperar, aunque suficientes para comprimir y descomprimir archivos de forma ocasional sin desesperarnos.
También hemos recuperado nuestro clásico Super PI, donde el cálculo de 32 millones de decimales termina en 7 minutos y 14,055 segundos. No es precisamente una prueba moderna, pero sigue siendo útil para tener otra referencia del rendimiento del procesador cuando el trabajo depende principalmente de un solo hilo.
Pasamos ahora al SSD, porque aquí teníamos bastante curiosidad. NiPoGi monta un Colorfire CF620 de 512 GB, una unidad NVMe bastante sencilla que, como vimos al abrir el ordenador, podemos reemplazar sin demasiados problemas. En CrystalDiskMark hemos medido 1.776 MB/s de lectura y 1.648 MB/s de escritura secuencial. Con una cola más baja las cifras se quedan en 1.343 MB/s y 1.389 MB/s respectivamente.
Está muy lejos de los 5.000, 7.000 o incluso más MB/s que estamos acostumbrados a ver en los SSD PCIe 4.0 actuales, pero creemos que aquí hay que poner las cifras en contexto. Para arrancar Windows, abrir Office, navegar y cargar las aplicaciones habituales, este SSD cumple de sobra. Instalar una unidad mucho más rápida habría encarecido el ordenador sin cambiar demasiado la experiencia que busca ofrecer NiPoGi.
Además, no estamos atrapados con él. Si necesitamos más espacio o queremos aprovechar una unidad mejor, podemos sustituirlo. Esto nos parece mucho más importante en un mini PC económico que conseguir una cifra espectacular en CrystalDiskMark.
Y llegamos finalmente a los gráficos, donde ya anticipábamos que este pequeño Intel iba a sufrir bastante más. La Intel Graphics Xe3-LPG del Core 3 304 utiliza una arquitectura moderna, pero su configuración es muy pequeña. En 3DMark Fire Strike hemos conseguido 1.749 puntos, de los cuales 1.783 corresponden al apartado gráfico.
En Time Spy la puntuación total baja hasta 815 puntos, con 713 puntos de GPU y 4.346 puntos de CPU.
Con Steel Nomad Light la cosa se pone todavía más seria: 532 puntos y una media de 3,95 FPS.
Geekbench 6, por su parte, nos deja 6.313 puntos en OpenCL.
Estas cifras dejan bastante claro para qué sirve esta gráfica y para qué no. Mover Windows, vídeo, varios monitores y aplicaciones aceleradas por GPU no supone ningún problema. Jugar es otra historia. Podremos tirar de juegos antiguos, indies poco exigentes, títulos 2D y probablemente bastante emulación, siempre que seamos razonables con la resolución y los ajustes. Pero intentar utilizar este P2 como un mini PC gaming no tiene demasiado sentido. La arquitectura Xe3 puede sonar muy bien sobre el papel, pero con un solo Xe Core no hay potencia suficiente para mover juegos modernos con soltura.
AIDA64 nos deja alguna cifra más para ponerlo en perspectiva, con 586,5 GFLOPS en precisión simple y un ancho de banda medido de 18.193 MB/s en lectura, 27.223 MB/s en escritura y 39.048 MB/s en copia.
Conclusión, ¿merece la pena?
Después de pasar todas estas pruebas creemos que el Core 3 304 encaja bastante bien con lo que pretende ser el P2 de NiPoGi. No destaca especialmente en ningún benchmark, pero la verdad es que tampoco intenta hacerlo. Su punto fuerte está en ofrecer una buena respuesta en tareas normales consumiendo poco y ocupando muy poco espacio.
Lo importante es que durante el uso diario no hemos tenido esa sensación de estar trabajando con un procesador excesivamente justo. Windows responde bien, Office va sobrado, la navegación es fluida y los 12 GB permiten mantener bastantes cosas abiertas sin estar pendientes continuamente de la memoria.
Los límites aparecen justo donde esperábamos encontrarlos: renderizado, trabajos multihilo pesados y, especialmente, juegos. Para esos usos hay mini PC muchísimo más potentes, pero también bastante más caros y con procesadores que juegan en una liga completamente distinta.
Este NiPoGi P2 tiene otro objetivo: ser un PC pequeño para trabajar, estudiar o tener en casa sin gastar demasiado, y los resultados que hemos obtenido encajan bastante bien con esa idea.
Por todo ello, hemos decidido darle a este NiPoGi P2 (recordad, el que lleva procesador 304 de Intel con 12 GB de memoria RAM) nuestro galardón de oro.

