Thermaltake MaxOrb

INTRODUCCIÓN.

A pesar de la bajada de potencia consumida por los procesadores que supuso la introducción primero de los procesadores Athlon64 de AMD y más tarde los Core2 Duo de Intel, mantener nuestro procesador fresquito sigue siendo una de las principales preocupaciones de todo aquel que se interesa de verdad por la buena salud de su sistema. Nunca me cansaré de repetir que un sistema bien refrigerado es un sistema que da menos problemas y que dura más tiempo. Sinceramente, el disipador de Intel, aunque sirve para salir del paso, no está por la labor de refrigerar adecuadamente y en silencio (ni ha sido diseñado para ello). Es aquí donde entran compañías como Thermaltake que, con su amplia gama de productos, pretende hacer más llevadera y menos sonora la vida de los componentes de nuestro sistema.

Comenté hace tiempo que mi primer disipador serio fue un Thermaltake, un Dragon Orb para ser más preciso. En aquella época tenía yo un Athlon 1200+ que se calentaba bastante; gracias al Dragon Orb dichas temperaturas se podían dominar pero a costa de la sonoridad del ventilador (que de silencioso no tenía nada). Hace dos años más o menos, Thermaltake decidió reflotar el nombre Orb para una nueva línea de disipadores. Aunque inicialmente estos productos iban destinados al mercado de disipadores baratos (con baja sonoridad pero con unas capacidades de refrigeración bastante discretas), Thermaltake ha decidido dar una vuelta de tuerca y hoy nos presenta el MaxOrb. Veamos cuales son sus características principales.

CARACTERÍSTICAS TÉCNICAS.

En este caso, lo que tenemos entre manos es un disipador que emplea 6 heatpipes pero, a diferencia de la gran mayoría de disipadores actualmente en el mercado, no emplea un diseño tipo torre si no uno más convencional (si se le puede llamar así) con el ventilador empujando el aire hacia la placa base.


Este tipo de diseño presenta la ventaja que el disipador en su conjunto no levanta demasiado sobre la placa base, pudiendo ser instalado en cajas más estrechas, a diferencia de los disipadores tipo torre actuales que necesitan cajas anchas para poder ser instalados.

Sin embargo, una desventaja del diseño de Thermaltake es que en caso de fallo del ventilador, éste no puede ser reemplazado por otro nuevo. También cabe destacar que no podemos cambiar el ventilador por otro de nuestra elección en caso de buscar menor sonoridad o mayores prestaciones.

El conjunto no es excesivamente pesado con solo 465g, lo cual siempre es de agradecer a la hora de manipularlo e incluso de mover la caja.

Veamos unas cuantas fotos del disipador.

ANÁLISIS EXTERIOR.

El disipador se nos presenta en una caja colorida y cuadrada de cartón donde en su frontal se ha practicado una incisión que nos permite ver el disipador. En los laterales podemos ver las principales características del disipador.

El disipador viene en un blister de plástico duro donde en su parte superior se acomoda el disipador propiamente dicho y en la inferior vemos una caja blanca donde Thermaltake incluye los componentes que necesitamos para el montaje. Por suerte, el blister emplea dos presillas superiores, así que no deberemos de utilizar las tijeras para abrirlo.

Una vez sacamos el disipador del blister, podemos empezar a ver sus principales características.

El disipador es bastante grande en planta ya que emplea un ventilador de 110 mm. Thermaltake ha sido inteligente y emplea un ventilador de 9 aspas en lugar del tradicional de 7, lo cual nos asegurará un mayor caudal de aire. También hay que destacar el uso de aspas semitransparentes ya que Thermaltake emplea tres led azules que le dan color cuando está en funcionamiento.

La base está formada por un bloque de cobre con un recubrimiento de zinc, perfectamente plana y con un pulido casi perfecto, lo cual asegurará una buena distribución de la masilla térmica cuando la apliquemos. Vemos también que la base viene protegida por una lámina de plástico (que habremos que quitar antes de la instalación) para evitar su deterioro.

En esta vista frontal apreciamos el extremo de las heatpipes y el brazo que emplea el sistema de retención del disipador. Cuando lleguemos al momento de la instalación entenderéis para qué sirve este brazo.

Por la parte trasera podemos ver las 6 heatpipes que salen de la base y que se conectan a las aletas de refrigeración del disipador. En el centro de la foto podéis ver el anclaje del ventilador al disipador y los cables que se encargan de alimentar dicho ventilador.

Como he comentado hace un momento, las heatpipes se conectan a las aletas de refrigeración, formando círculos de diferente diámetro para una mejor distribución del calor. Como veis, las heatpipes van soldadas a las aletas, lo cual aumenta la capacidad de disipación del sistema.

En esta toma de la parte inferior se aprecia la estructura circular de las aletas de refrigeración y los dobleces que en ellas hay para aportar rigidez al sistema.

Thermaltake incluye un potenciómetro en un lado del disipador para que podamos regular las rpm del ventilador y así poder adecuarlo lo mejor posible a nuestras preferencias. El problema es que con ésta ubicación, cada vez que quisiéramos variar la velocidad del ventilador, deberíamos abrir nuestra caja para alcanzar el potenciómetro. Aunque es un buen detalle por parte de Thermaltake, hubiera sido mucho más útil un bracket trasero.

INSTALACIÓN.

Para la instalación, hemos empleado una placa base Asus P5B-E+ y un procesador Intel Core2 Duo E6600.

La instalación de este disipador para socket LGA775 es muy sencilla. Para empezar, colocaremos los 4 push pins en el marco de plástico que nos proporciona Thermaltake.

Simplemente apretando conseguiremos que entren y, al usar un anclaje tipo clip, una vez anclados es muy difícil quitarlos.

Acto seguido, colocaremos el soporte en la placa base, anclándolo como si fuera un disipador normal. El soporte tiene altura suficiente para que no nos estorben los condensadores que hay al rededor del socket.

Como veis en la foto anterior, ya está aplicada la masilla térmica. También podéis apreciar que el marco de retención lleva una lengüeta en la parte interior izquierda y un vástago roscado en la derecha, que nos servirán en la siguiente fase.

Procederemos a colocar el disipador encima del procesador, orientándolo de manera que el sistema de anclaje del mismo quede enganchado en la lengüeta trasera.

De esta manera, la parte frontal de la leva de retención del disipador nos quedará así:

Con un tubo roscado que nos proporciona Thermaltake, aseguraremos el disipador.

Hecho ésto, ya tenemos nuestro disipador montado y asegurado a la placa base.

Como veis por las anteriores fotos, el disipador sobresale un poquito de la planta de la placa base, así que necesitaréis una caja con algo de espacio entre la placa y la fuente o no os cabrá, aunque siempre podríais variar la orientación en el montaje del sistema de retención para que no quede hacia arriba como a mí.

TESTEO.

Para el testeo de este disipador he elegido someterle a una sesión de ½h de Orthos, dejando luego otra ½h en reposo el sistema hasta que se estabilizaran las temperaturas. Las pruebas se han realizado en una caja Cooler Master STC-01 Stacker cerrada para simular mejor las condiciones de trabajo en las que vivirá este disipador, empleándose dos mediciones con el ventilador, a bajas (1,300) y a altas (2,000) r.p.m. También se ha clockeado el sistema hasta los 3,5Ghz para que veáis qué tal aguanta el OC el disipador. Como comparación he empleado mi fiel Tuniq Tower 120.

Los resultados obtenidos son:

A velocidades estándar, el disipador se defiende bastante bien frente al Tower 120, siendo solo ligeramente más caluroso. Veamos qué ocurre cuando aumentamos la velocidad de reloj y el Vcore.

A 3,3Ghz, el MaxOrb sigue siendo competitivo frente al Tower 120, aunque con el ventilador a bajas rpm se aprecia que le cuesta bastante mantener unas temperaturas bajas.

En la auténtica pruba de fuego a 3,5Ghz/1,51Vcore, este disipador simplemente no puede ni con altas ni bajas rpm, es demasiado calor para él; el procesador llegó a 82ºC y comenzó a hacer throttling por la enorme temperatura que soportaba.

Basado en mis datos durante el testeo, yo creo que el ventilador como mejor rendimiento da es a 1,600 rpm, dado que es un buen equilibrio entre sonoridad y prestaciones; a 2,000 rpm, el disipador es muy ruidoso, aunque a 1,300 rpm es inaudible. Supongo que el OC máximo que se podría conseguir con este disipador rondaría los 3,4Ghz (lo cual no es moco de pavo, francamente).

CONCLUSIONES.

El Thermaltake MaxOrb es un excelente disipador. Llegar a 3,3Ghz con unas temperaturas relativamente bajas no está al alcance de cualquier disipador, solo los de gama alta. Si a ello le sumamos que es capaz de darnos unas temperaturas muy buenas con el ventilador a 1,300 rpm, está claro que Thermaltake tiene un ganador entre manos que gustará tanto a aquellos que persigan un sistema silencioso como a aquellos que deseen extraer un poco más de rendimiento de su sistema.

Pros:

-Muy buen rendimiento.
-Silencioso a bajas rpm.
-Muy fácil montaje.
-Ventilador iluminado.
-Excelente acabado.

Contras:

-Ruidoso a altas rpm.
-Potenciómetro no accesible.

Es un disipador que me ha gustado bastante, y por ello le otorgo:

LA BENDICIÓN DEL GURÚ EN CATEGORÍA DE PLATA

Agradecimientos: Como es costumbre, agradecer a Aanikah Chen la posibilidad de testear este disipador y el excelente trato que siempre ha tenido conmigo.

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